El cimbreo de un palio. El crujir de los varales. El toque de campana. La mecida acompasada. El esfuerzo colegiado bajo el aluminio... Málaga echaba muchísimo de menos que sus tronos de Semana Santa volvieran a las calles y el regreso se ha producido con uno de sus emplemas: la Virgen de la Paloma, que conmemora el cincuentenario de su bendición. Un galeón dorado vuelve a surcar las calles de la ciudad que se agolpa en las aceras para disfrutar de esta procesión extraordinaria.

Tras demasiado tiempo y muchas cosas arrebatadas por la crisis sanitaria, después de que el Obispado levantara el decreto que prohibía el culto público, y una vez que se han producido traslados, rosarios de la aurora o vespertinos y la salida de Reglas de algunas hermandades de Gloria, ya le tocaba a un palio. Y no, no ha sido uno cualquiera. El último en movimiento en Málaga fue el de la Estrella, un lejano ya 15 de mayo de 2019. 

Si Málaga ha tenido que aguardar más de dos años, los hermanos de la Paloma han sufrido una espera mayor, ya que el Miércoles Santo de 2019 llovió y la cofradía optó por permanecer al refugio de las naves de su capilla. Tres años sin la Paloma en la calle es como perder buena parte de una vida cofrade. Pero ha tocado la hora de resarcirse. El corazón volvía a latir al ritmo que imponen las cornetas de la banda de la Vera+Cruz de Alhaurín El Grande y el pulso se aceleraba con los acordes de 'La Malagueña' de Rafael Hernández tras un trono que es todo un exceso del barroco y que parece desparramarse a lo ancho, a lo alto y a lo largo desde su salida de la plaza de San Francisco. Y con la mirada penetrante, inconfundible y única de la Virgen que tallara Álvarez Duarte, que enamorara a los malagueños desde su bendición en San Juan y que celebra sus 50 años en la ciudad.

Poco después de las 19.00 horas se echaba a andar la comitiva. Antes llegaba ‘La Pepa’ a la plaza de San Francisco para interpretar pasacalles y un pasodoble. Se abrían las puertas y una nutrida representación de hermanos con velas, al ritmo de unos tambores roncos fuera de contexto, iniciaban el camino formando parte del cortejo, que contaba con representantes del Ayuntamiento de Madrid: guardia de gala, maceros y pendón, así como con la destacada participación del alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que recupera así una larga tradición de vinculación con la hermandad, que en 2020 cumplió 75 años, y que se vio interrumpida durante el mandato de Manuela Carmena. Almeida estaba acompañado por los concejales Paloma García Romero y Borja Carabante, que ya habían acudido a la procesión del Miércoles Santo en más de una oportunidad. Incluso en tiempos de José María Álvarez del Manzano, presente también este sábado en Málaga. Sin embargo, la presidencia no se incorporó hasta la plaza de la Merced. 

Además del Consistorio madrileño, en la procesión había representación de los otros hermanos honorarios de la cofradía: Aeropuerto de Málaga, Colegio de Veterinarios, Vidafarma y Aehcos.

Las calles del recorrido estaban engalanadas con grandes banderolas de color azul, alusivas al aniversario. Los grandes rosarios que cuelgan de las macollas producían su propia sinfonía en su incesante golpeo con las barras de palio, que son auténticas columnas de plata. Rosas en distintas tonalidades de rosa formaban parte del exorno floral en las piñas laterales, una reminiscencia a los primeros exornos de la Virgen, en el que predominaba esta tonalidad, y no el blanco. Rosas, y no claveles. Y grandes esquinas de gladiolos completan el arreglo de la dolorosa, primorosamente arreglada con lo mejor de su ajuar para una ocasión tan especial. Y por ello, en la candelería, igualmente en vertical, flores de cera acordes con el carácter alegre de la procesión, tan extendidas precisamente en la época en que la imagen de la Paloma fue bendecida y protagonista de un culto hasta entonces poco visto en Málaga.

Salida extraordinaria de La Paloma, que vuelve a recorrer las calles de Málaga Ignacio A. Castillo

Emoción en la salida y suelta de las primeras palomas

Si el hermano mayor de la Paloma, Diego Hermoso, apenas podía contener su emoción por la mañana, por la tarde, y a pesar de la mascarilla que ocultaba la mayor parte de su rostro, esta era aún más evidente. Compartida, además, con el resto de los hermanos de la cofradía. Sobre todo en la salida, tras los primeros toques de campana del regidor capitalino, y cuando la música, los aplausos y los vítores a la bella Virgen de la Paloma se mezclaban con el sonido del revolotear de las primeras 50 palomas que se soltaron al paso del trono, traídas por la hermandad de la Vera+Cruz de Alhaurín.

También tocó la campana Francisco De la Torre, alcalde de Málaga. Las ganas de meter el hombro de los portadores, con traje y corbata en vez de túnica, eran indudables. Dos turnos ha logrado completar la corporación. Parece mentira que un trono de tanta envergadura pueda salir de un entorno tan recóndito, pero como en Semana Santa, el milagro se ha repetido este sábado. Mientras Pepe de Campillos entonaba la primera saeta, se preparaba la maniobra bajo la mesa: se plegaron los arbotantes y a paso corto, sin mecida, la Paloma se hacía a su Carretería.

A lo largo del recorrido, con un impresionante ambiente cofrade como por desgracia no se vivía en el Centro desde hace mucho, la Virgen de la Paloma ha recibido aplausos y muestras de admiración. Y más palomas rindiéndole honores a su paso en un itinerario inédito en muchas de sus calles para la hermandad.

Hermanos de la Paloma sujeta el arbotante trasero en la plaza de la Merced I. A. C.

Nada más salir a la calle Carretería, los cofrades se dieron cuenta de que uno de los arbotantes traseros tenía problemas. En efecto, todo hacía indicar que el perno que sustenta la impresionante estructura se había desviado de su eje y provocaba un cimbreo extraño y peligroso, ya que podía llegar a desprenderse. Por este motivo, el ritmo de la procesión se ralentizó hasta el extremo en Álamos y en la plaza de la Merced comenzaron las tareas para tratar de sujetarlo con unas tiras, mientras permanecía plegado y los codales, apagados. Un cofrade subido al trono también se aseguraba de que el movimiento fuera el mínimo. Fuentes de la hermandad confirmaron esta situación que, sin embargo, se quedó en una anécdota que no deslució la singladura de la Paloma por las calles de Málaga.

Las fuentes señalan que el pasado sábado 16 de octubre, se citó a los hombres de trono en la casa hermandad para hacer una prueba de esfuerzo al trono, que resultó satisfactoria. "Sin embargo desde la salida apreciamos algo al plegar y desplegar ese arbotante. Se apreció que no existía rotura alguna, pero el eje central se fue inclinando y al perder su equilibrio, por el peso propio del arbotante, se fue doblando poco a poco, sumado a que la maniobra de plegado se tuvo que hacer nuevamente en calle Álamos, por un andamio y la estrechez de la calle en su tramo final, pues se tomó la decisión de dejar los arbotantes traseros plegados y bien amarrado el derecho", explican.

Se llegó a barajar la posibilidad de extraerlo con una grúa en la entrada de calle Alcazabilla, ya que en esos momentos, el alcalde De la Torre aún se integraba en la procesión y puso a disposición de la hermandad la logística municipal necesaria, para subsanar el problema y retirar el arbotante. Sin embargo, se optó por mantenerlo.

Cuando la procesión llegó a la plaza del Obispo, se produjo un acto parecido a los que cada Miércoles Santo se lleva a cabo en la plaza de la Constitución. La Virgen accedió con la Marcha Real y, a continuación, sonó de nuevo la 'Malagueña Virgen de la Paloma', para hacer una maniobra y ponerse de cara a la puerta de la Encarnación, en el atrio principal del primer templo. El coro de la Vera+Cruz tuvo una destacada participación en el acto, así como el periodista Santiago Souvirón, que recitó un poema a la imagen, el mismo que pronunció en la presentación del cartel anunciador del 50 aniversario. El dean, Antonio Aguilera, y varios canónicos, asistieron a la ceremonia, que concluyó con una oración a cargo de Felipe Reina, director espiritual de la hermandad, y con una nueva suelta de palomas. 

Este acto marcaba un punto de inflexión en el recorrido de la procesión, antes de volver a subir por Larios, donde la Paloma es más Paloma que en ninguna otra parte, incluso con los arcos de luces que ya anuncian el Adviento, teniendo en cuenta, además, que el Señor de la Puente se encuentra en veneración extraordinaria en el Primer Templo, en la exposición 'El Verbo Encarnado'.

También hubo palomas ya casi de recogida, cuando el trono embocó la calle Carretería, de vuelta, y la Virgen fue simbólicamente entregada al pueblo en un momento de especial júbilo y alabanza, donde se repitieron petaladas y el canto de una salve a cago de los Hermanos Ortigosa dedicada a la Paloma.

Y así Málaga, las cofradías de Málaga, cantaron victoria tras la larga travesía por el desierto que ha supuesto el coronavirus y una semana antes de que la Semana Santa vuelve a lo grande, y nunca mejor dicho, con la Magna del centenario de la Agrupación.