Tras dos años en los que la Misa del Alba fue casi testimonial, en 2020 con una emisión en streaming sin público y en 2021 con el aforo muy restringido, este Sábado de Pasión Málaga ha vuelto a llenar la plaza de San Pablo para compartir con Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad el amanecer de una jornada marcada por su traslado por el barrio de la Trinidad, llevados en volandas por el calor y devoción de miles de personas. Un año más. Por fin.

Desde primera hora el barrio de La Trinidad era un ir y venir de personas por sus calles. Con el cielo oscuro y el resto de la ciudad dormida y con las calles sólo ocupadas por el personal de Limasa o trabajadores abriendo tiendas y bares, en la Trinidad la actividad era incesante. La plaza de San Pablo se llenó rápidamente. Más incluso que en años anteriores. Málaga ha echado de menos el contacto con Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad y necesitaba este contacto cercano. Compartir momentos en la calle.

El obispo de Málaga, Jesús Catalá, ofició la Misa del Alba, en la que estuvo muy presente la situación y sufrimiento padecido por muchas personas por el Covid y la guerra en Ucrania. Catalá, recientemente recuperado del Covid, tuvo palabras de defensa de la labor de la Iglesia en estos tiempos y del mensaje de Cristo de paz, por encima del egoísmo que provoca guerra y sufrimiento.

Comienza el traslado de Jesús Cautivo y la Virgen de La Trinidad

El traslado de Jesús Cautivo y la Virgen de La Trinidad tras la Misa del Alba Miguel Ferrary

El inicio del traslado se hizo con unos toques de campana que sonaron a gloria en la plaza de San Pablo. El himno nacional y los aplausos del público acompasaron los primeros movimientos del trono de traslado de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad más allá del dintel de la iglesia.

Con los titulares en medio de la plaza, empezaron las primeras saetas, a cargo de los tres mejores del Concurso Nacional de Saetas de la Peña Trinitaria. A partir de entonces, comenzó el traslado por las calles de la Trinidad. El encuentro esperado por los miles de devotos que llevan esperando demasiado tiempo para verlos en la calle. Cerca. Casi tocarlos. Y poder mirar a la cara a Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad. Son muchas las peticiones, oraciones, alegrías y tristezas que se ponen a los pies de estas advocaciones. Tanto en forma de oración callada, como de gritos de ‘Viva el Cautivo’. En claveles lanzados a sus pies o simplemente dejándose llevar por el momento. Tiene algo de intimidad compartida, aunque suene a contradicción, participar en este traslado. Cada uno llega con su vida arrastras. Solo por verlos unos segundos. No es solo estar, es compartir con el Cautivo y la Trinidad en comunión con otros miles de personas. 

Público reunido en La Trinidad con la Misa del Alba de El Cautivo Álex Zea

La Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Cautivo acompañó en el primer tramo del traslado a sus titulares. ‘Saudade’, ‘Rezándote al Alba’ o ‘Recuerdos al Alba’ fueron algunas de las marchas interpretadas en Gálvez Ginachero, antes de la llegada al Hospital Civil, donde se cambia con la Banda Sinfónica de la Trinidad, que acompaña al cortejo hasta la casa hermandad.

“Seguid al ritmo de la música”. “No se para”. Las órdenes a los portadores eran precisas. Que fuera un traslado no impedía que se cuidara también la forma de llevar las imágenes. 

Una vez en el Hospital Civil, se realizó el acto de encuentro con los sanitarios y enfermos del centro, que este año volvió a hacerse dentro del recinto, con acceso solo por invitación. El público llenaba la explanada exterior a la espera de volver a encontrarse con Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad.