Semana Santa Málaga 2023

¿No era éste el hijo del carpintero?

Tela, metal y madera son la base de los cortejos procesionales de la Semana Santa. Estos son los materiales que engrandecen a nuestras cofradías gracias a otros tantos artistas y artesanos. Pero, de entre todos ellos, no es casual que la maestría de carpintero sea la adjudicada al reconocimiento humano de Jesús

Detalle de la talla del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor, obra de Luis Álvarez Duarte.

Detalle de la talla del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor, obra de Luis Álvarez Duarte. / L. O.

Miguel Ángel Vargas Jiménez / Ángel Enrique Salvo Rabasco / Ángel Enrique Salvo Tierra

El carpintero extiende el cordel de medir, traza el diseño con tiza roja, lo labra con gubias, lo traza con el compás y le da forma de hombre y belleza humana ...

Isaías 44, 13-20

Tela, metal y madera son la base de los cortejos procesionales de la Semana Santa. Estos son los materiales que engrandecen a nuestras cofradías gracias a otros tantos artistas y artesanos. Pero, de entre todos ellos, no es casual que la maestría de carpintero sea la adjudicada al reconocimiento humano de Jesús. Tal como lo describe Isaías en aquellos tiempos la labor del ebanista iba más allá de una técnica que alcanzaba el arte, adjudicándole a ellos menesteres tan trascendentales como la construcción del Arca de la alianza.

Orígenes de la imaginería realizada en madera tallada

Año 1890. En una turbera de Shigir, en la periferia de Siberia, se descubre la que pasa por ser la talla de madera más antigua del mundo. Tras llevar a cabo la datación por radiocarbono en uno de los laboratorios más prestigiosos del mundo, en Alemania, se constata que el ídolo de Shigir cuenta con 11.000 años de antigüedad.

Se trata de una imagen de aproximadamente 5 metros de altura, realizado con instrumentos de piedra en madera fresca de un Alerce de unos 175 años. Presenta decoración típica de los albores del Holoceno y símbolos realizados exprofeso para la transmisión de información intergeneracional. Ya en las primeras culturas de cazadores y recolectores de Oriente Próximo se usaba la madera para crear objetos de arte monumental y propiciar la Oración y la Trascendentalidad.

Podemos afirmar, por tanto, que, desde que el Homo Sapiens asentó sus raíces culturales más profundas se ha procurado del uso del soporte lígneo para la realización de objetos artísticos en busca de la perdurabilidad, y unos ciertos acabados que sólo este material puede propiciarle.

Kaaper, el alcalde del pueblo.

Kaaper, el alcalde del pueblo. / L. O.

De esta manera si rastreamos la Historia del Arte, su uso está documentado en otros contextos culturales no aún de nuestra “Era”, pero próximos ya en Concepto, Mentalidad y Uso. Así ocurre en el mundo egipcio. Se describen pormenorizadamente en sus procesiones funerarias la presencia de Imágenes lígneas (de diferentes formatos) usadas para acompañar al alma del difunto en sus diferentes fases. Encontramos así en el Museo del Cairo la “Maqueta de los preparadores de Cerveza y Pan” (IV Dinastia) o la escultura de Kaaper “el Alcalde del Pueblo” (V Dinastía – h. 2.300 a.C.) en actitud caminante, con restos de policromía y ojos de cristal para aportarle mayor naturalismo.

Si hacemos un salto cronológico importante, para no alargarnos demasiado, y nos situamos en el ocaso de los ocho siglos del dominio musulmán en España es de sobra conocido el gran desarrollo, el dominio técnico y conceptual del uso de la madera en el Arte hispanomusulmán. Han llegado hasta nosotros técnicas como la taracea (Tar’sia) de gran popularidad aún en nuestros días.

Flagelación, en el Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla.

Flagelación, en el Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla. / L. O.

Es a partir de 1482 cuando comienza a diseñarse el Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla, una de las maquinarias lígneas más imponentes de la geografía española, que junto con el de la Capilla Real de Granada (1520-1522) y el de la Catedral de Toledo (1498-1504) marcarán un punto de inflexión en el desarrollo de las técnicas relacionadas con el uso de la madera en la Historia del Arte de España y, por supuesto, la imaginería.

Árboles bíblicos y maderas nobles para la talla

Son muchos los árboles citados en la biblia y otras tantas las simbologías que se les adscribe: acacia, encina, olivo, almendro, sauce, retama, ciprés, pino, abeto, palmera, olmo, boj, álamo, plátano, higuera, mirto, entre otros. Todos ellos especies arbóreas que forman también parte de nuestro paisaje. Pero de entre todas ellas la más citada en la Biblia es el Cedro.

Cedro del Atlas.

Cedro del Atlas. / L. O.

La etimología de su nombre está vinculada desde los tiempos más lejanos al agradable aroma que desprende. Sus múltiples usos la han hecho destacar sobre todas las demás especies. En el Levítico se cita para purificar las casas, y así mismo la madera del cedro es fuerte, compacta, y así ha servido para hacer vigas de edificaciones y como revestimientos exteriores, tal como se usó en el templo de Salomón y el palacio de David. Su madera nunca se pudre, debido a eso se usaba para preservar tesoros, manuscritos, y hasta momias. Otra peculiaridad de la madera del árbol de cedro es que no resulta vulnerable a insectos y gusanos, y se usaba ya entonces como repelente. El aceite de cedro tiene propiedades antisépticas y es indicado para afecciones de las vías respiratorias. Pero, por encima de todo, es la madera idónea para que el tallista logre su obra: desde una imagen hasta un trono.

Por todo ello no hay simbología más rica entre los árboles que la del cedro. Así, en uno de los Salmos se dice que el justo crece con rectitud como un árbol de cedro. Por sus gruesos y elevados troncos, que llegan a crecer hasta los cuarenta metros, se entiende como una forma de indicar como dirigir la vida, alcanzando las alturas de la plenitud de Cristo: derecho y firme ante los problemas.

Ciprés.

Ciprés. / L. O.

Resulta una paradoja que el único árbol citado en los textos bíblicos y que no tenemos de forma natural en nuestro entorno es precisamente el cedro. Hubo un tiempo en el que las cumbres de nuestras sierras cercanas, al igual que aquellas del norte de Marruecos, estaban ocupadas de pinsapos y cedros. Sin embargo, su uso primero en la construcción de la flota naval y, luego, la necesidad de madera y leña por los pobladores llevó a la desaparición en el sur de España de esta codiciada conífera en el siglo XVIII. Hoy dos extraordinarios ejemplares crecen en las localidades de Pocopán y Serranillo en los Montes de Málaga.

En la Carta Geográfica de José Espelius, primer “mapa forestal de la historia de Málaga”, fechado en 1758, se realiza un recuento exhaustivo de aquellos árboles susceptibles de ser utilizados por la Armada para la construcción naval, entre los que se encontraban encinas, quejigos, pinos, álamos, nogales, fresnos y chopos. No se nombra a los cedros, aunque es probable que bajo el término “pino” pudiesen haberse catalogado otros árboles, como pinsapos y cedros.

Maderas de las que nacen devociones

Son muchos los casos en los que no hay documentación que nos proporcione la información exacta de la especie utilizada para tal fin; sólo se puede afirmar que se trata de madera policromada. Sin embargo, sí que hay información interesante sobre algunos de estos iconos devocionales. Las partes primitivas que se conservan del Cristo de la Vera Cruz son de nogal (Junglans nigra). Esta misma madera fue utilizada por Juan Manuel Miñarro para la última restauración de la imagen en 2021, con maderas procedentes de antiguas vigas de una casa del siglo XVII. En una intervención anterior, se usó madera de haya y de samba para los interiores.

Otro caso singular es la Virgen de la Paloma, que fue tallada por Luis Álvarez Duarte en 1970 en madera de ciprés (Cupressus sempervirens). Históricamente, esta madera ha sido muy apreciada por su gran dureza, olor aromático y por ser casi incorruptible. Cuenta Plinio el Viejo que las puertas del templo de Diana en Éfeso eran de ciprés y que tras cuatrocientos años estaban como nuevas. El ciprés elegido para tallar a la Paloma procedía del cementerio de San Fernando, en Sevilla. El autor ya había utilizado esta misma madera para tallar a la Virgen de Guadalupe de Sevilla, en 1965.

Son bastantes las imágenes malagueñas realizadas en una especie de pino que tiene varias denominaciones: pino rojo, pino de Valsaín, pino de Flandes o pino de Segura. Todas se refieren a la misma especie botánica, Pinus sylvestris. Ha sido ésta una madera muy apreciada desde hace siglos para la ejecución de imaginería procesional. En cuanto a imágenes de Cristo encontramos al Cristo de Azotes y Columna, Cristo del Amor, Jesús de la Sentencia, Jesús Cautivo, Jesús de la Columna, Jesús a su entrada en Jerusalén y el Coronado de Espinas. Entre las imágenes marianas realizadas con esta madera encontramos a la Virgen de los Dolores (cofradía del Amor y la Caridad), Virgen de los Dolores Coronada (Expiración), Virgen del Amor Doloroso (cuyas manos están talladas en madera de abedul) o la Virgen de la Encarnación (cofradía de Dolores del Puente).

Detalle del trono del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor aún en proceso de talla, en el año 2002.

Detalle del trono del Cristo de la Esperanza en su Gran Amor aún en proceso de talla, en el año 2002. / L. O.

¿Qué se entiende por cedro?

Al referirnos al cedro, tenemos que hacer varias apreciaciones. ¿Qué se entiende por cedro? En primer lugar podemos hablar de los árboles del género Cedrus, de la familia Pinacea, como C. atlantica o C. libani, con los que antaño pudieron ejecutarse retablos o imágenes procesionales. En la actualidad cuando hablamos de “cedro o cedro real” nos referimos también a otra especie diferente, de la familia de las Meliáceas, la misma a la que pertenece el cinamomo o árbol del paraíso que llegado del Himalaya hoy engalana muchas de nuestras calles. La meliácea que ocupa el taller de nuestros ebanistas e imagineros corresponde a Cedrela odorata, árbol procedente de América central, especialmente abundante en México, que posee una madera olorosa, liviana y magnífica para la talla. Al menos las imágenes realizadas para Málaga durante los siglos XX y XXI que son de cedro han sido talladas con esta madera americana: Sagrado Descendimiento, Cristo de la Redención, Jesús de la Pasión, Jesús Nazareno de Salutación, Jesús de la Puente, Cristo de las Penas (Salesianos), Cristo de la Crucifixión, el Cristo de la Esperanza en su Gran Amor o las realizadas recientemente, como el Cristo de la Victoria (hermandad de Santa Cruz) o el Cristo de Humildad y Paciencia.

Este cedro real también es el material lignario utilizado en la Virgen de la Merced, Virgen de la Salud, Reina de los Cielos, Virgen del Auxilio (Salesianos) o Virgen del Patrocinio (en el que se incorpora el pino de Flandes). Aunque la Virgen de la Esperanza, talla del siglo XVII, está realizada en madera de cedro, no podemos afirmar el origen de la especie botánica utilizada para su hechura. A nivel devocional, eso es lo de menos. Para finalizar con el cedro podemos referirnos al Crucificado del Perdón de la cofradía de Dolores del Puente, realizado en “cedro del Canadá o cedro rojo”, que es otra especie diferente a las anteriormente nombradas. Se trata de Thuja gigantea, árbol de la familia Cupresacea, emparentada con el ciprés. Un caso curioso y único en nuestra imaginería procesional lo encontramos en la Virgen de la Soledad de Juan de Ávalos, que fue procesionada entre 1975 y 1978, y realizada en madera de abeday o sapelli (Enthandrophragma cylindricum), árbol africano de la familia Meliacea.

Cuando vean ustedes las imágenes del hijo de Dios y de su Madre recuerden que ellas son obras de la mano de grandes artistas y artesanos, ellas son hijas de un carpintero.