Málaga - Celta de Vigo

El ´hat trick´ de Manu Puga

27.10.2013 | 05:00

1. Al Málaga se le pone carita de muy enfermo

La sonrojante derrota de ayer ante el Celta deja muchas lecturas, y ninguna de ellas positivas. Bueno, quizás sólo una, saber que se ha tocado fondo y que no se puede hacer peor en el futuro.


­La cruda realidad de la vida se multiplica exponencialmente cuando hablamos de fútbol. No hay que dramatizar por el resultado, pero que te metan cinco en casa y que la reacción sea nula, escuece, y mucho. Schuster no ha querido hacer sangre con sus jugadores, aunque algún palito velado sí que ha dado, que lo recoja quién quiera. Dice el alemán que no se puede decir que hace dos semanas eramos de Champions y ahora que no vale nadie de la plantilla. Es cierto que son planteamientos exagerados, pero ¿qué es el fútbol sino una exageración continua?

Lo cierto es que a día de hoy Antunes se parece más al que fue descartado por el Roma que al que hizo medio olvidar a Monreal la temporada pasada; ni El Hamdaoui es el killer que aniquiló al Rayo ni Roque acaba de recuperarse del jet lag por las selecciones ni Weligton está en forma ni Portillo acaba de dar el paso al frente y así cada jugador de la primera plantilla...

2. Diáspora en La Rosaleda, pero no por el Clásico

Históricamente, siempre que un Barça-Madrid coincidía con partido del Málaga en La Rosaleda, parte de la afición salía despavorida para llegar a tiempo a ver el Clásico, ayer el lamentable espectáculo de los de Schuster facilitó la «huida»


­Schuster ironizó en la previa con eso de que en La Rosaleda cada vez que había un Clásico «se marchaban 2000 o 3.000 espectadores» para verlo. Pues ayer no hizo falta el reclamo del Barça-Madrid para salir pitando de Martiricos antes de que pitara Estrada Fernández el final. La pobre imagen del equipo blanquiazul, descosido por un Celta que llegaba a Málaga con la soga al cuello, hizo que una cifra mayor de 2.000 ó 3.000 espectadores desfilaran rumbo a sus casas.

Mención especial para los pocos que sí se quedaron, que no dejaron de cantar y animar a los suyos pese a la paliza que estaban recibiendo y a la bajada de brazos general de los jugadores del Málaga. Hasta Luis Enrique lo mencionó en rueda de prensa. Dijo que «nunca» había visto en su carrera profesional a una afición que siguiera animando cuando su equipo perdía 0-5. Yo tampoco y quizás ayer la pitada a los jugadores estaba más que justificada.

3. El Málaga CF se asienta en el «Prime Time»

22.00 horas, franja horaria en la que los expertos de la televisión consideran que comienza eso del «Prime Time», o en castellano «horario de máxima audiencia». En esas vivirá el Málaga tras el partido contra el Espanyol hasta el parón navideño.


­No le busquen explicación lógica porque no la tiene. Los horarios del fútbol español los pone un mono con dos pistolas o el peor enemigo del Málaga CF. Y es que el Málaga CF, tras el encuentro del martes contra el Espanyol (20.00 horas), jugará siempre a las 22.00 hasta Navidad, aunque contra el Betis el partido comenzará a las 21.00 horas. Los responsables del fútbol español tratan de vender la moto al aficionado asegurando que el Málaga juega en «Prime Time» porque es uno de los equipos más seguidos en las diferentes plataformas digitales. Milongas, el Málaga juega en los peores horarios ­–incluyendo viernes y lunes– porque no tiene ningún peso dentro la LFP desde que se marchó Hierro. Hasta Navidad al malaguista le tocará trasnochar para ver a su equipo, ¿no hay nadie que pare este atraco?

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