Crónicas Galantes

Sexo a la francesa

18.10.2015 | 05:00

Un ciudadano francés ha conseguido que un juez lo declare de sexo «neutro»" bajo la convicción de que no es varón ni mujer, sino todo lo contrario. Se trata de la primera vez que tal reconocimiento se produce en Francia y acaso en el mundo, según la agencia France Presse que ha difundido la sensacional noticia. Cosas de franceses, que siempre andan a vueltas con el sexo. El juez de Tours califica de «pura ficción» el género masculino que le fue adscrito al anónimo demandante en el momento de nacer y con el que ha tenido que cargar hasta ahora. Argumenta el magistrado en su sentencia –ya apelada– la imposibilidad de atribuir hechuras de hombre o de mujer a un sujeto que, en su opinión, es tan neutral como Suiza en cuestiones de entrepierna.

Para fundamentar su fallo, el juez en cuestión apeló a un dato tan rudimentario y explícito a la vez como la apariencia de los genitales. En este caso coexisten en el mismo individuo una vagina de muy escaso calibre y un pene igualmente mínimo que, a mayores, carece de su habitual base de sustentación en los testículos. Un extraño ejemplo de minimalismo sexual, por así decirlo.

Cierto es que, ya metidos en indagaciones, no sobraría preguntar al interesado quién o qué le atrae sexualmente, puesto que de sexo estamos hablando; pero la magistratura no ha querido entrar en tan delicado asunto. Incluso podría ocurrir que no le gustasen los hombres ni tampoco las mujeres, detalle suficiente para avalar el dictamen de que se trata de un individuo neutro a todos los efectos. No sería él ni ella, sino ello, por impersonal que resulte este pronombre.

En tiempos menos confusos que los actuales, un caso como el de Tours hubiera sido definido probablemente en términos de hermafroditismo. Ese barroco palabro alude, como el agudo lector bien sabrá, a las especies que poseen órganos reproductivos propios de los dos sexos.

La denominación, sin embargo, ha sido modernamente sustituida en lo tocante a los seres humanos por la de «intersexualidad» que por lo general se adjudica a quienes comparten características genéticas de varón y hembra en un mismo cuerpo. Los franceses han dado ahora un paso más al legalizar el sexo neutro que, según los términos de la sentencia, no equivale en modo alguno al reconocimiento del «tercer sexo» al que se refirió, con otra intención, la feminista Simone de Beauvoir.

Aunque, al parecer, haya precedentes en Australia y Alemania, este novedoso fallo judicial casa mucho mejor con un país de suyo fascinado por todas las variantes del sexo como la República Francesa.

Nuestros rijosos vecinos de arriba de los Pirineos son, a fin de cuentas, los inventores del «francés» y el «ménage à trois», que tantas alegrías han dado a parejas y tríos de todo el mundo. Galo como Astérix y del mismo París fue también François de Sade, aquel célebre marqués que dio nombre a las refinadas artes del sadismo y, sobre todo, hacía que triunfase siempre el vicio sobre la virtud en sus novelas. La oficialización del sexo neutro, que no es chicha ni limoná, constituye el último aporte de los franceses, siempre imaginativos, al exquisito dominio de Eros en el que ejercen su maestría. Solo les ha quedado por idear la arroba informática –más conocida como @– que es letra de vocación intersexual y acaso le convenga a ese vecino de Tours que practica la neutralidad en el sexo. Con lo aburrido que eso parece.

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