08 de marzo de 2019
08.03.2019
Radiografía hospitalaria

Ellas, mayoría en el Regional

En todas las categorías que contemplan los centros del Hospital Regional –Carlos Haya, Materno Infantil, CARE José Estrada y Hospital Civil– las mujeres están más presentes que los hombres y suponen el 73,4 por ciento de la plantilla total de trabajadores. Una situación que no siempre ha sido así y que en muchos casos han tenido que demostrar que son igual de válidas que sus compañeros.

08.03.2019 | 05:00
Cristina Sánchez, la primera neurocirujana residente y adjunta del Hospital Regional asegura que algo tan simple como compartir dormitorios se convirtió en un problema al principio.

Desglose por categorías de la presencia de ellas

  • Los datos que facilita el Hospital Regional detallan que las mujeres son mayoría en gran parte de los colectivos como es el caso de Enfermería (79,6%), TCA -auxiliares de Enfermería- (91,7%), administración (74,1%), técnicos especialistas (84,5%), personal de oficio, que engloba cocina o mantenimiento, (62,1%) o de formación -MIR, EIR, PIR- (63,8%).

?En las categorías que menos presencia tienen son entre facultativos (53,1%) y celadores (52,3%).

En los centros hospitalarios imperan ellas. Desde personal en formación o de oficio hasta facultativos, en el cómputo total, las mujeres suponen el 73,4 por ciento de la plantilla del Hospital Regional de Málaga que contempla el Hospital Regional –antiguo Carlos Haya–, el Materno Infantil, el Hospital Civil y el Centro de Alta Resolución José Estrada. Un porcentaje que se traduce en un total de 4.408 mujeres de las 6.008 personas que trabajan en los cuatro centros citados.

Sin embargo, la mujeres no siempre ha sido una más en los pasillos de los hospitales malagueños y hasta hace no mucho, salvo en el colectivo de Enfermería y auxiliares, eran ellos los que predominaban en las diferentes profesiones que conviven en estos centros, una situación que ha dado la vuelta y en las profesiones que menos presencia tienen, representan más de la mitad como es el caso de facultativos (53,1 por ciento mujeres)y celadores (52,3 por ciento del total).

Cristina Sánchez sabe bien lo que supone ser la primera mujer en una de las innumerables áreas de este hospital. Neurocirujana de adultos, entró como residente en 2001 al Hospital Regional y allí continúa como médico adjunto. «Cuando llegué al servicio no había ninguna mujer. Ni como residente ni como especialista. Fui la primera», resalta. Ahora, a sus 42 años, asegura que una de las cosas que al principio desconcertó a sus compañeros fue el tener que compartir dormitorio para hacer guardias, una situación que en sus inicios hizo que solo los compañeros más jóvenes se prestaran a ello, por lo que hacía menos guardias con respecto al resto del equipo. «Poco a poco vieron que era más rentable compartir dormitorio que trabajar solos y se fue normalizando», sentencia. Una situación que califica como anécdota en sus inicios y que ya se ha superado con creces.

La celadora María Palomino también fue de las primeras mujeres en llegar al Hospital Regional. Pertenece al grupo de las diez primeras que se incluyeron en este sector masculino hasta el momento y a sus 59 años asegura que los inicios no fueron fáciles. «A muchos no les hacía gracia pero hemos demostrado que podemos hacer toda clase de trabajo», especifica. Muchos se negaron a permitir la entrada de celadoras en quirófanos o Urgencias, por aquello de que era una profesión que requiere de fuerza. Sin embargo, los años y la constancia le han dado la razón a ellas y ahora están dentro de todas las áreas del hospital. «Ya no pueden decirnos nada, somos un matriarcado en el hospital», bromea.

La situación de Raquel Gómez, cocinera en el Hospital Regional desde hace 17 años, es diferente. Su profesión ha normalizado que las mujeres forman parte de este gremio pero sabe por sus compañeras que no ha sido fácil llegar donde están. «Nos han contado cosas espectaculares. No les dejaban trabajar y no les ayudaban en su día a día», explica. Una situación que ha allanado el camino para las que, como Raquel, se han incorporado al sector años después. Sin embargo, explica que desde que ella empezó con respecto a ahora, la relación entre jefes y compañeros ha cambiado; un trabajo en el que antes eran más habituales ciertos comportamientos y comentarios que en estos momentos no están bien vistos. «Yo soy una persona que me lo he tomado todo a guasa siempre pero había situaciones en las que muchas decían 'qué tío más guarro'», sentenció.

En el lado opuesto se encuentra Marta Entrambasaguas, una enfermera de planta que comenzó en el año 1992 y que ha visto como su sector, femenino por costumbre, ha comenzado a incluir la figura del hombre. «En ese campo pasa todo lo contrario pero es fenomenal, trabajamos en equipo y todos somos iguales», sentencia. Todavía es inferior el porcentaje de hombres que trabajan como enfermeros y auxiliares de Enfermería con respecto a mujeres pero, aun así, Marta, que trabaja en hospitalización de cirugía torácica y Neumología, explica que tanto ella como sus compañeras reciben con los brazos abiertos a aquellos hombres que se incorporan al sector. «El que viene es uno más. Tenemos buena coordinación y todo está en equilibrio», manifiesta. Un nuevo campo de trabajo para ellos que poco tiene que ver con los inicios de ellas en otras profesiones sanitarias.

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