10 de agosto de 2019
10.08.2019
Patrimonio

El Convento de la Trinidad, una entelequia que desespera a los vecinos

La Asociación Trinidad-Centro se dirigirá a la delegada de Cultura de la Junta y al alcalde de Málaga para exigir una solución definitiva para la recuperación del Bien de Interés Cultural del siglo XVI y la consiguiente revitalización del histórico barrio

10.08.2019 | 05:00
El Convento de la Trinidad.

Atrás quedan en el tiempo hipotéticos equipamientos culturales para los que se habló, durante los gobiernos socialistas andaluces, del Museo Arqueológico, el Parque de los Cuentos, la Biblioteca Pública del Estado y un centro de usos múltiples o el reciente Museo del Diseño barajado por el PP. «Pasan los años y el convento sigue ahí muerto como si estuvieran esperando a que se caiga», denuncia el portavoz vecinal

A día de hoy, la recuperación del Convento de la Trinidad de la capital malagueña -una joya arquitectónica con medio milenio de antigüedad- continúa inmersa en una entelequia que se ha prolongado durante más de dos décadas, a través de un sinfín de proyectos frustrados.

Atrás quedan en el tiempo hipotéticos equipamientos culturales y sociales para los que se llegó a hablar, durante los gobiernos socialistas de la Junta, del Museo Arqueológico, el Parque de los Cuentos, la Biblioteca Pública del Estado o un centro cultural y social de usos múltiples, por citar las propuestas más contundentes. Luego, en cuanto llegó el PP al Gobierno andaluz, el último planteamiento del PSOE viró a una idea que también había sonado hace algo más de un lustro, la de un Museo de la Arquitectura y el Diseño que, antes de la reciente dimisión de Fernando Francés, iba a ser enfocado por la Consejería de Cultura como un pionero Centro Nacional del Diseño y la Arquitectura.

El limbo en el que vuelve a encontrarse este inmueble del XVI declarado Bien de Interés Cultural ha desesperado, por enésima vez, a la Asociación de Vecinos Trinidad-Centro, que va a solicitar una reunión con el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, para pedirle que «presione a la Junta de Andalucía para que busque una solución definitiva para el convento y la consiguiente revitalización del barrio», según aseguró el presidente del colectivo, Juan Romero.

«También vamos a volver a hablar con la delegada de Cultura de la Junta, Carmen Casero, que es una persona en la que tenemos mucha confianza para que nos diga qué van a hacer finalmente ahí, pues ya le preguntamos anteriormente y quedó en ofrecernos una respuesta», expuso al respecto Juan Romero.

El responsable de la asociación Trinidad-Centro recordó que los vecinos veían con buenos ojos el último proyecto que había presentado la Junta de Andalucía antes del cambio de gobierno, con el socialista Miguel Ángel Vázquez como consejero de Cultura. Se trataba de un centro cultural y social que costaría unos 13,5 millones de euros e iba a combinar espacios para exposiciones, actuaciones o la producción creativa con otros dedicados a la historia del propio convento y del barrio trinitario.

«Aquello parecía bastante interesante, pero en cuanto se produjo el cambio de partido en el Gobierno andaluz nos temimos que ahora vendrían con otra cosa, como así fue; es más, le preguntamos a la delegada de Cultura cuál sería el nuevo uso y no nos respondió, pero luego nos enteramos por los medios de comunicación que pasaría a dedicarse a lo del Museo del Diseño, que ahora parece que tampoco está claro», expuso en relación a las preocupaciones del colectivo vecinal.

Asimismo, Juan Romero explicó que los vecinos siempre han sido conscientes de que «hasta que no terminaran en el Palacio de la Aduana, la Junta no le iba a meter mano al Convento de la Trinidad». «Sin embargo, han hecho lo del museo en La Aduana y nuestro barrio sigue olvidado, mientras más proyectos presentan más gastos tienen y no hacen nada, cada vez que dicen que esto va a dedicarse a otra cosa nos preguntamos qué será lo siguiente que vendrán a decirnos», agregó Romero.

El portavoz vecinal de La Trinidad llegó incluso a mostrar su inquietud por el deterioro al que está abocado este Bien de Interés Cultural -datado entre finales del XV y principios del XVI- si se sigue sin actuar en él: «Es increíble, llevo aquí en la asociación 20 años y cuando llegué ya era una reivindicación; pero esto no cambia, pasan los años y el convento sigue ahí muerto como si estuvieran esperando a que se caiga».

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