Un grupo de vecinos del Limonar envió ayer un escrito a la delegada de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Casero, en el que le solicitan que incoe expediente para que ‘La Atalaya’, una villa de 1920 en el número 5 del Paseo de Salvador Rueda (Camino Nuevo) sea incluida como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz o se le otorgue algún tipo de protección que evite su desaparición, dado su interés arquitectónico y tipológico.

La iniciativa, como informó La Opinión el pasado viernes, se toma tras la aparición de un cartel al pie de esta villa de 437 m2 en una parcela de 1.446 m2, en la que la promotora Parque de Málaga anuncia una próxima promoción inmobiliaria, si bien todavía no ha solicitado licencia de obra, informó el concejal de Urbanismo, Raúl López.

Además, aunque una portavoz de la promotora informó a este diario de que no conocía al detalle el proyecto y por tanto si el inmueble sería derribado o no, los vecinos han querido dar este paso para evitar «otra Villa Maya», manifestó uno de ellos, en referencia a la demolición en 2019 de la casa del Limonar del cónsul de México Porfirio Smerdou, que albergó a cientos de refugiados durante la Guerra Civil y les salvó la vida.

El escrito enviado a Carmen Casero recuerda que ‘La Atalayase encuentra a sólo 23,14 metros del límite de BIC del Conjunto Histórico de Málaga, que acaba en el número 1 del Paseo Salvador Rueda y que la vivienda «reúne los valores que han servido de criterio para recoger en el Catálogo del PGOU de Málaga otras edificaciones contemporáneas sitas en su entorno».

Los vecinos resaltan que se encuentra en una zona sometida a «una fuerte tensión especulativa», que en la mayoría de los casos tiende «a hacer prevalecer el beneficio económico por encima de cualquier otro valor o interés cultural o histórico».

Valores del inmueble

En cuanto a los valores del inmueble, en primer lugar el escrito lo pone en relación con los jardines que lo acompañan: «El edificio y su parcela ajardinada, consideradas en su conjunto, guardan una estrecha similitud con las características que hacen del barrio una zona a destacar donde predomina lo verde sobre lo edificado y que le convierte en su propia singularidad e identidad».

También destacan el interés tanto arquitectónico como tipológico, al tratarse de una construcción regionalista de la segunda década del XX, con materiales y repertorios decorativos de interés. De la villa resaltan «la magnífica escalera y galería interior en el primer piso fabricadas en roble, que otorga a la casa un espíritu ecléctico angloregionalista», así como el jardín de trazado musulmán y adaptado al terreno «mediante abancalamiento» y «diversas plataformas ornamentadas en mampostería de piedra, ornamentos de mármol y elementos cerámicos tradicionales».

El documento remarca por otro lado que se trata de «un notable ejemplo de arquitectura residencial burguesa que constituyó el origen de los barrios de La Caleta y El Limonar». En este sentido, también llaman la atención sobre algunas de las personas que vivieron en ‘La Atalaya’, entre ellos los primeros propietarios, la familia Rodríguez-Spiteri, a la que perteneció el poeta de la Generación del 36 Carlos Rodríguez-Spiteri o los padres del actual marqués de Cauche.

«Todas estas circunstancias conceden verdadero valor al conjunto de la zona, considerado como un todo, por lo que no puede ser olvidado ni destruido de forma alguna. Hacerlo es destruir parte de la Historia de España», subraya el documento.