También los historiadores se apartan de los libros para lanzarse a la carretera en busca de las huellas de la Historia. Es lo que han vuelto a hacer el antiguo cirujano del Hospital Clínico, Carlos Vara Thorberg y el exdirector del Centro de Tecnología de la UMA, Javier Ramírez.

Los dos amigos, que también son doctores en Historia, publicaron a finales de 2018 ‘Caminos de Guerra. Itinerarios bélicos a través de Al-Ándalus’ y ahora regresan con ‘Caminos de Guerra por la España medieval’. Ambas obras, una combinación perfecta de libro de viajes y de Historia, han sido editadas por Arguval y contado con el apoyo de la Fundación Alfonso VIII.

Este segundo paseo por la España medieval de casi 300 páginas cuenta con un prólogo del arquitecto y dibujante José María Pérez ‘Peridis’, uno de los grandes divulgadores y defensores del Románico y del Medievo español en general.

Los autores, explica Carlos Vara, han querido añadir, junto a los mapas y fotografías del recorrido, una introducción histórica de los personajes y hechos tratados para, por ejemplo, explicar quién fue Alfonso XI de Castilla.

A este respecto, el capítulo ‘Caminos de guerra de Alfonso XI’, que agrupa tres de las ocho rutas del libro, incluye la conquista de Teba por el monarca, un sitio que tuvo lugar en 1330 y en el que perdió la vida el caballero escocés Sir James Douglas, quien se dirigía a las Cruzadas con la misión de consagrar el corazón de su Rey Roberto I de Escocia en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Nunca llegó a su destino pues falleció cerca del Castillo de la Estrella de Teba.

Monolito en recuerdo de Sir James Douglas, en Teba. Archivo de los autores

La ruta sigue a las huestes del rey castellano desde Córdoba, donde celebró un ‘consejo de guerra’, pasando por Écija y Osuna hasta llegar Teba.

«Creemos saber dónde estuvo el campamento de los cristianos porque en la llanura de Teba hay un cortijo que se llama el Cortijo de Castilla, además de que la localización geográfica es muy buena», destaca Carlos Vara.

La planificación de las rutas tiene muy en cuenta la toponimia, que en ocasiones puede deparar grandes sorpresas. Es lo que les ha pasado siguiendo la ruta del famoso Tarik, el persa a las órdenes de Muza y que en el 711 inició la invasión de la Península Ibérica.

«Salió de Gibraltar y de una tacada llegó hasta la peña Amaya, al norte de la provincia de Burgos», comenta Carlos Vara, que recuerda que el musulmán conquistó Toledo, la capital de los visigodos, pero estos se escaparon con el tesoro. En pos de ese oro, recuerda, el historiador don Claudio Sánchez Albornoz concluyó que el ejército de Tarik pasó por el madrileño puerto de Somosierra rumbo a la Meseta Norte.

Este dato lo cuestionan los dos autores, que recuerdan que el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada ya dejó escrito que cruzó por otro punto la Sierra de Guadarrama y le puso su nombre al desfiladero.

Como remarcan Carlos Vara y Javier Ramírez, los siglos transcurridos no han desterrado el nombre de un collado Gibraltar (de ‘Yabal Tarik’, ‘la montaña de Tarik’) a la entrada del puerto de Fuenfría. «Estamos muy orgullosos de haberle mojado la oreja al señor Claudio Sánchez Albornoz», bromea el cirujano.

Los caballos de oro

Por otra parte, yendo detrás de las correrías de Tarik, se han topado con el humilde pueblo segoviano de Cuevas de Provanco, donde la tradición cuenta que en una de las cuevas que le dan nombre «se encontraron unos caballos de oro». ¿Parte del tesoro visigodo?

Además, hay otras rutas andaluzas como la última campaña de Almanzor o la que sigue los pasos del famoso Infante Don Fernando, regente de Castilla durante la minoría de edad de Juan II y futuro Fernando I de Aragón.

Vista de Antequera desde el cerro de San Cristóbal, el segundo campamento del Infante Don Fernando. Archivo de los autores

Tras conquistar Antequera en la campaña de 1410, un cerco en el que cambió varias veces de sitio el campamento, el infante emprendió el camino de vuelta en dirección a Sevilla. Como destacan los historiadores, la salida tuvo lugar el 3 de octubre de 1410 y a media legua de Antequera acampó junto al río Guadalhorce, en un entorno que Javier Ramírez y Carlos Vara creen haber localizado y que han fotografiado para esta obra.

«Hacer mirar la Historia»

«Es un libro que lo que pretende es hacer mirar la Historia: ponte en un lugar y mira. Y no es solo el camino, es el castillo que se enfrenta con aquel otro castillo, es el baluarte, el accidente geográfico... La idea es enseñar a leer el paisaje histórico», detalla Javier Ramírez.

En este sentido, Javier resalta que Carlos Vara, «tanto aquí como en el otro libro tiene la visión de conjunto del cirujano. Conozco a muy poca gente como él con la capacidad de mirar e interpretar el territorio y él lo hace con la facilidad que le da su enorme experiencia profesional».

Los dos historiadores han frecuentado carreteras secundarias, cañadas y trochas, se han quedado atascados con el coche en pistas de tierra y han resuelto el galimatías de distintas denominaciones oficiales para un corto tramo de carretera. Por este libro desfilan ejércitos pero también monasterios, aldeas, iglesias románicas y paisajes de ensueño que desvelan la riquísima y poco conocida España Medieval.

Carlos Vara Thorbeck, delante del pórtico románico de la iglesia de la Asunción, en Villasayas, Soria. Archivo de los autores