La segunda cirugía de Oliver, el niño malagueño de 2 años y media, ha resultado satisfactoria. Un equipo de 15 profesionales consiguió extirpar el 90% de su tumor cerebral, como publicó ayer este periódico. El pequeño continúa en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de Pediatría y "evoluciona según lo previsto", como ha comunicado el propio Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona en el que se encuentra.

Sus padres, Alejandro y Lena, están con él. Su abuelo José Luis ha podido hablar con ellos por videollamada. En una entrevista telefónica a este periódico ha explicado: "He hablado con mi hijo por videollamada y le he visto con ilusión. Tenía los ojos brillantes, como cuando esperaba abrir los regalos el día de los Reyes Magos cuando era un niño".

La primera intervención a la que se sometió Oliver tuvo lugar el pasado 28 de octubre y consistió en el implante de una válvula de derivación ventricular que le permitió drenar el líquido cerebral que se le había quedado acumulado, el cual le impedía realizar ciertas funciones básicas como comer o andar. Precisamente, el implante le permitió combatir su hidrocefalia, que es el nombre que recibe dicha acumulación de líquido.

La segunda operación, que tuvo lugar ayer y que se prolongó durante 10 horas desde las 8 de la mañana logró extirparle el 90% del tumor cerebral. Según ha relatado su abuelo, la cirugía tuvo lugar mientras él se dirigía a Barcelona, por lo que dice: "Imagínate el viaje que hice, aún no he dormido (...). Esperar y esperar, las horas se hacen interminables".

Noticias de los médicos

José Luis sostiene que los médicos hablarán con su hijo y su nuera esta tarde: "Cuando vean las pruebas que le han hecho esta mañana ya decidirán, no sé el tiempo que estará en la UCI". El abuelo del pequeño malagueño se alegra de cómo están yendo las cosas y agradece la posibilidad de recuperarse que le han dado a su nieto.

Es por eso que, acerca del empresario anónimo que dio a la familia 200.000 euros para trasladar a Oliver en un avión medicalizado desde Cancún, agradece: "Le debemos la vida de Oliver". Asimismo añade: "Yo me siento un privilegiado porque ves la cantidad de niños que no han tenido la misma oportunidad que mi nieto".