Crónicas de la ciudad

Mejoría pública y privada en el Pasaje Hospitalarios

Juan Pico, un vecino, encala este pasaje del barrio de San José, que tiene un canal para pluviales hecho por los vecinos, hoy integrado en una zona verde 

Juan Pico, el pasado lunes en pleno trabajo.

Juan Pico, el pasado lunes en pleno trabajo. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

En las alturas de la barriada de San José, muy cerca de donde, de manera inexplicable, finaliza de forma abrupta la línea 2 de la EMT, que sigue sin llegar al Jardín Botánico de La Concepción, se encuentra el Pasaje Hospitalarios.

Pese a que este pasaje homenajea a la hoy llamada Orden de los Caballeros de Malta, tiene un encaje bastante comprensible en este rincón de Málaga, dado que a muy pocos metros se encuentra el Centro Asistencial San Juan de Dios, el antiguo psiquiátrico, regentado desde hace justo un siglo por la orden religiosa de los Hermanos de San Juan de Dios, ‘hospitalaria’ como pocas.  

En esta sección el pasaje ha salido en varias ocasiones. Alguna vez, por lucir un aspecto alejado de la hospitalidad, en otras porque la Asociación de Amigos del Acueducto de San Telmo había denunciado el abandono en que se encontraba un pequeño ramal de esta obra del XVIII que en teoría pasaba por allí, aunque a continuación la asociación rectificó, pues el dato era erróneo: el canalillo de agua a cielo abierto que todavía atraviesa el pasaje no guarda ninguna relación con el acueducto. 

Confirma este último aspecto Juan Pico, vecino desde hace 40 años del Pasaje Hospitalario y albañil jubilado, quien el pasado lunes explicaba a esta sección que las casas mata de este pasaje, al tener de vecino un terreno semihundido, sus dueños idearon hacer un canal para que el agua de lluvia no les anegara las viviendas. 

El canal, el lunes, con el vecino trabajando al fondo y la parada de la EMT.

El canal, el lunes, con el vecino trabajando al fondo y la parada de la EMT. / A.V.

Este canal es el que hoy sobrevive, pero muy adecentado. Además, el Ayuntamiento ha querido sacarle partido a tan antiguo invento y en lugar de mandarlo a los espacios subterráneos, ha tenido el acierto de realzarlo con una pequeña actuación paisajística.

Porque quienes hasta 2016 ó 2017 se paseaban por esta zona, incluidos los pobres turistas en busca del Jardín Botánico de La Concepción, se topaban con un terrizo agreste lleno de hierbas y el riesgo de que los coches que por allí aparcaban terminaran con la rueda en la acequia. 

El pasaje, antes de las obras municipales.

El pasaje, antes de las obras municipales. / Google Maps

Por suerte, el Consistorio se arremangó y hoy es una zona verde civilizada y ‘pacífica’, en la que el canal de pluviales es un elemento más, con artísticas verjas de protección a los lados para evitar accidentes. 

La zona verde del pasaje el lunes.

La zona verde del pasaje el lunes. / A.V.

Juan Pico, por cierto, encalaba el lunes un murete de este espacio, junto al que su suegro había plantado varias palmeras. La cal y las plantas son una manera de poner coto al vandalismo, porque pese al arreglo de la zona, los vándalos lo llenan de basuras varias, latas y faltaría más, del ‘agüita amarilla’ que cantaba Pablo Carbonell. De todo hay en el zoo.