IBIMA Plataforma BIONAND

Ibima, el corazón de la investigación malagueña

En 2012 abrió sus puertas el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina; desde entonces, trabaja cada día por mejorar la salud de los ciudadanos apostando por la tecnología y la innovación

Con más de 1.400 profesionales, Ibima Plataforma BIONAD, se sitúa entre los diez mejores institutos sanitarios de investigación del país

Arancha Tejero

Arancha Tejero

El Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (Ibima Plataforma BIONAND) tiene clara su misión: mejorar la salud de las personas combinando investigación, tecnología e innovación. Este centro de referencia a nivel nacional no solo se distingue por descubrir grandes hallazgos en nanotecnología y biomedicina, sino que despunta por el carácter traslacional de sus investigaciones, que buscan trasladarse a situaciones prácticas donde puedan tener un impacto directo en la salud de los malagueños, creando, por ejemplo, nuevas formas de diagnóstico más eficaces o terapias innovadoras.

«Todo lo que se está haciendo aquí se va a aplicar el día de mañana», afirma Alejandro Domínguez, técnico especialista de histología de Ibima, que se sitúa entre los diez mejores institutos sanitarios de investigación del país gracias a su importante «masa crítica». En total, cuenta con más de 1.400 profesionales que —además de ejercer su actividad en algunos de los dos hospitales de la capital, en la atención primaria o en la Universidad de Málaga—, se dedican a investigar, publicando más de 800 artículos al año.«Los investigadores del instituto son líderes de opinión a nivel europeo y a nivel internacional», asegura con orgullo Francisco J. Tinahones, director científico del centro, que destaca que un gran número de los profesionales tienen proyectos de investigación europeos

La andadura de este centro malagueño comenzó en el año 2012 y, desde 2015, forma parte de los más de 30 institutos acreditados en España para la investigación sanitaria por el instituto de salud Carlos III. «El instituto cubre desde la investigación más básica, de generar hipótesis, por ejemplo, de nuevas dianas terapéuticas, hasta la aplicabilidad extrema con los estudios clínicos, en los que, por ejemplo, se prueban nuevos fármacos en pacientes», apunta Tinahones.

Una de las características más singulares de Ibima es su especialización en nanotecnología

Lograr todos estos avances, entre equipos tan multidisciplinares, no sería posible si no existiese una estructura que diese cobijo a todos los investigadores y les permitiese interrelacionarse y disponer de los equipamientos necesarios para llevar a cabo sus estudios. Por ese motivo, Ibima cuenta con un edificio de tres plantas y más de ocho Unidades de Apoyo a la Investigación, dotadas de equipos de última generación.

Así es Ibima, el corazón de la investigación en Málaga

Juan Félix en el laboratorio de microscopía electrónica. / Álex Zea / Álex Zea

Pese a los grandes beneficios que supone, disponer de una sede donde estén reunidos todos los investigadores y todo el equipamiento es poco habitual. «Se pueden sintetizar nanopartículas en la planta de arriba, y luego implantarlos en los animales en la planta de abajo», resalta Domínguez, que añade que el estar también tan cerca de los hospitales les permiten que puedan trabajar con muestras de pacientes «que se toman y se traen directamente aquí para que puedan ser analizadas».

Otra de las principales ventajas de la sede, según Domínguez, es el contar con su propio estabulario de ratas, ratones y pez cebra. Estos últimos, por ejemplo, sirvieron hace poco para publicar un artículo en el que demostraban que eran capaces de controlar la regeneración de la cola de este pez, lo cuál abría la puerta a un posible tratamiento para revertir el crecimiento de los vasos sanguíneos de un tumor y, por lo tanto, frenar el aumento del mismo.

Así es Ibima, el corazón de la investigación en Málaga

Instalaciones del instituto IBIMA Plataforma BIONAND. / Álex Zea / Álex Zea

Áreas de investigación

El instituto se divide en seis áreas de investigación que abarcan desde el estudio de las enfermedades cardiovasculares hasta las neurodegenerativas, pasando por las enfermedades raras, las patologías crónicas, las alergias o el cáncer.

Una de las características más singulares de Ibima es su especialización en nanotecnología, ya que, como puntualiza su director, «hay pocos institutos que tengan áreas de desarrollo en nanomedicina y nanotecnología». Según explica Tinahones: «la nanomedicina utiliza técnicas con nanopartículas que pueden utilizarse para ayudar tanto al diagnóstico como a la terapia, por ejemplo, cargando esas nanopartículas con determinados medicamentos que se dirijan nada más que a un tejido concreto».

Esta diversidad de áreas permite hallazgos en prácticamente todos los campos de la medicina a través de nuevas técnicas de diagnóstico, fármacos o dianas terapéuticas. Por ejemplo, este mismo año, un grupo de investigadores del centro desarrollaron una novedosa metodología no invasiva para la detección temprana del cáncer de mama a través de una sola muestra de sangre. Otro de sus grandes hitos fue el diseño de los respiradores que se emplearon durante la pandemia.

Así es Ibima, el corazón de la investigación en Málaga

En el centro trabajan 1.400 investigadores. / Álex Zea / Álex Zea

Al recorrer sus instalaciones se comprueba que el instituto está lleno de vida, con gente recorriendo los pasillos o trabajando en algunos de los laboratorios. En su caso, Domínguez pertenece a la unidad de histología (rama de la biología dedicada al estudio de los tejidos orgánicos de los seres vivos) que cuenta con un equipamiento de última generación que permite realizar valoraciones de cualquier tipo de tejido. En concreto, destaca el ‘equipamiento EXAKT’, que es uno de los tres que hay en España y de los cinco de Europa. «Sirve para trabajar con materiales más duros que no podemos cortar con una máquina normal» apunta el técnico, que señala que en su unidad trabajan mucho con implantes, tanto para la investigación, intentando mejorar su eficacia, como para la aplicación clínica. «Trabajamos directamente con una de las mayores empresas a nivel mundial en este ámbito y de donde proceden la mayor parte de los implantes que se ponen en los quirófanos de Andalucía», añade.

La investigación es un proceso muy lento, según afirma Domínguez, que sostiene que, desde que se empieza a trabajar en una idea hasta que se materializa en una patente o un artículo publicado, se puede tardar hasta cuatro años. «Hay mucha diferencia también si la investigación la está haciendo un investigador o una empresa», matiza. Pero, en definitiva, asegura que se trata siempre de un largo procedimiento donde hay muchas unidades implicadas.

Unidades del centros

nanoimagenSara Molinaestudios de toxicidad, diagnóstico de enfermedades, co-localización de biomoléculas en tejidos o células y un largo etc
Así es Ibima, el corazón de la investigación en Málaga

Así es el corazón de la investigación en Málaga. / Álex Zea / Álex Zea

Dentro de la unidad de nanoimagen, despunta también el laboratorio donde trabaja Juan Félix López. En su caso, su trabajo como especialista en microscopía electrónica tiene una doble función: prestar un servicio de apoyo a los investigadores, de dentro o fuera del instituto, y colaborar con los hospitales en la detección de ciertas patologías. Esta función diagnóstica se puede ofrecer gracias al microscopio electrónico del que dispone la unidad y que ofrece un grado de resolución y detalle mucho mayor que el que se consigue con un microscopio óptico. «Recibimos fundamentalmente muestras de riñón por ser un órgano que requiere de la microscopía electrónica, ya que en determinados casos la información que proporciona la microscopía óptica o las técnicas moleculares no permiten un diagnóstico exacto», indica el técnico especialista, que aclara que con las imágenes que envía al patólogo contribuye a que éste pueda realizar el diagnóstico.

Otra de las unidades más potentes de Ibima es la de Genómica, donde trabaja María Jesús Pinto, que subraya que el estudio del ADN es esencial, ya que es «la información de la vida». «Hacemos de todo, desde lo relacionado con amplificación del material genético, hasta genotipación de ratones para mantener las colonias y asegurar que conservan las mutaciones que necesitan los investigadores», explica la doctora Pinto, que enfatiza que el estudio del ADN desempeña también un papel muy importante en la respuesta a los tratamientos de cáncer o incluso en los estudios de obesidad.

Así es Ibima, el corazón de la investigación en Málaga

Alejandro Domínguez en la unidad de histología. / Álex Zea / Álex Zea

En definitiva, avanzar en medicina no sería posible sin la investigación que llevan a cabo cientos de profesionales día a día, con el único objetivo de mejorar la salud de las personas. Sin embargo, a la hora de invertir en investigación, España sigue estando a la cola respecto a otros países europeos. «Aunque las administraciones están haciendo un pequeño esfuerzo para ir mejorando poco a poco, todavía estamos por debajo de otros países de nuestro entorno como Francia, Alemania o incluso Italia», lamenta Tinahones, que recuerda que las relaciones de mecenazgo y colaboración con las empresas son igual de importantes que las ayudas públicas. «Las empresas deben ver que ayudar a la investigación al final les va a generar un retorno», añade.

En cuanto cuáles son los siguientes grandes retos que tiene el instituto malagueño por delante, el director del centro lo tiene claro: continuar incrementando la masa crítica e intentar captar talento, ya que, según argumenta, «uno puede comprar muchos aparatos, pero tener mucha tecnología sin personas que lo sepan utilizar resulta ineficiente».