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Araboka Centro: diez años de identidad propia en una época en constante transformación

El restaurante celebra la efeméride con dos eventos en las noches del 5 y el 6 de agosto, donde se podrán degustar sus platos más representativos

Araboka celebra los diez años de su apertura

Araboka celebra los diez años de su apertura / La Opinión

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Julián Nieto

Julián Nieto

Araboka cumple diez años convertido en una de esos establecimientos que han ayudado a definir la evolución gastronómica de Málaga durante la última década. Cuando abrió sus puertas, el 5 de agosto de 2016, lo hizo con una idea clara: recuperar el valor de la cocina tradicional, situar el producto en el centro del plato y conceder al vino el mismo protagonismo que a los fogones. Una fórmula que ha consolidado al establecimiento de la calle Pedro de Toledo como uno de los nombres reconocibles del centro histórico.

Araboka ha contribuido a reforzar una manera de entender la restauración basada en la hospitalidad, la cercanía y el conocimiento de la materia prima y el producto. En una ciudad cuya oferta hostelera ha crecido rápidamente, el restaurante ha mantenido una identidad propia: cocina mediterránea de temporada, recetas vinculadas a la memoria familiar y una sala preparada para orientar al comensal.

“Diez años para un espacio de hostelería es un auténtico logro. La gran mayoría de empresas del sector dura una media de 6-7 años aproximadamente, y llegar a diez años habla mucho de la profesionalidad de un equipo muy cohesionado y de una propuesta gastronómica muy clara que es malagueña y de mercado, situada en pleno centro histórico”, destaca Antonio Fernández, gerente del establecimiento.

Antonio Fernández, gerente de Araboka

Antonio Fernández, gerente de Araboka / La Opinión

Comer bien

La historia de Araboka comenzó antes de su llegada a la calle Pedro de Toledo. Su antecedente fue Dom Vinos, un pequeño establecimiento de Fuente Olletas en el que Antonio Fernández reunió durante ocho años a una comunidad de clientes y aficionados al mundo vinícola. Aquel local sirvió como laboratorio de una filosofía que después encontraría más espacio en Araboka: comer bien, descubrir vinos y convertir cada servicio en una conversación entre cocina, sala y cliente.

El salto llegó en agosto de 2016. El nuevo restaurante permitió desarrollar esa idea en un espacio más cómodo, situado entre la Catedral y el Teatro Romano, en una estrecha calle de la antigua judería malagueña y apartado del ruido de los grandes ejes turísticos. Fernández, formado en La Cónsula y perteneciente a la quinta generación de una familia vinculada a la hostelería, siempre ha defendido que Araboka sea una casa antes que un simple restaurante. Hemos crecido con la ciudad y con el centro histórico y hemos evolucionado siempre con las ideas muy claras: hacer felices a la gente que nos visita por medio de la comida y la bebida”, puntualiza.

Fernández define la filosofía del establecimiento como malagueña y de mercado, “Araboca es una casa de vinos y comidas, donde hay un valor importantísimo que es el de la hospitalidad, en el que todo el mundo cuando llegue se encuentre como en casa, tanto ese cliente local que ya nos conoce como este turista que se va de Málaga pensando que ha estado en un sitio referente donde ha sido muy bien acogido y donde se le ha dado la gastronomía local junto con los vinos de la tierra”.

Araboka posee una de las mejores bodegas de Málaga

Araboka posee una de las mejores bodegas de Málaga / La Opinión

Clientela local y foránea

Su clientela ha pasado por diferentes etapas, al principio era mayoritariamente cliente malagueño, para estar prácticamente 50-50 por ciento hasta 2019. Tras la pandemia la balanza se desequilibró hasta alcanzar un 60-40 por ciento a favor de la clientela foránea. “Pero esto también está matizado, porque cuando abrimos el otro restaurante, el de Compositor Lehmberg. lo hacemos un poco en la búsqueda de que ese cliente de corbata, ese cliente de negocios de lunes a viernes. Ahora, en 2026 estamos viendo que no es para tanto el impacto turístico respecto a nuestra propuesta. Ahora mismo es un 50-50 nuevamente con un cliente malagueño quiere seguir disfrutando del centro de su capital y encuentra espacios referentes”.

La carta cambia varias veces al año y se completa con sugerencias elaboradas en función de lo que llega al mercado. Fernández destaca dos platos: el tradicional gazpachuelo, “una sopa tibia con una mahonesa, que en nuestro caso tiene una densidad muy importante porque siempre utilizamos pescado con mucho colágeno” y el morrillo de atún rojo, “un plato que está teniendo un éxito irrebatible. Lo maceramos un poquito en aceite de oliva, lo marcamos fuerte y lo servimos con una verdurita fresca que además tiene ese punto de plato saludable”.

Otro de los pilares de Araboka ha sido su compromiso con el producto local. Su cocina trabaja con pescados frescos de mercado, verduras de temporada, carnes, embutidos y materias primas de proximidad, prestando especial atención a los alimentos procedentes de la provincia. Esta defensa del territorio no funciona únicamente como parte de su discurso, sino que condiciona los cambios de carta y las propuestas que se ofrecen fuera de menú.

Boquerones Victorianos rellenos de Queso Málaga

Boquerones Victorianos rellenos de Queso Málaga / l.o.

El poder de la bodega

La otra gran seña de identidad del restaurante se encuentra en su bodega. “La gente viene a Araboka a comer y a beber. Y hoy en día, que estamos viendo que hay una bajada importante de consumo de vino en determinados establecimientos, nosotros mantenemos el nivel alto. Creo que ese es otro de los referentes de lo que nosotros hacemos: que el cliente pueda disfrutar de muchos vinos a copa para no tener que hacer la inversión de una botella y además, con ello, pueda probar varios vinos diferentes, cada uno con su contexto, cada uno con su explicación, cada uno con un por qué están dentro de nuestra propuesta de gastronomía”, añade.

Dos noches de cóctel para celebrar la década

Araboka celebrará su décimo aniversario los días 5 y 6 de agosto de 2026 con dos noches de cóctel, actuaciones en directo, sus platos más icónicos y la participación de buena parte de las bodegas que han acompañado al proyecto desde sus comienzos. La organización decidió ampliar la celebración a una segunda jornada después de que el aforo previsto inicialmente se completara en apenas tres días. Diez años después, el restaurante mantiene la misma aspiración con la que nació: hacer feliz al comensal mediante la comida, el vino y el servicio. Fernández ha defendido que su generación debe «humanizar la hostelería», una idea que en Araboka se traduce en cuidar al equipo, dignificar el oficio y tratar cada mesa como un encuentro personal. Esa combinación de memoria, producto, bodega y hospitalidad explica qué ha supuesto el establecimiento para Málaga: una casa donde la tradición no se conserva bajo una vitrina, sino que se cocina, se descorcha y se comparte.

Fernández parafrasea a un famoso entrenador de la Liga española para hablar de los futuros retos de Araboka “ir servicio a servicio. Hoy al mediodía van a venir a comer unos comensales que han reservado su mesa y que tenemos que intentar hacerles felices. Esta noche va a volver a acontecer lo mismo. Mañana, si Dios quiere, volverá a pasar lo mismo. Insisto, esto es partido a partido, pero siempre manteniéndonos en esa línea de producto local, de productores locales que puedan encontrar ese canal de difusión de venta como es el restaurante para llegar al consumidor final”, concluye.

Para más información

Dirección: Calle de Pedro de Toledo, 4. Málaga

Teléfono: 952 124 671

RRSS: Facebook X Instagram

Ubicación de Araboka Restaurante en Málaga.
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