La lógica es impuso en Cornellá. Da igual que hagas un buen partido, que plantes cara al líder de LaLiga o que luches como el que más hasta el último aliento. Cuando hay una diferencia tan abismal de calidad en los metros finales entre dos equipos, lo normal es que nueve de cada 10 encuentros se los lleve el mismo. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el RCDE Stadium. Tres zarpazos de los atacantes pericos bastaron al Espanyol para acabar con un buen Málaga, que estuvo bien, sobre todo en los primeros 45 minutos, pero sin acierto en la última parcela del campo.

Pese al resultado, la puesta en escena del Málaga fue buena, de hecho no fue inferior que su rival en cuanto a juego en los primeros 45 minutos. Los de Pellicer salieron valientes, intentando presionar alto a su rival y en el primer minuto de partido a punto estuvo Yanis de hacer el 0-1 tras un despeje de Diego López que llegó a dar en el francoargelino.

Nadie podrá decir que el Málaga no se tomó en serio el partido y fue a Cornellá a buscar los puntos, pero cuando tienes enfrente a jugadores de la talla de Embarba, Puado y Raúl de Tomás hay poco que hacer. Los blanquiazules lo intentaban y siempre fallaba lago en los metros finales, y su rival en sus dos únicas ocasiones de peligro en el primer acto dejó el partido visto para sentencia.

No necesitaron los de Vicente Moreno más que dos zarpazos para decidir el partido a su favor. Sin haber hecho nada destacable hasta el momento, Raúl de Tomás soltó un zapatazo desde la frontal que dobló las manos a Dani Barrio para hacer el 1-0 a los 15 minutos de partido. En el inicio de la jugada el propio ariete se ayudó del brazo en el control, pero el Ortiz Arias no lo señaló y al no ser una acción inmediata al gol el VAR no pudo entrar para que el trencilla revisase la acción. Queda la duda de si el meta de los de Martiricos pudo hacer algo más.

El Málaga no perdió la cara al choque tras el primer mazazo y siguió adelante en busca del empate. Fue Caye Quintana el que tuvo la mejor ocasión tras un error en la salida de los pericos. El delantero onubense, con todo a favor, controló hacia fuera y ya tuvo que rematar demasiado escorado. Se lo puso demasiado fácil a Diego López. Y cuando el cuadro blanquiazul, esta vez de amarillo por coincidencia con su rival, parecía estar más cerca del encontrar el camino al gol, llegó el segundo estocazo de los locales. Embarba puso un envío perfecto al interior del área y Puado se adelantó a los zagueros para hacer el 2-0 con el que se llegó al descanso.

El encuentro bajó mucho tras el paso por vestuarios. En los primeros 15 minutos del segundo tiempo no pasó absolutamente nada. El equipo catalán intentaba dormir el choque con posesiones más largas, a la espera de que apareciera una nueva ocasión para terminar de rematar el partido, y el Málaga era incapaz de conectar jugadas de verdadero peligro.

El conjunto malagueño necesitaba un cambio de guion para intentar rascar algo de su visita a Cornellá, y Pellicer dio entrada a Ramón y Joaquín Muñoz por Cristian Rodríguez y Jairo Samperio. Y poco más tarde a Scepovic en lugar de Caye Quintana. Pero poco pudo hacer ninguno de ellos por alterar el signo del partido.

El Málaga fue bajando con el avance del choque y en un nuevo despiste atrás Raúl de Tomás finiquitaba la contienda. El delantero madrileño se adelantó a Alexander González y con un certero cabezazo volvió a batir a Dani Barrio para firmar su doblete. Gol accidentado, su compañero Wu Lei le abrió una herida en la cara al buscar el remate con el pie. Y pudo ampliar aún más la renta De Tomás, pero Juande apareció providencial para evitarlo.

Poco más pudo hacer el Málaga ante el líder de LaLiga SmartBank, que puede certificar ya su ascenso directo en la próxima jornada. La calidad se impuso a la ilusión. La temporada blanquiazul ya está terminada con cinco jornadas aún por jugar. Está prácticamente salvado, la próxima semana puede ser matemático, y ya sin opciones de alcanzar la sexta plaza. Toca disfrutar del resto de encuentros sin presión y empezar a preparar desde los despachos la próxima campaña. Hay trabajo por delante.