Opinión | Viento fresco

Ligar con buenorros

Siete detenidos en Málaga por robar a través de aplicaciones para ligar

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ligar con buenorros / Jose María de Loma

Siete detenidos en Málaga por robar a usuarios de aplicaciones para ligar. Antes te acercabas a alguien en un bar, ¿estudias o trabajas?, y lo máximo que te podían robar era el tiempo o un cubata. Ahora en las aplicaciones te roban el corazón, la hacienda, la atención y la tranquilidad. Las aplicaciones han multiplicado las posibilidades de relación social y sentimental. El resultado es que estamos más solos que nunca. El don Juan busca en la red lo que antes buscaba en la calle y los tímidos se lanzan al vacío y a la conquista parapetados en una foto de su cuñado esbelto o en un avatar estándar. El mundo no es de los osados, sino de los que combinan todos los medios a su alcance para la conquista. Estamos tan deseados de que nos hagan carantoñas que hasta aceptamos las que nos llegan de monumentales seres humanos que viven en el extranjero y que nos escriben con faltas de ortografía. Los que tienen miedo al ‘no’ como respuesta cuando se trata de quedar con alguien lanzan por la aplicación invitaciones masivas y ese ‘no’ deja de existir pero se convierte en un quizás o en un cuánto ganas. Ser desconfiado no significa que la gente no tenga malas intenciones. No es que las aplicaciones para ligar estén de moda, es que la moda de la soledad nunca se ha perdido. El ser humano ha logrado llegar a la Luna, curar graves enfermedades, cometer grandes villanías o descubrir la penicilina, pero no ha conseguido eliminar su inocencia primigenia: nos escribe alguien diciendo que es Angelina Jolie o Brad Pitt y nos lo creemos y le damos nuestros ahorros. Es una mezcla de inocencia, sí, trufada de estulticia, soledad y autoestima: por qué la Angelina no se va a fijar en mí.

Los detenidos habrían amenazado a sus víctimas con armas blancas durante la cita. Algunas no habrían denunciado por vergüenza o por tener pareja. Nunca se sabe qué hace tu propio o propia en el sofá con el móvil mientras tú estás viendo en la tele lo último en crímenes nórdicos o el fútbol femenino. Había quienes quedaban en su propio domicilio. Todo queda en casa. Menos las joyas. Al delincuente le interesaba más la caja fuerte que la cama. De donde en numerosos días no habría ni que salir.