Vida y obra, contrastes absolutos

Modigliani, el último bohemio

La vida del pintor, que murió en la más absoluta miseria en París, contrasta con los 158 millones que se acaban de pagar por una de sus obras

21.11.2015 | 15:11
Amedeo Modigliani.

Amadeo Modigliani murió a los 35 años, enfermo y en la más absoluta miseria. Su pintura personal y esquemática, influenciada por la práctica de la escultura y el arte africano, no tuvo demasiados adeptos en las dos primeras décadas del siglo XX, aunque por uno de sus cuadros acaba de pagarse en una subasta el segundo mayor precio de la historia.

Artista bohemio, elegante y de gran atractivo físico, tuvo entre las mujeres el éxito que le faltó como artista en vida y que le llegaría muchos años después de su muerte en el hospital de la Caridad de París, un 24 de enero de 1920. El pintor ha vuelto a ser noticia después de que un multimillonario chino adquiriese una de sus últimas obras –Desnudo acostado– por 158 millones de euros. El flamante propietario, Liu Yiqian, es un exponente del interés de los nuevos ricos chinos en recurrir al arte como inversión y como demostración de status social. Sin apenas estudios, Liu ayudó a sus padres a vender bolsos por las calles y condujo un táxi para incrementar las ganancias hasta que descubrió la compra de acciones en la bolsa de Shanghái como la forma más rápida de hacer dinero. Y lo consiguió. En la actualidad, es dueño de dos museos que visitan anualmente cientos de miles de personas, donde cuelgan, entre otras muchas, obras de Picasso y Van Gogh, adquiridas el pasado año.

La vida de Liu Yiqian dista mucho de la que vivó Modigliani en París, un artista al que el prestigio y la fama le llegaron cuando la miseria, la bebida y el hachís habían puesto fin a una trayectoria casi épica que le valió ser bautizado por algunos como el último bohemio. La suya fue una carrera artística en la que no se casó con nadie, creía bastarle su calidad y siempre defendió un estilo singular y único que no encajaba con determinados círculos de vanguardia. Los críticos no le prestaron atención hasta que meses antes de su muerte se supo de su enfermedad.

Modigliani había llegado a París, procedente de Livorno (Italia), su ciudad natal, a los 22 años. Hijo de una profesora y un hombre de negocios judío, traía un dinero que pronto se esfumó en una ciudad repleta de cafés. En esos primeros años hizo amistad con muchos artistas, entre ellos Picasso al que se atribuye una frase que destaca la elegancia y el saber vestir del italiano. Modi, como le llamaban los íntimos, era un joven culto y bien parecido, de gran atractivo para las mujeres con las que tuvo múltiples aventuras en aquel afervescente Montmartre. La vida disipada y la falta de dinero agravaron la tuberculosis que padecía desde la adolescencia. Años antes había dejado la escultura en piedra porque era incomplatible con su estado físico y después tuvo que prescindir de recorrer los cafés parisinos donde realizaba retratos a la clientela para subsistir.

Si su vida amorosa había sido intensa e incluso conflictiva por los celos de algún marido, Modigliani fue en los últimos años protagonista de una historia de amor que término en tragedia y que conmovió a todo París. La historia comenzó cuando conoció a la joven Jeanne Hébuterne, una estudiante de pintura de 19 años a la que permaneció unido hasta su muerte. Hija de una familia acomoddada, Jeanne se encontró con la negativa de sus padres a aceptar una relación con un artista judío, de fama dudosa. La joven se traslada a vivir con el pintor y rompe con su familia . Pronto tienen una hija a la que no pueden mantener. Por recomendación de su agente, la pareja se traslada a la Costa Azul donde ven más posibilidades de conseguir compradores, pero las cosas tampoco van demasiado bien y regresan a París. Modigliani empeora y también sus dificultades económicas. Jeanne vuelve a estar embarazada. Sumidos en la miseria Modigliani muere y es enterrado con un gran cortejo fúnebre por las calles de París. Jeanne, embarazada de ocho meses, es llevada por una amiga a casa de su familia donde esa misma noche se arroja por la ventana y muere. Su primera hija es adoptada por una hermana del pintor.

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