Crítica

Versatilidad y gracia

18.04.2016 | 02:15

Novelas ejemplares – La española inglesa y Las dos doncellas

Compañía: Factoría Teatro. Director: Gonzala Martín Scherman. Intervienen: Iván Ugalde, Paloma Vidal, Teresa Espejo. Lugar y fecha: Teatro Echegaray, 16 de abril de 2016

La española inglesa y Las dos doncellas, dos de las Novelas Ejemplares de Miguel de Cervantes, versionadas por Diana Luque, pudimos ver de mano de Factoría Teatro en el Teatro Echegaray. De las doce que componen la serie de novelas cortas que el autor escribió, estas se encuadran normalmente dentro de las de carácter idealista, con personajes idealizados que nada tienen que ver con la realidad pero que sirven para ofrecernos una lección moral. La española inglesa, una bellísima niña raptada en Cádiz por los ingleses tras invadirla y luego convertida en camarera de la propia reina Isabel, que por recelos casi es asesinada y que aún quedando deformada recupera el amor incondicional. Las dos doncellas, historias de mujeres que por separado adoptan el rol de hombres para ejecutar sus venganzas y que coincidentes logran resolver por amor sus cuitas con la vehemencia del que quiere puede.
Traspasar estas ficciones al lenguaje teatral ha debido ser sin duda un reto, empezando porque los tipos que aparecen son numerosos y aquí son tres actores, -un resultado estupendo- y luego porque los lugares son diversos y los espacios múltiples. La tarea que adaptadora y directora han hecho recaer sobre los intérpretes es una de las bases del éxito de este espectáculo que se sustenta fundamentalmente en la versatilidad. Así la narración se ve adornada por un sinfín de recreaciones de lo más diverso y entretenido. Con unas pocas pinceladas y cambios gestuales o físicos, con alteraciones de la voz, los cómicos crean una variedad de personalidades que van entrando y saliendo por la historia sin interrupción y a un ritmo frenético. Hay una serie de ingeniosos elementos tanto en el vestuario como en la escenografía, que siendo recursos sencillos no dejan de ser imaginativos y que sirven a su vez para adornar con inteligencia esas metamorfosis corporales además de las propias del ambiente sobre el que van sucediéndose las escenas, que resulta muy atractivo.

La creatividad de Cervantes a la hora de desarrollar los acontecimientos mediante un tejido de argumentos que van enredándose hasta el límite para luego deshacer la madeja en un resultado siempre amable y aleccionador, complica la narración escénica que aquí se resuelve con buena dosis teatral. Es el actor en una dura demostración de virtuosismo el que sustenta la dramaturgia. Y para eso además hay que contar con buenas dosis de empatía con el espectador, cosa que los tres representantes logran con apabullante facilidad.

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