Hostelería

Los hosteleros avivan su malestar por la nueva ofensiva contra las terrazas

Los empresarios de la hostelería, que no descartan movilizaciones, denuncian el inicio de la retirada de permiso en las calles más estrechas del Centro

15.04.2016 | 11:28
Los hosteleros avivan su malestar por la nueva ofensiva contra las terrazas

El sector, en la recta final de su unificación

  • Las asociaciones de hostelería Mahos y Amares, que aglutinan en Málaga el grueso de la representación, ultiman en estos días su proceso de fusión en un solo colectivo. Una decisión que, aunque prevista desde la creación de ambas organizaciones, se aceleró a partir de los conflictos con el Ayuntamiento. Según explicó a este periódico José Simón Martínez, portavoz de Mahos, el acuerdo para la unión está ya prácticamente perfilado y únicamente quedan pendientes de resolución algunos flecos burocráticos. Con la conversión de ambas asociaciones, la hostelería volverá a contar con un único interlocutor, situación que no se daba desde la escisión de Aehma, que provocó un cisma en el colectivo. La nueva entidad parte con el objetivo de ganar más peso y contar también con el mayor número de representantes en el conjunto de la provincia.

Los establecimientos piden revisar la ordenanza con flexibilidad y cesar la imposición de sanciones.

­Malestar, de nuevo, en la hostelería. Dos meses después de la primera amenaza de huelga, el Ayuntamiento y los bares y restaurantes de Málaga continúan sin resolver sus diferencias en cuanto a la ocupación de la vía pública y el control de las terrazas. Los empresarios, que escenificaron un periodo de tregua y de bloque común con el Consistorio durante los días de crisis de Limasa, vuelven ahora a la carga para pedir que cese lo que consideran como un «acoso» permanente por parte de los servicios municipales, que, según denuncia el colectivo Mahos, no han dejado de interponer multas e, incluso, plantear en algunos casos la retirada total de la licencia que permite despachar en las calles.

De acuerdo con José Simón Martínez, portavoz de la organización, la nueva ofensiva del Ayuntamiento ha acabado por movilizar al sector, que lleva varias semanas arremolinado en torno a reuniones internas y estudiando posibles reacciones. De momento, no se descarta la convocatoria de movilizaciones. Y menos aún, si las autoridades locales continúan con la actual política sancionadora, que, por primera vez en los últimos meses, indica, ha empezado a amenazar, en diferentes puntos, con prohibiciones integrales. Es el caso de la céntrica calle Santa María, donde, como ya se ha hecho saber a la asociación, se retirará todo permiso para disponer, en suelo público, de instalaciones adicionales. «Las informaciones con las que contamos nos llevan a pensar que no es una excepción y que decisiones como ésta irán a más en las próximas revisiones», resalta. Este periódico intentó hasta última hora de ayer conocer la versión del Ayuntamiento, que no se manifestó al respecto.

Con el conflicto de fondo entre el uso residencial y comercial del espacio, los establecimientos temen que las retirada de mesas y sillas, lejos de detenerse, se reanude con fuerza y piden tranquilidad para no perjudicar a un sector, que con los datos de la EPA en la mano, se sabe el auténtico motor de la economía y del empleo de Málaga. «Esto no sólo nos daña a nosotros, sino a toda la ciudad», precisan.

Los hosteleros piden al Consistorio que cuente con ellos para elaborar la nueva ordenanza municipal de ocupación de la vía pública. Una normativa que, planteada en sus anotaciones iniciales, no está hecha para satisfacer las reivindicaciones del sector, que la considera aún más restrictiva que la que está actualmente vigente. Los primeros borradores, de hecho, plantean la concesión de mayor espacio para los peatones. E, incluso, han trascendido algunas propuestas como la planteada por los técnicos el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU), que recomiendan dejar libre para la circulación un mínimo de tres metros por calle. La idea, de incluirse en la ley, supondría la reconfiguración de buena parte de la fisonomía del Centro. Especialmente, en las calles que, como la citada Santa María, no admiten, por su tamaño, demasiada convivencia entre los diferentes usos urbanos.

El 40 por ciento de las terrazas autorizadas en Málaga se concentran en la zona histórica, que es asimismo la más frecuentada por los turistas que visitan la ciudad a diario. Una circunstancia, esta última, que ha llevado a los hosteleros a defender la concesión de un estatuto especial que facilite la implantación de mesas y sillas y otorgue mayor libertad en materia de horarios. El otro gran foco del conflicto está en el distrito de Teatinos, donde la proliferación de negocios también ha despertado, y en diferentes ocasiones, las protestas de los vecinos.

Las pretensiones de los hosteleros, que cuentan con el respaldo airado de la mayoría del sector, chocan en algunos de sus planteamientos con la filosofía del propio OMAU, que, en sus informes técnicos, ya ha advertido de las consecuencias negativas a medio y largo plazo que podría acarrear el exceso de concentración de bares y restaurantes y la falta de armonía con la vida residencial.

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