Opinión. Quiero ser como Beckham

El bullying y el deporte

25.10.2017 | 08:32

Este pasado miércoles tuve la oportunidad de compartir experiencias en una mesa redonda en la Facultad de Derecho de Málaga donde se habló sobre el «Bullying», y lo hice de la mejor manera posible, rodeada de grandes deportistas; Martín Demichelis (ex futbolista profesional y actualmente en el cuerpo técnico del Málaga CF), Borja Vivas (Lanzador de peso) y Carlos Jiménez (ex jugador de básquet profesional y actual Secretario Técnico del Unicaja).

Diferentes disciplinas, pero un mismo fin. A través de nuestras vivencias pasadas, hallar la manera de erradicar el acoso escolar. Los cuatro coincidimos en que el deporte es una valiosa herramienta para combatirlo, mediante los valores del liderazgo positivo, la empatía, la comunicación y el respeto.

El bullying está en las escuelas, en equipos deportivos. Es algo que nos afecta a todos. Somos diferentes, hay que admitirlo y saber respetar esas diferencias. Martín comentó que viene de un pueblo en que salían todos a la calle a jugar, desde el más alto al más bajo, desde el más flaco al más gordo... Me vi completamente reflejada. Donde me crié, éramos pocos niños, no excluíamos a nadie. Usábamos jerséis, zapatillas o incluso piedras para formar la portería, la cual se hacía a ojo. El balón estaba deformado y roto, pero era «nuestro balón». Jugábamos sin árbitros y fuese como fuese el partido, siempre se terminaba decidiendo mediante la famosa frase «quien marque, gana». Donde la única ley que había era la de la botella, es decir, «quien tiraba la pelota fuera, iba a por ella».

¿Dónde ha quedado todo esto? Se están perdiendo estas relaciones, cada vez más los niños se encierran en casa con la tablet o los videojuegos. Borja y Carlos, que al principio creyeron que sus respectivos físicos les podrían ser un problema de cara a la sociedad, terminaron por convertirlo en una gran virtud para practicar sus deportes. No es su caso, pero sí el de gente que ha abandonado la práctica deportiva por sufrir humillaciones o burlas.

Jamás durante mi infancia en el pueblo, ni el club en el que me formé, sufrí una falta de respeto. Alguna que otra por padres de equipos rivales, pero siempre hice oídos sordos.

El bullying es un fenómeno muy complejo, y el deporte una estrategia muy eficaz que puede ayudar a combatirlo. No únicamente nos ayuda a ser mejores deportistas, sino mejores personas. Ahora bien, para educarse en valores no hay que centrarse en el triunfo y la competición, sino que debe plantearse de forma que permita la participación de todos. Juntos se disfruta más y mejor.

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