Tribuna

Cafés pendientes

06.10.2013 | 05:00

Qué expresión más curiosa! La escuché por primera vez de boca de no recuerdo quién, y me sorprendió. Sentí la necesidad de preguntar, para averiguar un poquito más de qué iba eso de los cafés pendientes.

Enseguida me lo contaron y yo pude completar la foto buscando en internet. La iniciativa me encantó, es solidaria, es sencilla, está al alcance de casi todos y lo más importante, es humana, muy humana.

Realmente sorprende ver que personas de todo tipo, entran a un bar y piden un café y otro pendiente. Se beben su café y pagan los dos. Los hay que incluso piden más pendientes que los tomados.

¿Pero qué quiere decir un café pendiente? Es muy sencillo. Es una iniciativa que nació en Italia y que ha llegado a España de la mano de un joven de Barcelona. Consiste en que, en todos los locales adheridos a la iniciativa, tú puedes pedir tantos cafés pendientes como quieras, los pagas, y la gente del local lleva el contador de los que tienen para dar.

En cualquier momento del día, puede aparecer una persona necesitada y tomar un café que un desconocido le ha pagado.

Puede parecer que un café es poca cosa y, de hecho, lo es para la mayoría de la gente que se lo puede permitir pero desgraciadamente en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo, cada vez hay más personas para las que un simple café es un lujo que no está a su alcance. Estos 90 céntimos o ese euro que para muchos tiene poco valor, es la diferencia de que alguien pueda disfrutar o no de un café.

La iniciativa me parece maravillosa y me consta que cada vez son más las personas que quieren participar y más los locales que se adhieren. Yo quiero animar a que, cada vez más establecimientos ofrezcan esta posibilidad, porque estoy segura de que la gente colaborará de forma masiva.

Ofrecer un café a alguien que no conoces y que no se puede permitir pagarlo, es un gesto bonito, es un gesto que dice mucho de nosotros como sociedad, que nos hace un poco mas humanos en medio de la convulsión en la que nos han obligado a vivir.

Y ya puestos, yo me pregunto ¿no podríamos hacer bocadillos pendientes, o menús pendientes?

Las organizaciones que ayudan a los más necesitados ofreciéndoles alimento están desbordadas. Es tal el incremento de personas que necesitan de sus servicios que a menudo no pueden hacer frente.

No todos podemos dedicarnos a estas nobles tareas, pero muchos de nosotros podemos colaborar con pequeñas cosas, como un café, para que la vida de nuestros vecinos que peor lo pasan sea un poco más llevadera, un poco más digna.

Iniciativas como esta me demuestran cada día que hay mucha gente dispuesta a ayudar si se lo ponen un poco fácil, si lo pueden hacer compatible con su día a día. Así de fácil, no tienes que cambiar tu rutina, no tienes que hacer nada demasiado especial, sólo tienes que pensar cuando pidas un café que no todo el mundo se lo puede tomar y que, con este pequeño gesto, darás un poco de felicidad en forma de café a alguien que lo está pasando mal.

Felicidades por el emprendedor que lo ha puesto en marcha. Espero que mucha gente siga tu ejemplo y pronto podamos ver otras «cosas pendientes».

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