La vida moderna

Los baños del Carmen con jabón

16.07.2015 | 05:00

Especuladores, decidme, ¿Dónde jugarán las niñas?». Sí. Esta emotiva frase está –o estaba– pintada en uno de los muros de los Baños del Carmen. Era una oda a la supervivencia de un lugar mágico y único. Pero resulta que en Málaga todo va por modas. Y ahora, lo potente, es decir que se es pro baños del Carmen o que hay que salvar La Mundial.

Lo de los Baños es de traca. Aquello lleva años vacío. Hecho un verdadero estercolero. Una basura absoluta. Ratas del tamaño de un radiocasete de los antiguos y drogadictos. Droga a mansalva. Desde el clásico porreta hasta el complicado de la cucharilla doblada y quemada. Una verdadera basura. Un asco y una vergüenza para la ciudad.

En su parte más exterior y popular, se explotaba un bar malísimo y una terraza de verano que era desagradable en su música y que faltaba de todas todas al respeto al lugar con su decoración imposible.

Aquello era pasto de lo peorcito y –si eras valentón– te podías acercar a la parte de las columnas una noche de verano pero, a sabiendas, de que quedabas dejado de la mano de Dios por lo que pudiera pasar.

Pero a Málaga le importaba tres pepinos. Aquí nadie decía ni mu. No se oían voces pidiendo de manera formal que aquello se arreglara salvo cuatro vecinos que sufrían las molestias reales de vivir frente a un lugar de esas características.

Pues resulta que han montado una cosa en condiciones. Bar. Comer. Beber. Y han quitado parcialmente la roña que decoraba el esperpento y resulta que de un día para otro está aquello la mar de bien. Y con ellos han llegado todos. Los que ahora son de los baños del Carmen desde chiquitito y también los que protestan por la ocupación de un lugar que es de todos, bla bla bla.

Y aquí viene lo bueno. Resulta que hay una cosa que se llama Asamblea Ciudadanos por la Supervivencia de los Baños del Carmen. Qué follón. Un lío. A simple vista, observando el nombre, da la sensación de que puede ser algo bueno. Un grupo de personas que se juntan para mejorar la ciudad. Viva. Pero conforme te adentras un poco en la historia te das cuenta de que todo es muy raro.

El ejemplo más claro aparece en una de sus grandes acciones. Realizaron el pasado 1 de julio un encuentro en la parte más sucia de los Baños para reivindicar que se arregle aquello pero en plan bien. No al modo capitalista malo. No. Por el camino bueno. Y el camino bueno es: Espectáculo de malabares –para malabares los que hay que hacer para cruzar por aquella zona sin pisar una caca–, comedor vegano –claro que sí–, artivismo –que es recortar cartones y pintarlos y eso pero en plan lucha social– y , ojo cuidado aquí, lo mejor de todo: invasión nudista. Sí.

Al parecer, estas personas consideran que una de las mejores maneras de que los Baños del Carmen recupere su dignidad es reunirse un grupito sin ropa allí a enseñar al prójimo las vergüenzas. Pero sin hoja de parra ni nada. No, no. Ahí. Como Dios los trajo al mundo. Bueno, no. Dios no. Lo que ellos consideren. Como Trotsky los trajo al mundo, por ejemplo.

Este asunto de ir con las cachas fuera lo tratan bien ya que celebran una performance –supongo que será correr por allí o algo–, celebrar unas charlas sobre el desnudo –que digo yo que mientras habla el que sea tú cómo te sientas€ qué fatiga– y para acabar un zafarrancho de limpieza –bravo–.

Paren un segundo. Recapitulen. Hay un grupo de personas –que se piensan que aquello es suyo– y consideran que para arreglarlo lo mejor es quedarse en cueros.

Principio

Algo estamos haciendo mal. Y volvemos al principio. Y es que aquí, como en muchos otros casos, nos están tomando el pelo por la parte contraria también. Y es que en Málaga hay veces que a un lado tenemos a los malos y al otro lado a los anti malos que son igual de convenidos.
Los Baños del Carmen han sido siempre un lugar de descanso, paz y tranquilidad. Pero no la paz que te da la marihuana si no la de un lugar de esparcimiento fresco y sano. Y se degradó. Y fue pasto de los okupas que hicieron de aquel lugar una pocilga. Y podrán decir que recogían sus cacas en una bolsa. Pero es que allí no debería dormir nadie.

Es curioso que pidan que vuelva a sus orígenes aquellos que parece que lo desconocen por completo. Los Baños eran de las élites malacitanas. Allí se iba a jugar al tenis en una de las primeras pistas de España. Y no había ocupas, ni gente desnuda ni candelillas con perros.

Y queda muy romántico y luchador. Pero es una gran mentira. No quieren arreglar los Baños del Carmen. Quieren quedarse ellos. Y no tiene sentido porque son minoría. Y ahora pega regresar a la pregunta del principio y cuestionarse si las niñas de cualquiera de nosotros debería jugar allí. Entre gente que considera que enseñando el culo se consiguen cosas.

No tiene sentido. Nada de esto lo tiene. Y ahora el malo es el opresor capitalista que monta un bar. Claro que sí.

Lo lógico es lo vuestro. Lo lógico es tener más años que el hilo negro pero vivir en una inopia de fantasías imposibles y sistemas utópicos inexistentes.

Y ojo. Que me parece genial la historia. Y estoy convencido de que en esa burbuja se vive perfectamente. Pero resulta que para ese tipo de historias lo más interesante es que te lo montes y te lo pagues tú.

Así no se va a salvar los Baños. Y así tampoco se ha salvado La Mundial.

Bastante tenemos con que nos engañen los de siempre para que, además, tengamos que sobrevivir a la tontería hecha discurso y el apoderamiento de los razonamientos progresistas de aquellos que pretenden cambiar el sistema sin estar dentro de él.

Si quieres jugar a antisistema hazlo. Pero dejad en paz los Baños del Carmen que es de todos. Y vosotros, de ese todo, sois una minoría. Viva Málaga.

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