Artículos de broma

Pablo, Mario y el prestigio

29.12.2015 | 05:00

De aquí a que se forme gobierno hay para rato así que juguemos al pasatiempo que propone Pablo Iglesias, líder de Podemos y hagamos una selección de personal para esa figura independiente de prestigio que presida un gobierno de izquierdas que acepte la propuesta de reforma constitucional y un referéndum para que Cataluña decida qué hace consigo misma. Iglesias quiere desplazar a Pedro Sánchez de cualquier opción de gobierno y en eso coincide con el PSOE.

Pero juguemos la selección. Es difícil dar con una figura independiente y de prestigio porque: 1) los independientes van por el monte solos. 2) el prestigio va por barrios. (Entiéndase en el sentido menos literal porque el prestigio va siempre por el centro de las ciudades históricas, los distritos financieros y los campus universitarios).

La portada del catálogo del prestigio es de Mario Vargas Llosa. Las dos primeras acepciones de la palabra -las positivas– concurren en él (1. Pública estima de alguien o de algo, fruto de su mérito. 2. Ascendiente, influencia, autoridad). Si prestigiar es dar prestigio, autoridad o importancia a alguien o algo, nadie más prestigiado que el escritor que nació peruano, se nacionalizó español y es universal. No encontrarán persona que tenga más reconocimientos, los más altos y los menos, más premios, doctorados y honores por su causa ni nadie que los porte con mayor gallardía y los ejerza con más prestancia.

Ahora la vía venérea le ha llevado desde el prestigio a la fama, ganando ésta sin perder aquél, merced al refinamiento y autocontrol que le han permitido transportar ambas en ese tránsito accidentado. Son todo ventajas para que quien quiso ser presidente de Perú presida España y sólo hay un pequeño inconveniente: Mario Vargas Llosa es partidario de la gran coalición, de que PP, PSOE y Ciudadanos unan fuerzas y den gobernabilidad a España.

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