Punto final

Guardiola, el deseado

30.12.2015 | 05:00

Para Pep Guardiola todo es una cuestión de motivaciones. De mantener la cabeza aireada, lista para el siguiente desafío. Tal es su nivel de implicación, roza la obsesión, que el desgaste provoca que sus proyectos se planteen con una duración media. Tres años, cuatro a lo sumo. En Barcelona entrenó cuatro temporadas, de las que, según confesó después, le sobró un año. Un final demasiado estirado. De ahí que en Munich, a pesar de los esfuerzos del club siempre haya hablado de un ciclo de tres campañas. El final ya se avista, el 30 de junio, y Pep deberá tomar la siguiente decisión. El estilo Guardiola, exitoso en títulos y deslumbrante en las formas, busca acomodo y los clubes de Europa se pelean por contratarle. Es el entrenador más deseado.

El Manchester City es el primero en la lista de pretendientes del catalán. Dicen que es el mejor situado para su contratación, aunque con Guardiola nunca se sabe. El dinero es el argumento más poderoso que esgrime el City, propiedad de Mansour bin Zayed Al Nahyan, chequera como baza. Recalar en Manchester le abriría a Guardiola un sinfín de oportunidades deportivas. Pellegrini acaba contrato y Beguiristain es el director deportivo. Las piezas encajan a la perfección.

Pero por delante de los euros, el técnico siempre ha colocado las sensaciones. Basta un ejemplo: Dicen que la oferta de renovación del Bayern llegaba a los 20 millones de euros. Es aquí donde otros equipos pueden discutir al mismo nivel que el City. El «feeling» es justo lo que ha faltado en su última etapa en Munich, lo que ha provocado que su estancia no se haya alargado más. Hitzfeld, extécnico del Bayern, ha aireado una de las razones de la ruptura: «Pep se centra en las tácticas pero no ha cuidado las relaciones personales con el equipo». En el destino que elija, Guardiola deberá disponer de libertad de mando, algo que en Munich ha estado en ocasiones en entredicho por Rummenigge, director general, y Sammer, director deportivo.

El nivel del reto también es importante. Es ésta otra de las razones por las que la aventura en Munich ha termina marchitándose. En el Bayern, ganar la Bundesliga no es éxito, es rutina. A Guardiola se le ha exigido la Liga de Campeones, como si no alzar el cetro continental le alejara del olimpo. Madrid y Barcelona han sido los obstáculos de los dos últimos años, insalvables para Pep en su objetivo de ser eterno también en Múnich. Aún le queda la última bala.

El de los retos es un campo abierto a muchos pretendientes. El United, por ejemplo. Es un equipo con menos recursos económicos que el City, pero con más alma, historia y tradición. El United propone una alternativa más romántica, un goloso dulce para un amante de los retos. No se descarta en la lucha por el fichaje al Chelsea, con una propuesta similar a la del City y con un componente motivacional más: triunfar en pleno reino de Mourinho. En todo caso parece que será Inglaterra el destino del entrenador. La Premier, allí donde se trata a los entrenadores con honores, es apetecible para Guardiola.

La espera en la toma de la decisión no llevará mucho tiempo. Siempre ha sido así con Guardiola. Pep anunció su llegada a Munich en enero de 2013, en pleno año sabático en Nueva York. Tiempo suficiente para empaparse de su nuevo club, su idiosincrasia e incluso aprender alemán. «Estamos seguros de que traerá mucho brillo no sólo al Bayern, sino también a todo el fútbol alemán», explicó en su momento Rummenigge. Ahora, varios pretendientes buscan el mismo brillo. El del técnico más cotizado.

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