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La señal

Los titiriteros del infierno

14.02.2016 | 05:00

Rajoy baja la voz de su «aquí ya no se pasa ninguna» y deja blindada a Rita Barberá y no le pide el acta de senadora, aunque cuando esto escribo el fiscal anticorrupción no ha enviado al Tribunal Supremo sus descubrimientos en la isla del tesoro. Rajoy es garantista, sí, escrupuloso con la presunción de inocencia, como debe ser, pero no tiene la más mínima voluntad efectiva de regeneración política. Einstein tenía razón con las ondas gravitacionales, pero Rajoy no la tiene en cuanto a no utilizar los productos de limpieza recomendados, ¿volvone, fairy, lejía€?, no, nada, mejor dejarlo todo como está, piensa, y eso le está costando la vida al PP, que se desangra en el asfalto sin que llegue la ambulancia que nadie llama. Ahora la UCO entra en el PP de Madrid y registra los despachos del ex gerente Beltrán Gutiérrez y del yerno de Juan Miguel Villar Mir, Javier López Madrid. Con lo que yo te quiero Esperanza Aguirre y mira cómo me dejas. Gurtel, Púnica€ El PSOE le aventaja en casos y volumen pero la competición empieza a estar muy reñida y se cruzan las apuestas. Eso sí, el Consejo de Ministros indulta a María Salmerón, sentenciada en cuatro ocasiones por impedir que su ex, condenado por maltrato psicológico, visitara a su hija. María ya lleva dos indultos del Gobierno, todo un récord de gestos feministas. Como esa especie de indulto taurino de la juez Núñez Bolaños a algunas ayudas de la Junta, y excluye también del caso, según leo, a Ángel Ojeda, otro angelito negro, que se benefició de subvenciones para formar a los ex de Delphi. Sí quiero indulgencias plenas para Félix Gil, parlamentario andaluz de Podemos, que viene a saludarnos a José Carlos Barbado y a este servidor y al que le pregunto por su delgadez y me dice que no me recomienda perder peso así, ya, Félix, lo siento, que esto te pase a ti€

Y llega Fulgencio Alcaraz y nos despierta de la siesta y la oposición pide que se investiguen las relaciones del Ayuntamiento con Art Natura. Fulgencio y yo hablamos mucho en otro tiempo y me contó cosas pero puede ser que, apartado entre los naranjos de la huerta valenciana, ya no le importe nada y nadie es más peligroso que aquel a quien no le importa nada, cuidado. Pero quizá lo más doloroso es cuando cogen en brazos a tu hijo y se lo llevan en un descuido de la madre en pleno carnaval. Digo que si no es culpable merece infinitas disculpas y resarcimientos pero si lo es se trata de un hideputa que debería pudrirse en el infierno como los titiriteros de Madrid, que llevan el dolor a las víctimas de ETA y a todos los bien nacidos. ¡Ay, diosa Justicia! Y no me refiero a que los abogados y los procuradores exijan la suspensión de LexNet, o papel cero, eso solo es una nota a pie de página. Lo que tiene gracia es que Podemos arremeta contra el PP «por utilizar al Rey», cuando ellos lo querrían llevar -en sentido figurado, claro- a La Bastilla. ¡Qué cara más dura!, pero a ellos todo se le consiente, ¿verdad? Sabemos que el enfermo tiene fiebre por ese termómetro de las defensas que de los titiriteros han hecho los podemitas y sus compañeros de viaje, como Colau con sus jueguecitos de las siglas de los asesinos. Y la heces del IRA en Dublín ajustan cuentas como en la Costa del Sol, interesante reportaje de José Torres en estas páginas, «el Padrino responde al Monje».

Lo que sí importa ahora es que Málaga figura como la única gran capital que bajó los impuestos desde la crisis de 2007, y eso dice mucho, y bueno, de nuestro alcalde, Francisco de la Torre, aunque ahora se empeñen los picapiedras en motejarle como De las Torres. Si por ellos fuera todavía se alzaría una mezquita aljama en lugar de la catedral. Ni la Plaza de la Marina sería tal sino de Queipo de Llano, ni se levantaría el hotel de Rafael Moneo, que es lo que quieren los más reaccionarios. Auden, en Tal como es, susurra al respecto:

Rodeado de blando aire, al lado
del hambre silenciosa de la flor
y el crecer clandestino de los árboles;
muy cerca de la fiebre alta del pájaro;
ruidoso de esperanzas y de enfados,
erguido en su esqueleto,
está el amante explícito,
el hombre precavido.

cima@cimamalaga.com

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