La quinta columna

«Pasokizar» con coleta

08.03.2016 | 05:00

El verbo «pasokizar» (escrito con «k» para dejar patente su raíz kafkiana) estaba de moda entre nosotros hasta que llegó Pedro Sánchez y fracasó en ser investido pero habiéndose empeñado en el diálogo mejoró sus opciones con vistas al 26-J y Podemos en cambio perdió parte de las suyas, perdió opciones de laminar al PSOE pues eso mismo es lo que significaría «pasokizar»: comerse al PSOE como se comió Syriza al Pasok en Grecia pero a la castiza y con coleta.

Hasta el pasado viernes, los analistas auguraban que íbamos camino de otras elecciones en las que únicamente podían mejorar sus resultados el PP y Podemos (que por eso mareaban tanto la perdiz) y por el contrario iban a morder el polvo los socialistas y Ciudadanos.

Pero entre la primera votación del miércoles y la segunda del viernes empezaron a brotar de todas partes análisis y sondeos que decían que Rivera había salido vencedor de la fallida investidura de Sánchez y que Sánchez, fracasado y todo, o con todo y haber fracasado, también estaría en condiciones de rentabilizar en junio sus esfuerzos en pro del diálogo y las reformas que necesita España.

Así que (si al pueblo no se la refanfinfla el 26-J) puede que Podemos y el PP paguen en las urnas de ese día su apego al cortoplacismo y el PSOE y C´s extraigan algún beneficio de su apuesta por la negociación, aunque los números no les hayan asistido.

En buena lógica, así debería ser; pero voy a rescatar la frase del paréntesis y arriesgarme a aventurar que puede que al pueblo sí se la refanfinfle el 26-J, porque viene estando hasta las narices de que sus líderes hagan oídos sordos a su deseo de que sean cuatro los que se entiendan donde antes, si acaso, se entendían dos, lo que sin duda significa que la asignatura política de este tiempo es la geometría variable, bien difícil de estudiar porque consta de a) un círculo morado dentro del cual hay una rosa y b) un pájaro-ceja metido dentro de otro círculo azul amenazado por un bocadillo de diálogo de cómic de color naranja.

Claro que si el pueblo se ha quedado gratamente sorprendido del frescor que desprenden los debates en el nuevo Congreso de los Diputados, con besos en la boca entre dos hombres con barba y chulería y comedia y ruido a raudales, puede que insista más aún en su deseo de dividir el voto. Quizá veríamos entonces una cierta recuperación de IU y una leve caída de los independentistas, pero en lo tocante a los cuatro grandes todo seguirá más o menos igual. O eso han predicho los sondeos hasta ahora.

Sin embargo, lo de «pasokizar» al PSOE lo veo más difícil, pues Syriza se comió al Pasok porque el Pasok se quemó de tanto acercarse al PP griego (Nueva Democracia), mientras que el PSOE de Sánchez ha demostrado con creces que no quiere ni arrimarse al PP rajoyano y viejuno (por los recortes y por la corrupción) y además el líder socialista sabe que cuanto más lejos de Podemos mejor.

De hecho, la gran oportunidad de dejar exangüe al PSOE no se la traería a Podemos una nueva convocatoria electoral tan cercana en el tiempo, sino (pienso humildemente) un Gobierno de coalición que al final estallara en pedazos por las zancadillas que seguramente le pondría la gente de Iglesias a la de Sánchez. De ahí la prisa por formarlo y la insistencia en ser su vicepresidente. Para dinamitarlo desde dentro y comerse a mordiscos la rosa y entonces sí, ir a otras elecciones generales con el círculo desflorado.

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