Cartas al director

23.04.2016 | 05:00

Iglesias se suelta el pelo
«¿Por qué Iglesias me odia tanto?», se pregunta, ingenua o retóricamente, Felipe González. Porque es a él al que quiere imitar y borrar, no al Pablo Iglesias de verdad. Por eso imita en lo que puede al expresidente. Como él se vistió de pana, éste se vistió de moderno con mangas de camisa y con una coleta, que ahora –que ya nos ha tomado bien el pelo a los demás– se suelta por innecesaria. Y si Felipe González hizo fracasar, poco a poco y desde el poder, el primer intento de una transición a una España más justa, en la que no volvieran a gobernar los neo franquistas, este pseudo Pablo Iglesias puede hacer fracasar, con su soberbia e inmadurez, de modo muy rápido y desde la oposición, la esperanza de realizar ahora un cambio tranquilo y real; excepto si los muchos millones de españoles que apoyamos ese cambio conseguimos cambiar un dirigente que, como Rajoy al otro extremo, tanto daño está haciendo a España, y como el mismo Iglesias, tan tarde, ha tenido que reconocer, ofreciéndose a no figurar en el Gobierno.
Javier Sanz Ridruejo
Málaga

Cuestiones «offshore»
Se ha puesto de moda llamar a determinadas cosas con nomenclatura inglesa para, de alguna manera, suavizar el verdadero significado y como la actualidad manda, reflexionemos sobre las llamadas empresas offshore. Atendiendo al estricto significado de offshore, una empresa así calificada sería la que opera en ultramar y, hasta aquí, podríamos validar incluso todas las explicaciones del exministro Soria; pero no, la realidad va por otros derroteros y la definición de empresa offshore en castellano se asemeja más a la de empresa opaca, que a aquella reminiscencia del pasado glorioso que nos trae la palabra ultramar a los que tenemos ya una edad. Al pan, pan y al vino, vino.
Francisco Javier España Moscoso
Málaga

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