En corto

Síndrome de empate

20.05.2016 | 00:24

Teniendo en cuenta que, mientras hacemos vida, nos la pasamos buscándole un sentido, los periodos de parón en el mundo exterior son los peores. Las estaciones del año, con sus direcciones de cambio, marcan algo el paso, pero hay momentos en los que la estación se atasca, y no sabe por dónde ir. Esto suele ocurrir cada año entre mediados de mayo y mediados de junio. Los restos del invierno siguen ahí, colando sus vetas de aire fresco, mientras el verano empuja a ratos, pero no se decide. Es un tiempo ya luminoso pero con algo de siniestro y amenazante. Encima este año coincide con el vano entre la Liga acabada y la Eurocopa, la tierra de nadie de antes de unas elecciones y la amenaza de otra tierra de nadie después de celebradas. La sensación de tiempo detenido, de aguas estancadas, se le viene a uno encima al no saber siquiera, cada mañana, qué ropa poner para salir de casa.

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