Sol y sombra

Barbarie europea

30.06.2016 | 05:00

Pablo Iglesias dijo que su propósito era sacar a España de la UE. Más tarde lo negó, igual que dijo y se desdijo de otros tantos asuntos que hacen de él un político contradictorio poco fiable, además de un utópico populista y aprendiz de brujo algo inflado por la soberbia. En la actualidad, él y los suyos buscan explicaciones a una debacle que no es tanta debacle –los resultados siguen siendo muy buenos– sino la indigesta resaca de un juego de trileros alimentado por la demoscopia que le llevó a creer que podría convertirse en presidente del Gobierno en dos tacadas.

Pero como hay que buscarle inmediatamente respuestas al fracaso de una ilusión multiplicada por la propia personalidad de un ególatra salen a relucir como explicaciones del batacazo: la amenaza comunista y el temor al Brexit. Nadie dice, en cambio, que posiblemente se tratase de un espejismo que se prolongó hasta las estimaciones a pie de urna, bastante después de que el tsunami británico hubiera supuestamente operado en las conciencias de los electores. Otros dicen que el electorado de avanzada edad, conservador, castigó por culpa de un miedo irracional las elevadas pretensiones de Unidos–Podemos. ¿Irracional?

En cualquier caso lo racional sería pensar que se equivocaron una vez más la encuestas, y también Iglesias y los suyos al hacer conjeturas y construir castillos en el aire con la idea fracasada del famoso «sorpasso». Y, también, admitir los propios encuestadores, aun a costa de poner en riesgo la viabilidad de sus negocios, que los engañaron los encuestados al mostrarse dispuestos a votar una cosa cuando lo que en realidad apoyaron fue otra. O bien no votaron. Hay que ser más sencillos.

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