360 grados

Sin el menor rubor

14.07.2016 | 05:00

Lo hacen sin el menor rubor, como la cosa más natural del mundo y estamos ya tan curados de espanto que ya nadie parece escandalizarse. Me refiero, por ejemplo, al fichaje del expresidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, por el banco de inversiones Goldman Sachs, protagonista de más de un escándalo y por el que han pasado muchos de los políticos y banqueros que hoy nos gobiernan. Para ese banco de más de un escándalo han trabajado desde el actual presidente del Banco Central Europeo, el italiano Mario Draghi, hasta el ex jefe del Gobierno italiano y excomisario europeo Mario Monti, pasando por tres exsecretarios del Tesoro de Estados Unidos. Goldman Sachs es el banco que ayudó a ocultar el déficit de las cuentas griegas durante el gobierno del conservador Karamanlis, eso que con tanta desvergüenza como hipocresía han denunciado después otros políticos de su misma cuerda.

Pues bien, ahí tenemos al ex primer ministro portugués, el cuarto hombre de la ignominiosa foto de las Azores, contratado como asesor y presidente no ejecutivo de la filial de Goldman Sachs International en la capital británica. «Su punto de vista, su juicio y su consejo serán valiosísimos para Goldman Sachs, sus accionistas y nuestros colaboradores», afirmó el banco estadounidense al dar a conocer el fichaje. Y no hay que dudar de ello. Por su parte, Durao Barroso proclamaba con nada disimulado orgullo frente a quienes desde la izquierda criticaron su decisión: «Podía haber aceptado otras ocupaciones más tranquilas, pero me gustan los desafíos». Sobre todo, añadiría uno, si están tan bien dotados como se supone que está ése.

El conservador Durao Barroso, cuya gestión al frente de la Comisión Europea en los años turbulentos de la crisis financiera y económica muchos calificaron de débil cuando no de desastrosa, parece dar así razón a quienes opinan que los políticos son sólo títeres en manos de los poderes económicos.

El portavoz del presidente de la Comisión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, defendió la decisión tomada por el expolítico conservador portugués con el argumento de que quien esté libre de pecado, tire la primera piedra. «Todos tenemos en mente a ex jefes de gobierno que pasaron al sector privado sin tener en cuenta posibles conflictos de interés», dijo, aludiendo al excanciller federal alemán Gerhard Schroeder, hoy alto directivo del consorcio ruso Gazprom.

¿Cuándo un expresidente de la Comisión Europea o un ex jefe de Gobierno van a aprovechar su experiencia y su agenda de contactos para trabajar de asesores o lobistas, por ejemplo, de alguna ONG o una confederación de sindicatos?

Podemos apostar a que no lo verán nuestros ojos.

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