La señal

Fenómenos paranormales

07.08.2016 | 05:00

La CUP avisa –¿el que avisa no es traidor?– de que no acatará ninguna indicación del Tribunal Constitucional; bueno, ya me gustaría a mí que fuéramos tan claros como ellos. Ése es el problema, están abiertamente a la ofensiva, aquí defendiéndonos con pudor, aunque sabemos que la sedición es un término que se refiere a conductas que la autoridad legal puede estimar contra el orden constitucional, lo que parece que cuadra bastante con el pleno del Parlament del otro día. Mientras, Echenique ya pagaba en negro a su asistente en 2012, reincidiendo en 2015, pero no dimite. Y llega Iglesias y dice que su actuación «es un ejemplo moral», pues ya saben, no paguemos la Seguridad Social de nuestros trabajadores. En cuanto a Monedero, ha sido suspendido por la Complutense, para la que trabaja, que le obliga a abonar 40.000 euros por el dinero pagado por sus supuestos trabajos de consultoría a Venezuela. A noventa días de fundar el partido, facturó 425.150 euros con una empresa que tuvo dos meses de vida, sin trabajadores ni estructura alguna. Se trataba de una sociedad instrumental para tributar por el Impuesto de Sociedades y no por el IRPF, como debía. Los podemitas son los regeneradores. De sus cuentas, claro. Pero eso no explica que Pablo Iglesias escribiera en una supuesta conversación con Monedero que «la azotaría hasta que sangrase», refiriéndose a Mariló Montero, que se dirigió al Instituto de la Mujer para denunciar los hechos, «un marxista algo perverso convertido en un psicópata», le llamó al nuevo zar de todas las mareas la periodista. Por eso, el grupo IPA (Investigaciones Paranormales Andaluzas), formada por cinco amigos, cuatro de ellos de Málaga, debería aplicarse con aquestos fantasmas. La parapsicología quizá podría desentrañar el fenómeno. Pero, como dice David J. Gross, premio Nobel de Física, que estudia el comportamiento de los quarks, "no podemos saber si habrá una teoría que lo explique todo". Menos aún si, como sostiene nuestra Marion Reder Gadow, catedrática de Historia Moderna en la UMA, con la ley de la memoria histórica se tergiversan los hechos de una manera partidista.
En cambio, en el más allá ya habita mi amigo Joaquín Moltó García, que se nos fue el 31 de julio y con quien disfruté en muchas veladas de la Tertulia del Congreso de Málaga con Eladio Burgos y tantos otros. Descanse en paz este buen hombre que siempre se condujo con honor y que desde su observatorio frente al Teatro Cervantes fundía soldaditos de plomo recreando en su quietud el tiempo pasado. También se despidió Agustín del Castillo, ex presidente del Colegio de Graduados Sociales, a quien solía saludar en la Alacena de Francis entre platos rusos, aquí en El Perchel. Por tranquilidad que no sea, otro sabio, Eloy Aguilar, logra plaza de sepulturero en Álora y comenta que le gusta el trabajo, que es muy sosegado y que le hablan poco, es lo que tiene este oficio. En cambio, quien no para es Jason Bourne, que vuelve a la pantalla, aunque nunca se fue. Ideado por un clásico del género, el escritor Robert Ludlum, hubo cuatro entregas antes de ésta, El caso Bourne, El mito Bourne, El ultimátum de Bourne y El legado Bourne. La CIA no quedó muy bien parada pero es que en los USA el cine es así. En Málaga tuvimos un caso no diré que parecido pero sí muy comprometido en el entonces Cesid, todavía vive, ya abuelo. Su complexión física es memorable. Si estuviera en activo quizá se habría acercado al ordenador de Bárcenas para hacerlo desaparecer, no que ahora la juez Rosa Freire procesa al PP como persona jurídica por supuesta destrucción de los discos duros en 2013. Veremos cómo termina esta historia. Lo que sí ha terminado, y lo celebran los agricultores y los vecinos, es la amenaza del anillo ferroviario tras la negativa de la Comisión Europea a seguir por el mismo camino de hierro. Va por Carlos Blázquez, quien fue presidente de ASAJA y que desde lo alto me reconviene, «ya te lo decía yo». También Alonso de Barros, muerto en 1598, apuntaba:

Cuanto más lo considero,
más me lastima y congoja
ver que no se muda hoja
que no me cause algún daño
aunque, si yo no me engaño,
todos jugamos un juego,
y un mismo desasosiego
padecemos sin reposo
pues no tengo por dichoso
al que el vulgo se lo llama,
ni por verdadera fama
la voz de solos amigos.


cima@cimamalaga.com

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