La tribuna

Posibles significados de un 'no'

04.09.2016 | 05:00

Como reflexión ante los ciento ochenta noes que recibió el candidato Mariano Rajoy en su investidura, tanto en la primera como en la segunda votación, me aventuro a intentar descifrar los significados que encierran dichas negativas, y que no tienen por qué responder necesariamente a los mismos argumentos.

Un ´no´ que significa ´no´. Es evidente que existen razones para oponerse a un gobierno del señor Rajoy. Muchas de sus decisiones políticas (materializadas después en normas publicadas en el B.O.E.), su responsabilidad como máximo mandatario de un partido sumido en numerosos y escandalosos casos de corrupción, así como su ninguneo al resto de los partidos cuando contaba con mayoría absoluta, conforman un bloque de razonamientos más o menos sólidos que conducirían a una negativa para que continuase encabezando el Ejecutivo. No obstante, también existen puntos positivos en la última legislatura. Tan sólo desde el análisis partidista de una oposición obcecada por las estrategias electorales se puede concluir que todo lo llevado a cabo ha sido nefasto (por otra parte, el mismo análisis partidista y obcecado que, desde la bancada gubernamental, exhibiría un discurso triunfalista y pleno de loas hacia un candidato cuya preocupante carencia de autocrítica y de visión política es demostrable).

Un ´no´ que significa ´no ahora´ pero que, quizá, signifique cosa distinta más tarde. Una de las circunstancias subrayada como posible desencadenante de un cambio en la actual situación de bloqueo es la próxima celebración de elecciones en Galicia y el País Vasco. En función de los resultados, los férreos y rígidos noes pueden tornarse endebles para terminar convirtiéndose en abstenciones o en síes. Cuando se ven tan influenciadas por los intereses de las propias formaciones políticas, las voluntades son volubles y las decisiones, cambiantes. Las contundentes y meridianas razones para dar la espalda a un candidato pueden transformarse como por arte de magia en datos meramente anecdóticos, sin apenas importancia. Si, por ejemplo, el Partido Popular puede colaborar para que el PNV conserve el poder en Euskadi o si una debacle electoral aconseja cambiar la hoja de ruta para recuperar el rumbo perdido, los discursos de los líderes cambiarán cuanto sea necesario.

Un ´no´ que significa ´no en público´ pero cuyo significado varía en privado: La sorprendente mayoría absoluta que alcanzó el pacto entre el Partido Popular y Ciudadanos a la hora de constituir la Mesa del Congreso, propiciada por el voto secreto de los diputados, evidencia que no se dice lo mismo en el seno interno que con luz y taquígrafos. Esos sorpresivos votos de más son votos huérfanos. Sin padre ni madre. Sin un solo representante de la soberanía popular que sea capaz de dar la cara por ellos. Quién sabe si tal vez la solución milagrosa para acabar con este bloqueo institucional resida en cambiar la norma que obliga a que la elección del Presidente se realice a través de una votación pública y por llamamiento.

Un ´no´ que significa, además, un ´sí´ a una alternativa. En Asturias rige un sistema particular con dos diferencias fundamentales respecto del nacional, de tal manera que, en primer lugar, puede existir más de un candidato a la Presidencia del Gobierno regional en la misma sesión de investidura y, en segundo, los diputados están obligados a votar a favor de alguno de esos candidatos o, en su caso, abstenerse. El voto negativo no se admite. Negar el apoyo lleva necesariamente aparejado adherirse a otra alternativa, participar de otra opción cuyo objetivo sea formar Gobierno.

En estos momentos, ciento ochenta diputados se han puesto de acuerdo en dar un ´no´ a Mariano Rajoy. Pero, tras dos comicios y casi un año sin un consejo de ministros con plenas facultades, habría que preguntarse si entre ellos se encuentran al menos ciento setenta y uno capaces de presentar otro candidato y otro programa de gobierno. De lo contrario, entraremos en un bucle diabólico que nos conducirá a unas terceras elecciones, con su enésima parafernalia de precampaña, campaña, votación e intentos de investidura. Y, lo que es peor, sin ninguna garantía de que a la tercera vaya la vencida. A estas alturas y dadas las circunstancias, parece más que exigible que un «no» implique paralelamente un «sí». Ya es hora de dejar de ser parte del problema para comenzar a ser parte de la solución.

*Gerardo Pérez Sánchez es doctor en Derecho. Profesor de Derecho Constitucional

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine