Mal de ojos

Triunfitos sin traka tra

29.10.2016 | 23:58
Una de las imágenes del reencuentro de los dieciséis concursantes de la primera edición de Operación Triunfo.

Este país es la bomba. Después de 15 años va la televisión pública y resucita el espíritu de Operación Triunfo para levantar una audiencia que ni con viagra reaccionaba. Hubo en algún momento de OT. El reencuentro casi 10 millones de espectadores ante la tele por si se obraba el milagro. La cosa iba de ver juntos, de nuevo, a David Bisbal y a su ex, doña Chenoa. Se montó una batalla de Lepanto en las redes porque apenas hubo roce, rollo, miradas, besitos, y se comentó muchísimo cómo el de Almería corrió para abrazar a Rosa, tan sensible, dejando a Chenoa así, como mustia, arrinconada, y se dijo que el de los ricillos de oro, avemaría, por qué no te irías, ni siquiera la miró, es decir, practicó el más absoluto de los desprecios, y las tertulias, y los magacines, y las páginas web y las redes sociales empezaron a hervir, incluso por encima del miedo que Rajoy el Invencible, el que sabe gobernar sin mover un músculo viendo pasar el cadáver de sus adversarios con el puro en la boca, metió en el cuerpo de las abuelas al decir que la hucha de las pensiones se la llevó el tío del saco, y que la cosa se agota el año que viene. Qué mal se porta conmigo Twitter, dice Bisbal moviendo la cadera saltando como una cabra serrana. Ha sido tanto el revuelo en la última semana que a un tris estuvo, digo yo, de meterlo en la escaleta Ferreras, que volvió a generar energía eólica con sus manos estos días de especiales dedicados a la investidura y al PSOE, el nuevo amiguito del PP. Los que sí han visto un filón, una pieza que no piensan soltar, son los de Hora punta. Cada día llevan a un triunfito para que cuente interioridades del encuentro convirtiendo la tele pública en un Sálvame hediondo gracias al magisterio indiscutible en cuestiones de frívola banalidad del lengua de trapo Javier Cárdenas, el pimpollo que aconseja a los que le criticamos que «sigan en su mundo de mierda desde la amargura».

Rosa de España

Pero esta semana, para pasmo de seguidores y alegría de un país que premia la rapiña y la corrupción, Bisbal y Chenoa no sólo ensayaron para cantar juntos su, dicen, mítico Escondidos, canción donde se cogieron de la mano hace 15 años, se miraron como dos tórtolos, y saltaron chipas de amor, sino que se abrazaron. Lloraron hasta las abuelas, olvidándose de que el Gobierno, que decía que la crisis y esas mamandurrias fueron superadas, se fundió los ahorros como un putero se gasta la paga en vez de pagar la hipoteca. En la segunda entrega de OT. El reencuentro se ha visto a un Bisbal integrado, alegre, casi con ganas de formar parte del grupo que los triunfitos tienen en whatsapp, otro de los asuntos más debatidos en un país que sabe elegir muy bien lo que preocupa y lo que no. Así que Bisbal de divino alicaído, nada. Divino, divino. ¿Y Rosa, qué me dicen de Rosa López? De ser la Rosa de España pasó a profesional de concursos. ¿Pasapalabra, Saber y ganar? No, además de OT y Mira quién baila, ahora Tu cara me suena. Rosa dejó de ser un patito feo, dejó de ser la Mary Beard de Armilla por desgarbada, por sus toscas maneras y su escasa elegancia, y ahora sonríe sin poner los labios así, apretados, tan raros como los ponía, tratando de tapar sus paletas desparejas, su complejo de niña de pueblo sin cultura ni maneras, ahora sonríe porque el dinero le sirvió para arreglarse los piños, cuidar su cuerpo, quemar las mil arrobas de grasa que le sobraban y sacar la mujer guapa que siempre llevó dentro, pero? Pero Rosa se olvidó de su voz. Es una auténtica diosa menor, una mujer que pudo ser divina y sólo, por ahora, es divina a medias.

Bande-Ritas

Eh, eh, que yo estoy aquí, grita dando a entender que sigue siendo divina Rita Barberá, la Bande-Ritas valenciana, la fallera con menos arte del Cabanyal y más allá, que cuelga en sus ventanas un puñado de banderas como las locas hurgan en la basura no por necesidad sino para llamar la atención. Tiene que ser duro serlo todo y de golpe, divina demediada y en apuros, tener que salir de casa no sin antes asegurarte de que espera el taxi para no tener que decirle a los soplapollas reporteros, gracias, a ver, ¿me dejas pasar?, por favor, ¿me dejas pasar?, y salir por patas, con la corona por los suelos, enfurruñada, porque el 21 de noviembre, sí o sí, tendrá que sentarse ante el juez como imputada por blanqueo de dinero ?supuesto? cuando la hoy senadora ?manda cojones que estos lagartos doren sus lomos, y sus cuentas, tocándose la seta en su escaño? era alcaldesa del PP. Yo que ella, para cambiar de vida y hacer de mi presente algo tan potente que borre mi pasado, haría como ha hecho el apuesto, circunspecto y almidonado presentador de la FOX, que se ha echado al porno duro entre señores. Hasta hace nada era Jim Walker, pero no sólo dejó el cue y el pinganillo por un pinganillo de 20cm sino que se ha convertido en un reputado actor de picha brava conocido como Dallas Steele, chico duro que se cruza el pecho con correas de cuero, mira torvo a cámara, y enseña unas tetas tan duras como el gesto de nuestra divina valenciana. ¿Se imaginan que hiciera algo parecido Vicente Vallés o, dios no lo quiera, Pedro Piqueras, o ya puestos en modo pide por esa boca Pedro Sánchez? Por cierto, hablando de guarrerías, notición. ¿El PSOE se ha retirado a un convento de clausura para expiar sus muchas faltas y redimirse ante sus votantes? Tonterías. Se estrenó esta semana Super Shore en MTV. Me quedo, pero loco de atar, con una tal Menelyk o algo así. Es una especie de reina de burdel de carnes duras que canta letras profundas sobre la condición humana en Todo lo hago rico, papi. Ahí va. «A ver cuánto mide lo que traes ahí ?y su mano, en el vídeo, desabrocha la bragueta de un hormonado?. Nah, eso no vale pa ná. Tú no traes traka tra. Tú eres puro bla, bla, bla». Temblad, triunfitos, os espera un futuro de divinos alicaídos que no valéis pa ná porque no traéis traka tra.

La guinda

La puntilla
En serio, ¿alguien ve Hazte un selfi en las tardes de Cuatro? El programa que presenta Uri Sabat empezó como un Diario de Patricia para jóvenes. No coló. Reformaron la cosa, contaron con Adriana Abenia y metieron contenidos con sello Mediaset, es decir, empezó el declive hablando de Gran Hermano y otras estupideces. Esta semana han ido más lejos. Cuentan con una tal Laura Matamoros, hija del ídem. Sin comentarios. 

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