Cartas al director

23.11.2016 | 23:10

CONDOLENCIAS
A la familia de Rita Barberá le doy mis más sentido pésame, porque creo que son quienes sienten de veras tal irremediable pérdida, y lo digo porque en estas ocasiones, y teniendo en cuenta quién fue esta señora, separo a su «querido partido» de tal sentimiento por creer sinceramente que la hicieron objeto de estorbo, dada la situación en que se vio involucrada por las corrupciones del PP en su tierra natal, sobre blanqueo de dinero y financiación ilegal.

Si el Partido Popular, una vez que consiguió su baja definitiva, se cree en el derecho de llorarla por tan sentida pérdida, a mi entender debiera de darles vergüenza tal acercamiento, ahora que ya no está y no puede hablar de cuanto sabía internamente de sus «entrañables» compañeros, que hasta no hace mucho la han ido dejando sola y aforada «protegida» en el Senado y con emolumentos de más de 7.000 euros mensuales.

Caminaba lentamente y con cierta torpeza cuando iba solitaria antes de entrar el la Cámara Alta, buscando aquel afecto de antaño, y las cámaras pudieron registrar lo de «¡eh! Margi!, y Margallo, educadamente, se le acerca y se dan un par de besos, pero por su expresión se la notaba como cansada, más delgada y aparentemente envejecida. Ahora hemos sabido que su salud ya estaba débil.

Opino que el Tribunal Supremo al que Rita ya fue a declarar como imputada debe seguir su gestión investigadora aunque tal fallecimiento ya impida un juicio, pero la hora y media en la que pudo hablar con el juez, hay datos que pueden ser reveladores y no sé si suficientes para dar luz y justicia a otras posibles responsabilidades en el PP.
Lluís Vinuesa Serrate
Málaga

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