Al azar

Salvad los toros (y la Navidad)

27.12.2016 | 21:01

La fiesta universal de la Navidad se ha convertido en el equivalente de la fiesta nacional. Ya no se celebra su esencia, sino su subsistencia. El paréntesis de finales de año era una zona libre de activismos, pero se ha convertido en un campo minado a defender palmo a palmo. Rafael Sánchez Ferlosio escribió, en el por desgracia lejano 1980, un artículo titulado La conciencia histórica. Desgranaba la distorsión de los festejos taurinos, adonde el aficionado acude no con la alegre perspectiva de gozar del salvaje espectáculo sin trabas morales, sino con la misión de «salvar la fiesta».

Por lo visto, en 1980 estábamos donde hoy mismo, pero el tiempo cíclico no es nuestro asunto en este apunte. Hemos saltado de salvar la fiesta a salvar las fiestas. Estamos condenados a proteger la Navidad de los asaltos coordinados de los practicantes de religiones eminentemente verdaderas y de ateísmos notoriamente falsos. Cuesta instalarse en la delgada franja entre fanatismos, para atiborrarse encima de manjares ricos en colesterol. Se impone una alianza circunstancial con tus cuñados, habéis de combatir al enemigo común. Necesitas a Stalin para acabar con Hitler. Ya discutiréis a los postres si hay evidencias del cambio climático.

Si hemos de plantar batalla hasta por la Navidad, este planeta se ha hecho más inhóspito de lo que pensábamos. Preservar la fiesta o las fiestas «es una enorme responsabilidad», otra vez Ferlosio. Por supuesto, esta concentración en la actitud defensiva paraliza el disfrute frívolo. Se impone una celebración concienzuda, deliberada, con los cinco sentidos y el dedo en el gatillo. Debemos portar encima un manojo de argumentos, como salvoconducto para mantener la fidelidad frente a integristas y paganos. La trivialización de la Navidad es el último atentado contra las clases medias. Para el uno por ciento opulento, la fiesta se extiende durante 365 días al año. Mantener la tradición es la última batalla de un año plagado de obstáculos a nuestras convicciones. En la referencia final a Ferlosio, hemos de decidir si deseamos «seguir pareciéndonos a nosotros mismos». El activismo es agotador, el nativismo todavía más.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Opinión

JUAN JOSÉ MILLÁS

Sin vergüenza

Los que más tenían, además de dinero, y quizá por eso, disponían a su antojo de la policía, la...

 
 

JOAQUÍN RÁBAGO

Ambicioso Schroeder

Schroeder ha escandalizado a sus correligionarios al aceptar un puesto directivo en la...

 
 

PEDRO DE SILVA

En la inopia, me temo

¿Estaremos en guerra? Veo la foto de dos soldados libaneses en lucha contra el ISIS haciendo...

 
 

LUIS SÁNCHEZ-MERLO

´Imagine´

El terrorismo hoy ha pasado a ser la forma de contaminar los regímenes democráticos, con el...

 
 

CAMILO JOSÉ CELA CONDE

Libros sobrevalorados

Cortar las cabezas de los clásicos es una tarea recurrente que cada generación lleva a cabo...

 
 

CARLOS PÉREZ ARIZA

Terroristas jóvenes

Un imán es más que suficiente para ofrecer el cielo redentor en nombre del profeta. Todo parece...

 
 
Crea tu propio Blog
Enlaces recomendados: Premios Cine