En corto

Trazos para el dibujo perdido

08.10.2017 | 22:38

Mi imagen de Catalunya se había forjado, desde niño, a través de mis tíos y primos de allí, donde tengo casi tanta familia como en mi región. De ellos recibí siempre ejemplos de tolerancia, honradez, modernidad y buen sentido. Luego, en la transición a la democracia, de Catalunya llegó una praxis política, concordante en valores con aquella imagen mía, que todos nos apresuramos a copiar. Sin embargo esa imagen de Catalunya se había emborronado en los últimos años, y era ya irreconocible en los meses recientes. Tan extraño era, que a veces hacía pensar en posesión, abducción y enajenación colectiva. La manifestación de ayer no rehace, ni mucho menos, aquella imagen de Catalunya, pero, sobre la trama de líneas desfigurada por el fanatismo, coloca otra que induce la esperanza de reconstrucción. Llevará tiempo, no será fácil, pero ahora sabemos que es posible: los mimbres siguen ahí.

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