360 grados

La impotencia del arquitecto

07.12.2017 | 01:31
La impotencia del arquitecto

He leído últimamente las declaraciones de dos famosos arquitectos contemporáneos confesándose desinteresados o impotentes para mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan en sus edificios.

El primero fue el francés Jean Nouvel, autor del proyecto ganador para la filial del Louvre en Abu Dhabi, quien dijo no tener nada que objetar a las condiciones laborales de los obreros contratados.

Y ello pese a que diversas organizaciones de derechos humanos no se cansaron de denunciar la ausencia en los Emiratos de un salario mínimo, la prohibición de cualquier sindicato y el hecho de que los trabajadores inmigrantes están totalmente en manos de sus empleadores.

El autor Guy Mannes-Abbot, de la Gulf Labor Coalition, llegó a decir de ese Louvre que es «un museo universal construido en régimen de esclavitud» a la vez que instó a las autoridades de ese país a pagar a los trabajadores todo lo que les deben.

Un segundo profesional, Wolf D. Prix, cofundador del famoso estudio austriaco Coop Himmelb(l)au, que ha levantado espectaculares edificios en diversos países, China incluida, dijo que los arquitectos nada pueden hacer en esos casos.

«Yo no he construido hasta ahora en la península arábiga, y en nuestros dos proyectos chinos las condiciones no eran tan malas como al parecer son en los países árabes (?) Claro que tampoco sé si en los contenedores donde duermen los trabajadores hay agua suficiente».
«No pudo preguntarlo, pero para ser sincero, declaró Prix al diario alemán Süddeutsche Zeitung, estoy de acuerdo con Zaha (Hadid): ¿con quién voy a tratar el tema? ¿con el Estado, que me encargó la obra, con el constructor?

Preguntada en 2014 Zaha Hadid por la muerte de cientos de obreros de la construcción que habían trabajado en los nuevos estadios qataríes, la arquitecta de origen iraquí respondió: «No tengo nada que ver con los trabajadores».

«Naturalmente que puedo criticar las condiciones de trabajo en la obra, pero sólo si no quiero encargarme del proyecto. Ni siquiera puedo determinar quien vaya a ser el constructor», explica Prix.

Leyendo esas declaraciones de arquitectos estrella, no pude menos de pensar en un famoso poema de Bertolt Brecht titulado Preguntas a un obrero que lee, incluido en sus Historias de Almanaque, que traduje para Alianza hace ya muchos años y que comienza así:
«¿Quién construyó Tebas la de las Siete Puertas?/En los libros aparecen sólo los hombres de los reyes/¿Acaso arrastraron ellos los bloques de piedra?».

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