360 grados

El banco alemán de Donald Trump

21.12.2017 | 21:31

Otrora pilar del poder industrial germano, el Deutsche Bank se lanzó en 1999 a arriesgadas operaciones especulativas en un intento de emular a la banca estadounidense.

Aquel año se quedó por 10.000 millones de dólares con el banco estadounidense Bank Bankers Trust, especializado en administración de patrimonios, pero que se había volcado en el comercio de derivados.

Esas operaciones le habían salido, sin embargo, mal; muchos de sus adinerados clientes perdieron cientos de millones de dólares y el gigante del sector de bienes de consumo Procter & Gamble le llevó a los tribunales.

Este último grupo, que había recurrido al banco para protegerse de eventuales riesgos monetarios, había perdido 160 millones de dólares y acusó al Bank Bankers Trust de haberle engañado.

Por aquel entonces, el empresario del sector inmobiliario Donald Trump tenía problemas con los bancos de su país, que en un primer momento le habían ayudado a financiar proyectos de lujo en Nueva York como la Trump Tower o la ciudad de los casinos de la costa Este, Atlantic City.

La expansión de Atlantic City debía coronarse con el hotel y casino Taj Mahal, cuya construcción supuso un gasto de 1.200 millones de dólares, pero que quebró en 1991, sólo un año después de su inauguración por todo lo alto por causas en parte relacionadas con la recesión económica de comienzos de los noventa.

Trump se vio obligado entonces a deshacerse de la mayoría de sus inversiones aunque los bancos le condonaron parte de las deudas e incluso, como recuerda irónicamente el semanario Die Zeit en un pormenorizado relato de lo ocurrido, le concedieron "un dinero de bolsillo" de 450.000 dólares al mes para que pudiese seguir con su tren de vida.

Pero aquella magnanimidad no duró mucho, y muy pronto, la mayoría de los grandes bancos de aquel país no quisieron saber nada del empresario Trump. Y es entonces cuando el Deutsche Bank, que había intentando ya antes de operar en el mercado inmobiliario neoyorquino, decidió acudir en su ayuda.

Cuando en 1998, Trump solicitó un crédito al Deutsche Bank para renovar su edificio de oficinas en Wall Street, sus responsables creyeron ver una gran oportunidad de negocio y le prestaron 125 millones de dólares sin tener supuestamente en cuenta la quiebra de muchas de sus empresas.

A partir de entonces comenzó una estrecha colaboración entre el empresario y el Deutsche Bank hasta el punto de que unos años más tarde, en 2005, el banco de Frankfurt se declaró dispuesto a concederle un nuevo préstamo de 640 millones para que pudiera construir en Chicago el Trump International Hotel and Tower.

Pero estalló la crisis financiera, los apartamentos que había construido Trump no encontraron fácilmente comprador o al menos no pudieron venderse por el precio calculado y Trump, que había arriesgado sólo 40 millones de dólares de su fortuna personal, culpó de todo al Deutsche Bank y le reclamó una indemnización de 3.000 millones.

El arruinado empresario argumentó que el banco germano había sido uno de los desencadenantes de la crisis en el sector hipotecario por culpa de toda una serie de créditos de difícil cobro.

El Deutsche Bank no tuvo más remedio entonces que contraatacar, acusando al empresario de haber recurrido a la estrategia que él mismo recomendaba en su libro Thing Big and Kick Ass in Business and Life": "Para mí, el problema era del banco. ¿Qué diablos me importaba aquello? No tenían que haberme prestado el dinero?".

Como ocurre en algunos matrimonios, comenta el semanario alemán, en lugar de enemistarse para siempre, entre los banqueros de Frankfurt y Trump se produjo una reconciliación en marzo de 2009, y aquéllos aceptaron refinanciar el proyecto del empresario.

Trump obtuvo también dos hipotecas por un total de 125 millones de dólares para la compra y renovación del Trump National Doral, un campo de golf en Miami, hipotecas que no vencen hasta el año 2023.

Y, según informaciones de medios estadounidenses, el Deutsche Bank le ha concedido también un préstamo multimillonario para la transformación en un gran hotel del antiguo edificio de correos de la capital, que Trump ha recibido en arriendo del Estado federal por 60 años.

Según el Washington Post, poco antes de la elección de Trump como presidente de EEUU, las empresas de su yerno, Jared Kushner, también empresario inmobiliario, obtuvieron un crédito de 285 millones por una parte del antiguo edificio de oficinas del New York Times en Manhattan.

El Deutsche Bank está sujeto a la supervisión de la justicia estadounidense, y el semanario Die Zeit se pregunta qué ocurriría si Trump abusase del cargo que actualmente ostenta para proteger a un banco del depende financieramente.

Poco después de la toma de posesión de ese republicano por conveniencia, el Deutsche Bank llegó a un acuerdo de conciliación con el ministerio de Justicia de Washington por un total de 7.200 millones de dólares.

El banco alemán fue penalizado por la venta de derivados de hipotecas basura como bonos de primera calidad. Pero con aquel acuerdo no se le acabaron los problemas, pues tiene todavía una serie de cuestiones pendientes con las autoridades de EEUU.

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