03 de abril de 2018
03.04.2018
El Palique

Abril

Mes curioso y loado, que da muerte a escritores y aviva la tierra y sus frutos. Pura primavera y tal vez lirismo

03.04.2018 | 10:38
Abril

Estamos en abril. Cortas los cogollos y salen otros mil. Aguas mil. El mes más cruel. Los líderes políticos se preñan. Puigdemont tiene skype en su celda. Es semana de Champion. Los sondeos se tiñen de naranja. Los cofrades lloran el fin de la Semana Santa. Cera en las aceras. Aún.

Un niño compra un sombrero cordobés en la calle Sierpes. Huele a feria. A la de abril. Se conmemora el 79 aniversario del fin de la guerra civil. «En el día de hoy, cautivo y desarmado...». Burgos, primero de abril. Y tal.

También en un abril se inició la Segunda República. La palabra abril quizás venga del verbo aperire (abrir), por la forma aperilis, asociándolo a que en este mes la primavera abre los sentidos y la tierra. También se ha propuesto como origen el griego aphrós (espuma).

No tenemos ni pura idea de la etimología de la palabra, pero nos produce gran curiosidad. Una curiosidad abrileña, claro, una curiosidad como de quitarse el sombrero y el abrigo, al fin la camisa al viento, el aire limpio, las flores vigorosas. Marzo había traído una primavera como de cascarilla, primavera embozada en invierno, frío, agua, desagrado. Abren las piscinas, al fin. Bañadores de colores en los mostradores. A principios de abril de 1905 se fundó el Boca Junior. Abril es el mes que contiene el Día del Libro. El 23 de abril de 1616 murieron Cervantes y Shakespeare pero también el Inca Garcilaso de la Vega, el «primer mestizo biológico y espiritual de América», como fue definido; hombre de azarosa vida que fue descendiente del otro Garcilaso y que dio a imprenta una historia del Perú. Guerreó en las Alpujarras, vivió en Montilla y Extremadura y en su América natal, claro. Hubo un tiempo en que abril era el mes en el que yo viajaba mucho en tren. No quiera saber el curioso lector las razones de ello. El caso es que contemplando por la ventana las llanuras abrumantes de Castilla, quería que me diera un ramalazo lírico y sacaba papel y bolígrafo por si tal paisaje me impelía a la producción de versos. Pero lo único que me ocurría era el advenimiento de una sed como de Fanta de naranja. Esto redundaba en una más óptima cuenta de resultado de la cafetería del tren. El acervo lírico en castellano quedaba no ampliado, eso sí. Podría haberle hecho versos a la Fanta, pero nada. Serían versos como comerciales, tal vez refrescantes, afantados o enfantantes. Enfantizados. Fantasmales.

La sabiduría popular dice «abriles y condes, los más traidores», aunque tal vez fuera un conde despechado o un duque (o un vizconde) quien inventara tal cosa. Igual se le ocurrió viajando en tren o en carruaje o como reacción a una sed. Sería una sed de venganza, obviamente. Sed buenos, también en abril.

Cumplir abriles, se dice como sinónimo de cumpleaños. Abril en canal. El calendario juega con nosotros. Se acerca la hora de hacer la declaración de la renta. Pero aún hay tiempo. Cruel abril pero no tanto. Cortas los cogollos y salen otros mil.

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