El Torcal

Ruta nocturna por el patrimonio de la humanidad

La visita al Paraje Natural de El Torcal a la luz de la luna supone una tentadora forma de acercarse a este rincón

02.08.2016 | 23:14
Vistas del paisaje, en mitad del sendero, antes de que caiga la noche

El Torcal fue en 2015, y por cuarto año consecutivo, el paraje andaluz más visitado –El reciente nombramiento de Patrimonio de la Humanidad a los Dólmenes de Antequera realza el valor del conjunto.

El sol desciende por la ladera de la montaña mientras el cielo oscurece sus mil colores. El Torcal de Antequera es un sitio mágico. El paraje natural cuenta con diversas rutas para ser visitadas. Una de las más bellas, sin duda, es la nocturna. Damián Gómez es el guía de hoy, con su mochila de montañero al hombro y su gorra, invita a todos a formar una fila para afrontar el sendero.

Son numerosas las recomendaciones que ofrece antes de realizar la vista: Usar calzado de montaña, ropa de abrigo (la sierra tiene más de 1.200 metros de altitud donde el descenso de la temperatura es muy notable), agua y algo de comida y, por último, pantalón largo (debido a la cantidad de cardos).

Después de los consejos, cualquier visitante estará listo para recorrer la reserva y descubrir los secretos que encierra. Además, el pasado viernes, 15 de julio, los Dólmenes de Antequera se convirtieron en Patrimonio de la Humanidad nombrado por la Unesco. Un hecho que resalta la importancia que tiene este pareja natural para todos los ciudadanos. «Estoy muy contento de que le hayan dado por fin el valor que se merece. Desde el año 1992 lo estaban pidiendo. Solo quiero felicitar por cómo han hecho el trabajo y del enfoque que han tenido. Ahora era el momento» declara Damián Gómez con un orgullo absoluto.

A las 21.15 horas comienza la subida a la sierra, un paseo que consta de cuatro kilómetros y medio que se realiza en tres horas. La media es de kilómetro y medio por hora. Una de las ventajas que tiene esta ruta nocturna es la posibilidad de divisar a toda la fauna en su esplendor. Aunque las cabra montés sea diurna, la mayoría de los mamíferos que viven en el Torcal son nocturnos. «Distingues los ojos de la fauna que por la mañana no ves, porque casi todos los mamíferos carnívoros salen por la noche», aclara el guía mientras enumera las distintas especies que habitan en el lugar.

La luz del anochecer se hace cada vez más intensa y los colores del horizonte se vuelven más rosados. Las cámaras y los móviles realizan su labor de fotografiar cada instante en el que el sol cambia de posición. Son muchos los que se han detenido en el abismo de una de las rocas para plasmar la belleza del momento. «Para todos los que le guste la fotografía esta ruta es perfecta. Los colores y los relieves del paisaje son únicos», asegura Damián Gómez que espera paciente a los visitantes mientras utilizan sus móviles.

La noche cae y las linternas se encienden. El sendero les guía para que puedan ver los lugares más hermosos y originales como: La peña de los enamorados, el monumento natural: El Tornillo, el terrón de azúcar, el castillo y la sagrada familia; estos son los nombres que antaño los pastores les concedieron a las distintas formaciones rocosas para poder situarse en el terreno.

Además, son diversas las historias del hombre del Neolítico, que se asentó en El Torcal, que se van relatando durante la visita. A lo largo y ancho de todo el paraje natural de Antequera, se han encontrado vestigios de esta época. Pero hay un lugar en concreto donde la relevancia ha sido mayor, la Cueva del Toro.

La luna, también protagonista. Los ojos también se dirigen al cielo. Las estrellas y la luna son también protagonistas en esta ruta. Damián Gómez les sugiere a los aventureros que apaguen las linternas y disfruten del resto del camino con la única luz que proporciona el brillo de nuestro satélite. Las paradas en el sendero se hacen para apreciar las huellas de los fósiles. No hay que olvidar que hace miles de años, en concreto 200 millones, El Torcal se encontraba sumergido bajo las aguas del mar de Tetis. Este se formó por la sedimentación carbonatada producida por la acumulación y depósito de esqueletos, conchas y caparazones de animales marinos. Por ello, se pueden distinguir las siluetas de los fósiles.

Esta ruta nocturna empieza en mayo y acaba en agosto, puesto que las noches de septiembre son demasiado frías para la visita. Damián Gómez cuenta que la calidad del paisaje provoca que El Torcal lleve cuatro años siendo la reserva natural más visitada y con más valoración de Andalucía. Para poder acceder a ella, hay que dirigirse a la página web de la Junta de Andalucía y buscar, entre las numerosas actividades, la que se adecue a su gusto.

El Torcal, un paisaje organizado en forma de avenida, está disponible para que todos los que desean reencontrarse con la naturaleza vivan una experiencia inolvidable, tanto a la luz de la luna como bajo los rayos del sol.

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