Gastronomía

Vinos perfectos para el verano

Para los meses de calor, en las mesas mandan blancos y rosados, aunque no faltan varios tintos

02.08.2016 | 20:30
El verano es más verano con un buen vino

Las reuniones veraniegas, especialmente alrededor de una mesa cubierta de apetecibles recetas, peferiblemente ligeras, donde no suelen faltar un pa amb oli y su variada guarnición, suelen requerir, para los seguidores de Baco, vinos más bien refrescantes, incluso fáciles de beber, aunque hay que tener en cuenta el grado, cualquiera que sea su tonalidad. Desde hace un par de años, la oferta de vinos rosados y blancos, estos últimos más, ha tenido un aumento de producción muy importante, a la par que una gran calidad, y a precios que van, de media, de los 6 a los 14 euros. Si bien, la demanda de los tintos para el estío va hacia los vinos jóvenes y los de menos de un año en barrica, no falta la dirigida a los crianzas y reservas. Se recomienda que los tintos con temperatura sobrada se pongan con antelación en cubiteras con agua bien fría.

En este verano de 2016, se prevé una demanda importante de vinos ligeros, especialmente blancos, los cuales copan las preferencias de un buen número de germanos, seguidos de ingleses y españoles que nos visitan, junto a los residentes, sin olvidar los tintos. En esta ocasión, les presentamos una serie de vinos de diversas zonas de la España peninsular donde dominan los de zonas en auge y bodegas al alza. Vinos que se han presentado en cata de especialistas, en la isla.

Blanco y tinto del Bierzo. La bodega Dominio de Tares, en la DO Bierzo, situada en la leonesa San Román de Bembibre, ha elaborado un blanco juvenil de espíritu y para un amplio abanico de consumidores. Se trata de La Sonrisa 2015. Se consiguió la variedad gallega Godello, uva blanca en recuperación. Su juventud y frescura saltan al exterior nada más destapar su botella. Desprende notas de manzana y cítricos. Un tinto hermano del anterior vino, de la misma bodega, es el Baltos 2013, donde manda la Mencía, de cepas con más de cuarenta años. Tuvo un mínimo de ocho meses en barricas de roble americano y francés. En boca es intenso y persistente, mientras en sus aromas hay notas de frutos rojos del bosque.

Blanco y rosado navarros. La bodega Rioja Vega, de la DO Navarra, del grupo Príncipe de Viana, elaboró su Edición Blanca 2015. En su realización se utilizaron las variedades blancas francesas Chardonnay y Sauvignon Blanc, está última en alza, incluso en Mallorca. En nariz hay potencia y persistencia arómatica, con toques a frutas. En boca hay notas de frutos tropicales, con una acidez adecuada, buen cuerpo y buen final. Este blanco hace tándem con el Rosado 2015, de la misma procedencia, cuya elaboración en la añada 2015 marca una nueva línea, entre el ayer y el hoy, ya que se elaboró con las variedades Tempranillo Tinta y Tempranillo Blanca, a partes iguales, y de forma diferente a los rosados de sangrado.

Rosado de la Mancha. La Bodega Dehesa de Luna, ubicada en La Roda (Albacete), en su Rosé 2015 mantiene la única presencia de la variedad francesa Cabernet Sauvignon, y sique la tendencia de los rosados de la Provenza, estos últimos, en progresiva ofensiva comercial, pero a mayor precio. Este rosado machego es elegante, habiendo pasado tres meses en sus propias levaduras. Muestra un tono casi asalmonado.

Luciendo de rosa. A modo de capricho gustativo y visual, la bodega Izadi, del grupo riojano Artevino, situada en Villabuena de Álava, elaboró su rosado, muy especial, con la idea de enamorar a quien lo deguste, el Larrosa 2015. Las uvas de este varietal que lo crearon fueron de la variedad Garnacha, de racimos nacidos en cepas viejas. Gracias a un sangrado lento se resaltaron sus aromas florales, dándole en boca frescura y mucho aroma afrutado. Para quienes buscan sensaciones clásicas se presentó el tinto Izadi Selección 2011, que reúne las esencias de los mejores y añejos viñedos de la firma. Contiene un 80% de Tempranillo y un 20 de Graciano, su crianza fue de 16 meses, seguido de largo reposo. En sus complejos aromas resaltan los de frutas negras.

Con toque de Olite. Gracias a la añada del 2015 irrumpe de nuevo en el mercado el rosado Homenaje, de las bodegas Marco Real, situada en tierra de Olite, dentro de la DO Navarra. Se trata de un varietal conseguido gracias a la variedad, muy de la zona, Garnacha Tinta. Ofrece frescura en nariz y paladar, tonos frambuesa, aromas florales y de fruta roja. En boca es equilibrado y persistente.

Aromas del Miño. Fiel a su cita anual, las bodegas Terras Gauda, cuyas instalaciones y parte de sus viñas se encuentran en O´Rosal, en Pontevedra, en la ruta de Tui a Aguardia, no lejos del Atlántico, renovó sus añadas con sus viños blancos, como el La Mar 2013, donde se comprueba la recuperación de la variedad gallega Caiño Blanco, muy aromática, que casi había desaparecido. Otro de los vinos emblemáticos es el Terras Gauda Etiqueta Negra, de la vendimia del 2014, con dominio del Albariño, sin faltar porciones menores de Loureiro y del Caiño Blanco. Sigue el Abadía San Carpio 2015, varietal de Albariño. Cerrando esta tetralogía, marcada por los aromas de mar y tierra de La Rías Baixas gallegas, se encuentra el Terras Gauda 2015, creado con la trilogía de variedades del Etiquta Negra. Los cuatro son vinos elegantes, con lágrima larga y buen final. Idóneos para frutos del mar de Galicia y Balears.

Blanco de Batea. La Terra Alta, que da nombre a una DO vinícola dedicada a la viña desde tiempos antiguos, que dio tintos y blancos de alto grado, donde los de Batea tenían nombre y que, con tecnología, esfuerzo y tesón sus viticultores han quitado exceso de acidez y potencia, convirtiéndolos en fáciles de beber. Entre las bodegas de Batea se encuentra Lafou Celler, cuyo nombre proviene de los fous, gargantas situadas entre montañas por los que en tiempos pasados discurría un río. Su blanco Els Ametlers 2015, cuyo nombre se relaciona con los almendros cercanos a su viña. Está elaborado con Garnacha Blanca, a la que ya se le reconoce su categoría y valores morfológicos para vanos varietales. Combina notas cítricas con florales.

Trío de vinos del Bages. La bodega Abadal, una de las pionera en la recuperación vinícola del Bages, zona vinícola catalana, situada entre el Priorato y Lleida, presentó sus nuevos vinos Blanc, Rosat y Franc 2015, los más jóvenes de su bodega. El primero de estos vinos se elaboró con las variedades Picapoll, Macabeo, Chardonnay y Sauvignon Blanc. El segundo es fruto de unir la Sumoll con Cabernet Sauvignon. El tinto combina tempranillo, Sumoll y Cabernet Franc.

Expresiones enológicas de Lérida. En la zona meridional de Lérida, se localizan las viñas de las bodegas que se amparan bajo la DO Costers del Segre. En la localidad Castell del Remei, en la subzona de Urgel, se encuentra la bodega del mismo nombre, creada a finales del XVII. De la añada 2015 está el Gotim Blanc, conseguido uniendo Sauvignon Blanc con Macabeo. Muestra un toque exótico en boca, con aromas golosos y florales. Su hermano, el Gotim Bru 2013, es un tinto en donde la Garnacha Tinta y la Tempranillo se ensamblan con las Syrah y Cabernet Sauvignon. Su estancia en barrica no superó los 10 meses en barricas francesas y de USA. Se le aprecian aromas intensos, con notas afrutadas.

Desde L´Ampurdà. Casi cada año, desde hace un lustro, más o menos, la idea del grupo de los 7 Magníficos en conseguir vinos de proximidad se va materializando, mostrando vinos de la DO Catalunya, elaborados con variedades autóctonas. El tercer vino elegido es el Somiadors 2014, nacido en L´Ampurdà, bajo la presencia de la Tramuntana, en el cual se combina la Cariñena con la Garnacha Tinta. Un 70% de la mezcla durmió nueve meses en barricas de roble francés. Ofrece aromas de fruta roja madura, con buena extructura y personalidad.

Tinto de estrellas. El Celeste Crianza 2012 sigue la línea marcada por su etiqueta marcada por el Grupo familia Torres, con casa madre en El Penedés, pero con viñas en varios continentes y que desde hace diez años viene elaborando en Ribera del Duero. Se trata de un varietal de Tempranillo, con 12 meses en barrica. Ofrece cuerpo, con un tono cubierto, y aromas especiados, con notas de frutas del bosque.

Rioja para descubrir. Aunque pensado para un público medio, el Sela 2012, de las riojanas bodegas Roda, también es un tinto para gente joven que quiere descubrir sensaciones enológicas positivas. Le domina el Tempranillo, combinado con mínimas cantidades de Graciano y Garnacha. Estuvo 12 meses en barrica francesa. Muestra una capa media. En nariz aparecen finas especias y frutos silvestres. Largo final en boca.

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