Entrevista

Punset: ´Mis nietas no saben distinguir una emoción de otra´

El escritor y divulgador científico nos presenta su nuevo libro "El sueño de Alicia"

07.10.2013 | 08:36
Eduardo Punset.
Eduardo Punset.

"El sueño de Alicia"

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  • Autor: Eduardo Punset (Barcelona, 1936).
  • Editorial: Destino
  • Páginas: 360
  • Precio: 19 euros.
  • Resumen: Punset une ciencia y emociones humanas en una obra que a algunos les recuerda a 'El mundo de Sofía', de Jostein Gaarder. Un viaje a la "arquitectura emocional" a través de los mecanismos cerebrales descubiertos por el hombre.

El último libro de Punset podría haberse titulado ´Alicia en el país de las maravillas´, ya que el divulgador usa una voz femenina con ese nombre para transmitir "el legado de personas sabias" que descubrieron avances y nuevos conocimientos científicos "que creíamos imposibles". No obstante, esta "novela científica" – la primera vez que Punset aborda un género que le permite unir vida y ciencia– se titula ´El sueño de Alicia´.

Prevenir antes que curar. Confirmar que hay vida antes de la muerte. Renunciar al dogmatismo. No retrasar "ni un año más" la introducción del aprendizaje social y emocional en el sistema educativo. Constatar la importancia de la intuición y del inconsciente. Se trata de "conquistas de los homínidos que nadie en su sano juicio puede cuestionar". Así lo defiende Eduardo Punset en su obra "El sueño de Alicia", un nombre que en griego significa "verdad".

–Insiste mucho en la importancia de las emociones. Siempre se ha vendido al ser humano como ser racional y al final, dice, las emociones son lo único con lo que venimos al mundo...
–Lo extraño, lo inconcebible, es que se haya podido vivir sin emociones y que se haya podido explicar lo que le ocurría a la gente por dentro sin recurrir a ellas. Hoy sabemos que básicamente hay tres cosas. Una son las emociones. No tienen comparación con la parte del cerebro destinada a la razón. Yo diría que un 99% de las cuerdas cerebrales están ocupadas por las emociones y el 1% por la razón. La segunda es la intuición, que es lo mismo, se nos había intentado escamotear. Y se olvidaba o se escondía que un 99% de las percepciones van primero al inconsciente y es a partir de ahí de donde sacamos la intuición. Y por último ahora resulta que una fuente de formación son las redes sociales. Michael Gazzaniga, un neurólogo, me dijo que somos absolutamente distintos del resto de los animales porque sabemos extraer el conocimiento de ellas.

–Recalca que la mala gestión de las emociones en la infancia puede provocar problemas en la juventud. ¿Cómo evitarlo?
–Lo que se va a introducir en 40 años, el aprendizaje social, emocional. Es inconcebible la situación actual, que yo veo con mis nietas, no saben distinguir una emoción de otra. De pequeño me contaron que el miedo era importantísimo porque cuando una hiena te iba a comer te paralizaba y, al no moverte, salvabas la vida. Está bien, pero el miedo hoy en día no sirve para eso porque no hay hienas que paralicen a la gente de pánico. No sabemos cuáles son las emociones y, lo más grave, no sabemos gestionarlas. Como en la pareja. ¿Qué decirle para que funcione un poco mejor? No sabemos nada de gestión emocional. Del mismo modo estamos descubriendo emociones hasta ahora inexistentes, como la empatía.

–También está usted preocupado por que seamos felices...
–Es sorprendente que hasta ahora no se haya estudiado qué hace feliz a una persona. No se sabe. Estamos descubriendo ahora que no es tanto el dinero, el disponer de poder adquisitivo, como el tener sentimiento de control sobre nuestras vidas.

–¿Se puede aprender a tener ese control con la educación?
–El gran descubrimiento de la actualidad es el poder inenarrable, ingente, que tiene una persona para controlar su estructura cerebral. Me acuerdo de un experimento en una ciudad inglesa en el que había dos grupos de personas que limpiaban un edificio. A uno se le dijo que limpiaba muy bien, que siguiera así, y a otro, además, que considerase que lo que hacía no era solo limpiar sino hacer deporte, y el segundo grupo adelgazó. O sea, la importancia del pensamiento, de la emoción, sobre la toma de decisiones, es desconocida. Pero controlar el pensamiento requiere una formación emocional que no existe en la actualidad.

–Asegura que cualquier tiempo pasado fue peor.
–Estamos mejorando en el sentido de que hoy podemos empatizar con el dolor ajeno. Eso no ocurría hace cien mil años. Era imposible.

–Pero vivimos en un mundo muy violento.
–Porque hay mucho dogma, porque hay mucha religión que no está bien pensada, y eso va a desaparecer poco a poco.

–¿Sobraría la religión?
–En algunos casos ha actuado de manera prohumana y en otros ha sido dogmática. Será cuestión de saber elegir.

–Habla de empatía. ¿Les falta a los políticos que aplican recortes en el Estado del bienestar?
–Bueno, depende. Porque uno de los errores básicos en el tratamiento de la crisis ha sido el error inicial de diagnóstico. Se habló de crisis planetaria cuando en realidad era una crisis de países específicos como España, Irlanda, o Portugal, que gastaron más de lo que tenían y cuando te has endeudado más allá de lo que tienes, tienes que pensar en cómo restablecer el orden.

–¿Quiere decir que no hay más remedio que recortar?
–Bueno, habría que haber aplicado políticas de prevención social que no se han aplicado.

–En su línea de defender que prevenir mejor que curar. En ese sentido, también dice que un amigo puede ser mejor que el Prozac para la salud mental.
–Desde luego, pero a veces no basta el amigo y hay que probar también el Prozac. Pero lo que no puedes es no probar el amigo.

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