Sanidad

Andalucía incorpora la especialidad de geriatría a la cartera del SAS

La Consejería de Salud se ha comprometido a crear ocho plazas, una por provincia

Desde la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología celebran que, tras años de reivindicación y esfuerzo, se haya reconocido esta especialidad «fundamental» para una población cada vez más envejecida

Dos ancianos pasean por la calle.

Dos ancianos pasean por la calle. / JULIO CARBÓ (ARCHIVO)

Arancha Tejero

Arancha Tejero

El Estatuto de Autonomía de Andalucía reconoce en su artículo 19 el derecho de las personas mayores a recibir una asistencia geriátrica especializada por parte de los poderes públicos andaluces. Sin embargo, hasta el día de hoy, este derecho no se había materializado en una realidad. Finalmente, tras años de reivindicación por parte de estos profesionales y la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología (SAGG), la Consejería de Salud ha decidido incorporar la especialidad de Geriatría a la categoría profesional de Facultativo/a Especialista de Área (FEA). Hasta la fecha, Andalucía era la única comunidad que no tenía esta especialidad incluida en su servicio de salud.

«Para nosotros es una gran noticia porque llevamos trabajando desde hace muchísimos años por ello y con esta orden el SAS por fin reconoce la figura del médico facultativo especialista en geriatría, lo que permite que, a partir de ahora, sí se nos puedan contratar en cualquier centro del servicio sanitario andaluz», explica Juan Carlos Durán, presidente de la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología, con la que se ha reunido esta semana la Consejera de Salud, Catalina García, para comentar la línea de actuación.

La consejera de Salud, Catalina García, se reune con la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología

La consejera de Salud, Catalina García, se reúne con la Sociedad Andaluza de Geriatría y Gerontología / La Opinión

La orden, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) el pasado 19 de octubre, recoge la incorporación de estos especialistas en Geriatría en equipos interdisciplinares en el Servicio Andaluz de Salud y la creación de una bolsa de trabajo específica para esta categoría. Según se recoge en la normativa, la integración de estos profesionales «garantizará una atención geriátrica especializada integral que, en coordinación con el resto de los dispositivos asistenciales y sociales, permitirá prestar atención a los aspectos preventivos, clínicos, terapéuticos, rehabilitadores y sociales de las enfermedades en las personas mayores, así como mejorar la eficiencia del sistema sanitario público de Andalucía».

Ocho plazas para toda Andalucía

Aunque se trata de «un paso imprescindible» para poder empezar a desarrollar la geriatría en el servicio sanitario público andaluz, «no puede quedarse solo ahí», afirma el doctor Durán, que subraya que ahora queda por ver cómo se termina de desarrollar e integrar esta especialidad en todos los equipos de atención primaria y hospitalaria. «Cuando haya de verdad recursos en hospital y recursos en domicilio es cuando se va a poder hacer una atención integral geriátrica completa que dé continuidad asistencial a las necesidades de los mayores», subraya. 

Por ahora, la Consejería se ha comprometido a crear ocho plazas para esta categoría, una por provincia, que se dedicarán, en un principio, a la atención geriátrica desde los domicilios, como apoyo a la Atención Primaria en el tratamiento de pacientes crónicos y complejos. Aunque desde la Sociedad Andaluza admiten que son pocas plazas, consideran que es «un primer paso» que celebran que se haya dado.  

Marcharse de la comunidad para poder ejercer

Hasta ahora, los geriatras andaluces únicamente podían trabajar en residencias, centros concertados o en las unidades de medicina interna, de cuidados paliativos o urgencias de algunos hospitales públicos, pero sin ejercer su especialidad como tal. La otra alternativa era marcharse a trabajar a otra comunidad. 

Esta nueva orden implicará también la creación de unidades docentes de formación. «Esto es fundamental para formar nuevos médicos especialistas en geriatría y que nuestra comunidad pueda ir creciendo en el desarrollo de la asistencia geriátrica especializada», apunta Durán, que subraya la importancia de esta figura médica, que «no solo diagnostica y trata los problemas de los mayores», sino que también se dedica a hacer una valoración integral, midiendo la capacidad cognitiva y funcional, así como los problemas psicológicos y sociales.

Nuevas unidades de formación

«En Andalucía hubo una unidad de geriatría en el Hospital Universitario Virgen Macarena en Sevilla desde 1993 hasta 2004, donde nos formamos numerosos geriatras que estamos trabajando ahora mismo en nuestra comunidad. Pero en 2004 se cerró y desde entonces no se ha formado a más geriatras en Andalucía, pues no existía ninguna otra unidad docente», explica el doctor Durán, que reconoce el sinsentido de que les formaran y luego no les permitieran trabajar en el sistema sanitario público andaluz. 

Aun así, el presidente del SAGG ha querido subrayar que hay muchos médicos andaluces que han tenido vocación por la geriatría y han continuado formándose en otros hospitales del resto de España. A día de hoy, Andalucía cuenta con 60 geriatras, aproximadamente, ejerciendo en toda la comunidad, según la SEGG. En el caso de Málaga, la provincia cuenta con 3 geriatras trabajando en las unidades de medicina interna de hospitales públicos y un geriatra en el centro San Juan de Dios.

Envejecimiento de la población

La importancia de esta especialidad cobra especial relevancia teniendo en cuenta la tendencia demográfica en España que se enfrenta a una población cada vez más envejecida. El 16,86% de la población andaluza tiene más de 65 años y se estima que en 2050 esa cifra podrá aumentar hasta el 29%, según los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA). «Es algo tan obvio que no entendíamos cómo en Andalucía no se reconocía esta figura teniendo en cuenta que cada vez hay una mayor esperanza de vida y más personas mayores», señala Durán. 

«Si detectamos pronto la fragilidad e intervenimos, prolongamos el estado de capacidad y autonomía, evitando la dependencia. Esto es muy útil para el Servicio Andaluz de Salud, ya que, en la medida de lo posible, evitamos que los mayores se vuelvan dependientes, necesiten residencias y hospitalización», concluye el presidente de la SEGG.