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La Opinión de Málaga

Tribunales

Condenados a 34 años los sicarios suecos que atacaron con bombas a un empresario de Marbella

El grueso de la pena son las cuatro tentativas de asesinato que supuso atentar contra la casa en la que la víctima estaba con su mujer y sus dos hijos en Benahavís - Los acusados, que también atacaron su negocio, cumplieron con la fecha de un ultimátum escrito cerca de la vivienda

Vehículo y fachada de la vivienda afectados por la explosión. | L.O.

Los tres sicarios suecos procesados por atentar con bombas contra la casa y en la empresa de su objetivo en Benahavís y en San Pedro Alcántara (Marbella) han sido condenados a 34 años de prisión cada uno por seis delitos. Según la sentencia a la que ha tenido acceso La Opinión de Málaga, cada uno deberá cumplir cinco años y siete meses de prisión por cada una de las cuatro tentativas de asesinato que supuso hacer estallar uno de los explosivos junto a la vivienda familiar donde se encontraba la víctima con su mujer y sus dos hijos de 3 y 8 años, mientras que la tenencia de explosivos ha sido castigada con tres años. Los daños provocados por las dos explosiones supondrán otros cuatro años y seis meses de prisión para cada acusado y la pertenencia a organización criminal, otros tres.

La resolución también les añade un año de prisión por maltrato animal, ya que en el ataque a la vivienda de la víctima murieron tres perros de la familia, y otros seis meses por falsedad documental. Se les prohíbe acercarse a menos de 500 metros de las víctimas y comunicarse con ellos durante 10 años y les ordena compensarlos con un total de 150.000 euros por daños morales. Igualmente, tendrán que indemnizar a otros propietarios con 26.720 euros por los daños que les ocasionaron las explosiones. A dos aseguradoras tendrán que repararlas con casi 65.300 euros y una empresa de renting con otros 6.982 euros. El fallo, que es recurrible, cuenta con el voto particular del presidente del tribunal, quien considera que, pese a la implicación de los vehículos de los procesados en los hechos, no existen pruebas que relacionen a los acusados con las explosiones, con el uso de los artefactos con tales fines, el del Opel Corsa balizado aquella noche o que los ubique en la escena del crimen ni en el BMW utilizado.

Los hechos probados vinculan las explosiones con el mensaje «117 + deuda 30 + 60 + intereses 9 de octubre» que, sin fecha ni autoría concretada, alguien pintó bastante antes del ataque en el cartel de la calle de Benahavís en la que vivía la víctima para atemorizarle y hacerle pagar la supuesta deuda antes de esa fecha. La resolución considera que Karim A.K., Rami E.M. y Perparim V., fueron los elegidos para cumplir un minucioso plan. Asentados en la urbanización Dama de Noche de Marbella, usaban como vehículo habitual un Opel Corsa que ya estaba balizado por la policía por la investigación del crimen de David Ávila, el Maradona, atribuido a la banda del también sueco Amir Mekky. Los dos grupos procedían de Malmö y se conocían entre sí. Con este coche vigilaron y siguieron a la víctima para conocer todas sus rutinas personales y laborales. Tras decidir que actuarían con bombas, adquirieron varios kilos de sustancia explosiva de base cloratada y dos neveras de playa portátiles que emplearon como recipientes. También optaron por utilizar un BMW 318 con matrículas dobladas que recogieron en la urbanización El Campanario del Paraíso de Estepona en la que sus amigos tenían un apartamento, dice la sentencia.

El 9 de octubre de 2018, el día que finalizaba el plazo concedido a la víctima, los procesados ultimaron detalles. Fueron hasta dos veces a la calle Monjas de Marbella, al norte de la autopista, donde tenían previsto encontrarse tras los ataques para deshacerse del BMW. Luego fueron a un bazar para comprar una maleta, una sudadera negra con capucha, unos pantalones, un gorro, un mechero de soplete y una funda de almohada. A las 21.59 horas llegaron a su urbanización, manipularon objetos en el maletero del Opel Corsa y a las 23.15 se dirigieron al Campanario del Paraíso para que Perparim recogiera el BMW. Circularon unos minutos en caravana y se separaron en la N-340. Rami y Karim fueron a una gasolinera de El Saladillo para comprar bebidas y luego se fueron a la calle Monjas, llegando a las 23.39 horas.

Perparim, por su parte, se dirigió a la vivienda la víctima, en Benahavís. Llegó a las 0.08 horas, ocho minutos después de que se cumpliera el ultimátum. Sacó una nevera del maletero, la colocó junto a la cancela de la casa y encendió la mecha que salía del recipiente antes de huir. La explosión causó la muerte de los tres perros de la familia y enormes destrozos en la casa y otras propiedades colindantes. Esta acción se repitió en el taller de la víctima, localizado en el polígono de San Pedro Alcántara. La resolución señala que Perparim actuó a las 00.21 horas produciendo grandes daños en su objetivo y en las naves colindantes. Tras reencontrarse en la calle Monjas, el grupo prendió fuego al BMW y regresó en el Opel Corsa a su casa a las 00.38 horas. A las 00.55 volvieron a salir en un Mercedes Clase A (también balizado policialmente) para recorrer zonas próximas a las explosiones y comprobar el éxito de su operación, regresando definitivamente a su domicilio a la 1.22 horas del 10 de octubre.

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