Con En tierra extraña se estrena en el teatro. ¿Qué supone esta obra para usted a nivel personal y profesional?

Un reto maravilloso. La decisión más bonita y enriquecedora que he tomado en mi vida personal y artística.

¿Cómo ha sido el proceso de preparación del personaje de Concha Piquer?

Ha sido un proceso maravilloso. La he construido desde mi admiración y respeto, pero sin imitarla porque ella es inimitable. He intentado captar su fortaleza y la humanidad que tenía, aunque algunos nieguen que la tuviese. Todavía sigo estudiándola porque, aunque hay muy poco material gráfico, se ve claramente la resiliencia que la marcó en su camino. Pero sin duda, la dirección y el texto exquisito de Juan Carlos Rubio y la gran altura actoral de mis compañeros Alejandro Vera [Lorca] y Avelino Piedad [León] han hecho que interpretativamente brille en la obra dando vida a esta gran artista.

Las opiniones sobre la relación de Concha Piquer con el régimen franquista han levantado polémica. ¿Considera que era necesario romper con el mito que giraba en torno a Concha Piquer y reivindicar su figura?

Absolutamente. Sobre todo, con el género de la copla que siempre ha sido apolítica, pero el régimen se apropió de ella y eso hizo que muchos la rechazaran. Concha era una mujer con un carácter muy fuerte, forjado por las dificultades en su infancia. Su padre murió con 11 años y ella tuvo que sacar adelante a su familia, para lo que robaba patatas en los huertos. Con 12 años se fue andando 4 kilómetros al Teatro Sogueros y le dijo al director que ella sabía cantar y que la contratase. El hombre al verla tan pequeña y dispuesta la escuchó cantar y la contrató por un duro. A la mañana siguiente volvió con el traje de comunión porque no tenia otro para cantar. Eso marca.

¿Qué relevancia tiene una obra como En tierra extraña en el contexto actual?

Pues que en referente a la crispación y al posicionamiento estamos igual que en el 34. Es desquiciante ver cómo no nos respetamos y entramos a la discusión en cualquier momento. Una sociedad que no conoce su historia está condenada a repetirla. Por eso debemos ser mas empáticos y respetuosos y tener siempre presente que somos humanos y «vecinos de nicho» como decía El Sabio de Tarifa, que nadie es mas que nadie y que esta «tu verdad, mi verdad y la verdad».

«He construido a Concha Piquer desde el respeto y la admiración pero sin imitarla porque ella es inimitable», asegura la malagueña

La obra desarrolla un encuentro ficticio entre Concha Piquer y Federico García. Si usted hubiese tenido la oportunidad de acudir a ese encuentro, ¿qué le hubiese gustado preguntarles?

Si creían que su arte seguiría siendo admirado un siglo después. Pero, sobre todo, habría dejado que hablasen entre ellos para no perder detalle y, por supuesto, les habría pedido componer y cantar con ellos.

¿Cuál cree que es y debería ser el papel de la copla en el siglo XXI?

Yo creo que en la asignatura de Música se debería enseñar Copla, Flamenco y Folclore tradicional español y que en cada provincia se hiciese hincapié en el suyo propio. Tenemos una riqueza musical y poética sin limites y debe ser transmitida a las nuevas generaciones.

Ha recibido numerosos galardones y reconocimientos, la hemos visto sobre los escenarios, en la televisión, en cortos cinematográficos. ¿Qué diría que ha supuesto el éxito para usted?

El éxito para mí es que mi publico me siga queriendo 26 años después, porque, aunque me di a conocer en 2005, yo cotizo a la seguridad social como artista desde 1995 y llevo subiéndome a escenarios desde 1990. El público que me sigue hace que yo me pueda dedicar a lo que más me gusta en el mundo: cantar, componer y actuar. Y en respuesta estudio constantemente todas las disciplinas artísticas para tratar de darles lo mejor de mí.

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo al que ha tenido que enfrentarse a lo largo de su carrera?

Darme cuenta de que mi carrera estaba en manos de malas personas. Pero de todo eso se aprende, y ahora sé que conmigo solo puede Dios.

¿Cuáles son sus propósitos para el inminente 2022?

Salud y presencia para afrontar todo lo que venga con inteligencia y gratitud.