27 de abril de 2019
27.04.2019
Protagonista

Infierno para el crimen

Arte e intriga policial se unen en 'El sueño de la razón', la última novela de la periodista y escritora Berna González Harbour, nacida de la contemplación de un fresco de Goya

27.04.2019 | 12:20
Portada de 'El sueño de la razón'.

El sueño de la razón

  • Berna González Harbour
  • Destino
  • 16 euros

El sueño de la razón se despertó en la imaginación de Berna González Harbour con varias imágenes que la conmovieron «en un momento muy oscuro: en una excursión a la ermita de San Antonio de la Florida, donde está el fresco del milagro de San Antonio de Padua y está enterrado Goya, me enteré de que el genio yacía sin cráneo. Cuando fue exhumado en Burdeos, donde había muerto en el exilio, para trasladarlo a España, los presentes se dieron cuenta de que le faltaba la calavera. Se especula con que fue víctima de un estudio de frenología, una pseudociencia que en ese tiempo analizaba cerebros con la creencia de que su configuración estaba relacionada con el carácter, la personalidad o el genio. También le ocurrió a Hyden».

La autora conoció «los túneles que recorren el subsuelo de Madrid en torno al río Manzanares. Me apasiona esa zona, la recorro a menudo en bici, y la forma en que ahora fluye el río después de que Carmena abriera las esclusas dibuja perfectamente lo que es la capital: un adorable quiero y no puedo. El Manzanares apenas tiene centímetros de profundidad, no es el Sena ni el Támesis, como Madrid no es París ni Londres, pero en conjunto configura un gran Madrid, admirable, cargado de vida y de intentos de reconstrucción también fuera del sistema. Con sus debilidades y fortalezas. En el Madrid de hoy conviven los contrastes, las casas okupas, el subsuelo, las señoras que bajan a buscar el pan en zapatillas, el mundo negro o los barrios del norte estilo show de Truman». Todo esto lo conectó con las Pinturas negras de Goya, «el mejor infierno para una trama criminal, para indagar en nuestra propia locura y desesperación. Goya representa todo lo bueno que somos capaces de ser (el genio, el brillo, el deseo, el amor, la sensualidad, la creación, la admiración) pero también lo más horrendo (el desprecio, la frustración, la oscuridad, el odio, la ignorancia, el mancillamiento, la destrucción)». O sea: «Todas las contradicciones que él supo recoger en sus distintas etapas y que hoy vuelven a aflorar y estallar en España. Al mismo tiempo, creo que destruir es un impulso tan poderoso como crear, a veces incluso mayor, porque es más fácil destruir que crear. Como también es posible crear dentro de la destrucción. El villano actúa constantemente en ese marco».

Obras como La Piedad de Miguel Ángel, La Venus del espejo de Velázquez, la Gioconda y la Ronda de la noche de Rembrandt han sufrido intentos de destrucción, recuerda la autora: «Destruir ha sido un impulso poderoso para perturbados que han querido medirse con genios. El arte se aproxima y dibuja la locura, como también la locura se aproxima al arte. Si el arte consiste en hacer abstracción de la realidad, este libro intenta devolver esa abstracción a la realidad, hacer el camino inverso».

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