14 de agosto de 2018
14.08.2018
Debate

¿El cambio de fecha de la Feria de Málaga para cuándo?

Juan Cassá pide una reflexión para cambiar la fecha de la Feria de agosto a septiembre, pero imaginar un consenso en esta ciudad es un imposible. A continuación, diferentes puntos de vista de un debate fértil para entrar al trapo

14.08.2018 | 22:25

El chiringuito, las vacaciones y la Feria son los tres ejes sobre los que se asienta el mes de agosto para el malagueño de base. Según la percepción de una amplia mayoría de la ciudadanía, en estos momentos, se está viviendo la mejor semana del año. El Centro y el Real se revisten de un realismo mágico bajo una fórmula de convivencia basada en el baile y el alcohol. Entre dosis y dosis de música enlatada, el portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Málaga, Juan Cassá, ha hecho gala de una suerte de responsabilidad histórica entre algunos políticos locales: revivir debates que ya parecían superados. En esta ocasión, la posibilidad de un cambio de fecha para la semana grande de la ciudad. O sea, retrasar la Feria de agosto a septiembre. Como si el pueblo tuviera que hacerse notar después de un largo ejercicio de abstención, las reacciones se han ido sucediendo en las redes sociales. Algunas, más comedidas, tratando de razonar pros y contras. Otras, las que más, a puerta gayola. Esta edición se ha fijado del 11 al 19 de agosto. ¿Tiene algo de sentimental esta fecha a la que merece la pena agarrarse? ¿No sería más efectivo ahondar en la idea de abandonar la climatología caribeña y retrasar el periodo oficial de degustación del Cartojal a ambientes menos humedos? ¿Juan Cassá es el brazo en diferido del todopoderoso sector de la hostelería que desea estirar el chicle hasta septiembre cuando en agosto ya tiene asegurada la caja? ¿Ocurre que simplemente estamos ante una enorme serpiente de verano concebida para captar titulares y atención en una época en la que los periódicos andan necesitados de un hueso para poder hacer el caldo? La política en Feria, entre el solazo y los populismos, se vuelve más diáfana que nunca. Si no fuera por la necesidad de guardar el decoro, nuestros mandatarios y estadistas deberían recorrer las calles con las bermudas puestas y en guayabera de lino. Los periodistas de esta casa no se arrugan ni con la más insólita de las recurrencias y se han lanzado a la calle para sondear con solemnidad deontológica y estética qué opinan el resto de munícipes elegidos y los que hacen realmente la Feria: su gente.

Hay un núcleo reducido de personas que siguen pensando que Cassá está aquí en una especie de Erasmus político y que por haber nacido en Asturias está incapacitado para promover o, al menos, proponer cualquier cambio en la ciudad. Sin necesidad de aportar un estudio histórico que le atribuya algún antepasado malacitano desde la explosión del big bang, se le concede espacio para su argumentación: «No es la primera vez que se plantea cambiar la fecha de la Feria de Málaga. De hecho, se trata de un debate que resurge en la ciudad cada cierto tiempo. Creo que sería bueno reflexionar con todos los agentes de la ciudad y analizar qué ventajas e inconvenientes podría tener celebrar la feria en una fecha más cercana a las fiestas de la Patrona de Málaga, la Virgen de la Victoria, el 8 de septiembre». En todo caso, Cassá rehuye de postulados dogmáticos y matiza a continuación: «No es un debate urgente en la ciudad ni mucho menos, pero creo que hay motivos suficientes para abrirlo a la reflexión ciudadana».

El portavoz del PSOE en el Ayuntamiento y candidato a la alcaldía en 2019, Daniel Pérez, descarta con rotundidad que las bases del futuro de la Feria se puedan escribir en septiembre: «Como malagueño, estoy totalmente en contra de mover la Feria de agosto. Supondría una clara perdida de identidad». Pérez también ve inconvenientes económicos para la ciudad. «En agosto, la gente está de vacaciones. En septiembre, además de perder a gente, dejaríamos de ser esa gran feria del sur», aduce.

Elías Bendodo, presidente de la Diputación, utiliza un lenguaje menos pasional y no se decanta abiertamente por una opción u otra: «Es un tema de calado, que no es la primera vez que se plantea. No es una decisión que pueda tomar un alcalde en solitario y debe ser consensuada con la ciudad. Un asunto, por tanto, que debe reunir el suficiente consenso y darle la participación a la ciudad.

El portavoz de IU, Eduardo Zorrilla, no cree que se deba abrir de nuevo un melón que ya estaba cerrado y cree que la propuesta de Cassá está basada en el «desconocimiento de la ciudad». «Es una propuesta que surge del sector hostelero y hotelero, que tiene que alargar la temporada hasta septiembre. Pero no tuvo respaldo de otros sectores sociales, ni de peñistas, ni de vecinos», añade. Por su parte, el concejal no adscrito, Juan José Espinosa, es partidario de mantener la Feria en agosto, aunque no se cierra a un cambio si se aprueba a través de un referéndum popular. «Como malagueño me gusta mi Feria en agosto», asegura, en todo caso, que «lo más lógico sería plantear una consultar popular que sea la que finalmente decida».



En la calle, los malagueños señalan las ventajas de poder librarse del terral y las altas temperaturas de agosto, sin embargo, la mayoría se mantiene en la visión más conservadora de la Feria. Algunos, como Lucía Lorenzo, una joven que se pasea por la Feria del Centro, contempla el lado positivo de esta propuesta: «Yo prefiero que los de Ciudadanos se entretengan en estas cosas y no toquen otras más importantes». Una opinión que comparte Jesús Rodríguez, otro malagueño que, tras pedir conocer cuál sería el motivo del cambio, concluye: «Es absurdo, que se dediquen a pensar o a fichar a gente que piense».

«En los años 60 y 70, igual que se cambiaba de ubicación porque no se encontraba el lugar adecuado para la Feria, también se cambiaba de fecha por intereses económicos. Pero las cosas tienen que tener un fundamento», razona el presidente de la Asociación Cultural Zegrí, Salvador Jiménez.

«Yo dejaría la Feria donde está», comenta el experto en historia de la Feria de Málaga y director del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga, Elías de Mateo. Aun así, señala que es algo que se podría plantear, aunque con «consenso máximo de todos los actores implicados», que ahora no existe. Uno de los motivos es que se tendría que aceptar el hecho de prescindir de la Feria como el gran recurso turístico que se encuentra con la ya de por sí incesante llegada de turistas durante este mes. Con este cambio de fechas, surge la alarma entre quienes solo hacen su agosto en ese mes.

«Hay que tener en cuenta que hacemos una inversión muy grande para montar una caseta y, si luego no hay tantas personas que vayan a consumir, difícilmente van a poder amortizar el dinero que han invertido en el montaje», explica el presidente de la gestora de la junta de esta federación, Jesús González, quien acaba reflexionando que «si esa afluencia de público se debe a que es en este mes, pues bendito sea agosto».

«La Feria ha tenido sus altibajos y se ha buscado fechas más propicias, pero eso nunca funcionó», explica Jiménez. «Las cosas tienen un fundamento, si no le hacemos caso a la historia, así nos irá siempre», zanja.
Una propuesta incomprendida por casi todos que busca aferrarse a la patrona de Málaga con la esperanza de estirar el milagro de agosto.

Lección de historia: Los Reyes Católicos


«En Feria lo que estamos celebrando es la conquista de los Reyes Católicos, fueron ellos quienes, en 1491, dijeron que el día 15 fuese festivo», afirma el presidente de la Asociación Cultural Zegrí, Salvador Jiménez. «Esta llegada supuso un cambio de mentalidad, de civilización y de concepto de la ciudad», explica el presidente de esta asociación, cuyas tradicionales cabalgatas en Feria no tendrían sentido sin esta justificación histórica.

«La Feria de Málaga ha tenido distintas fechas en su historia, sobre todo en el siglo XIX, y ha coincidido a veces con la Virgen del Carmen, otras con el Corpus y, desde 1887, con la fecha de la conquista castellana, que se ha mantenido en agosto desde hace más de cien años», explica el experto en historia de la Feria de Málaga y director del Museo del Patrimonio Municipal de Málaga, Elías de Mateo. «Es como intentar ahora cambiar también los carnavales a agosto y llevar Semana Santa a junio para asegurarnos de que no llueve», señala Jiménez, quien ve en esta propuesta una «ocurrencia totalmente fuera de lugar».


Y, ¿qué piensa la audiencia de La Opinión?

 


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