22 de agosto de 2019
22.08.2019
Feria Taurina

Puerta grande en un multitudinario inicio del Certamen de Escuelas

Unas seis mil personas acuden a la primera semifinal, en la que el malagueño Cayetano López cortó una oreja - Jesús Romero, de Guadalajara, triunfó

22.08.2019 | 23:22
Puerta grande en un multitudinario inicio del Certamen de Escuelas
Jesús Romero, en La Malagueta, con las dos orejas

Certamen escuelas taurinas

  • Dos tercios de entrada en tarde nubosa y de temperatura agradable. Se lidiaron cinco erales de la ganadería de Eliseo Morán Gómez, de buen juego. José María Trigueros (E.T. Murcia): un bajonazo, dos pinchazos y cinco descabellos (silencio tras aviso). Cayetano López (E.T. Málaga): estocada (oreja). Jesús Romero (E.T. Guadalajara): estocada (dos orejas tras aviso). Jesús García (Fundación El Juli): nueve pinchazos y estocada (silencio tras dos avisos). Francisco Fernández (E.T. Algeciras): dos pinchazos, estocada perpendicular y descabello (palmas tras aviso).

Había inquietud por comprobar si la ubicación este año del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas al final de la Feria Taurina iba a suponer un handicap para él. Hasta ahora, en sus trece ediciones anteriores, siempre había sido el prólogo a los festejos, sin tener la competencia de la fiesta propiamente dicha.

Ayer quedó resuelto el enigma: este certamen es imparable y se ha convertido en una cita fundamental para los nuevos aficionados taurinos malagueños. Lo programen donde lo programen, incluso sin promocionarse en los carteles oficiales, la Fiesta vive su más pura acepción en los tendidos de La Malagueta. Hora y media antes de su inicio, cuando se abrían las puertas del coso, largas colas aguardaban para conseguir las entradas de privilegio. A la hora del paseíllo, unas seis mil personas se congregaban en los tendidos con amplia presencia de jóvenes y familias completas.

Cinco alumnos de escuelas taurinas arrancaban su sueño de triunfar en el certamen más prestigioso de todos cuantos se convocan en nuestro país. La primera meta debía pasar por clasificarse entre los tres elegidos para la final de este próximo domingo, y el definitivo ganarse un puesto en la novillada picada del próximo año.

Murcia

El primero al que le tocaba actuar era José María Trigueros, representante de la Escuela de Murcia, quien se mostró dispuesto y variado con el capote, antes de que el eral de Eliseo Morán se diera una costalada que acusó en demasía a continuación, perdiendo las manos repetidamente a pesar de llevarlo siempre con la muleta por alto.

A Cayetano López, el representante en esta primera semifinal de la Escuela Taurina de la Diputación de Málaga, se le pueden achacar muchas carencias lógicas de un novel, pero hay algo indudable: quiere ser torero. El rondeño se fue a porta gayola, teniendo que echar cuerpo a tierra para no resultar arrollado, y siguió rodillas en tierra con largas cambiadas para caldear el ambiente. Con el público muy a favor, por su entrega sin límite más allá que por paisanaje, se mostró enrazado ante un buen novillo que se desplazaba de largo cuando le mostraba la muleta y en el que sobresalió una excelente estocada. Cortó la primera oreja del ciclo, paseada junto a una pancarta de Minotauro Joven, la asociación juvenil taurina malagueña de la que forma parte activamente.

También arreó con el capote Jesús Romero. El alumno de la Escuela de Guadalajara también puso banderillas con soltura y con el ambiente caldeado se lo pasó por la espalda dos veces en el inicio de faena a otro eral con gran calidad al que toreó templado en redondo. Tras una voltereta, salió espoleado en una tanda de molinetes de rodillas enrabietado para proseguir con gran gusto con el toreo fundamental. Una estocada contundente le servía para cortar dos orejas, abrir la puerta grande, salir en volandas rodeado de la chavalería, y posicionarse como serio aspirante a la final.

Fundación el Juli

También tiene buen concepto Jesús García, representante de la escuela de la Fundación El Juli en Arganda. Aún siendo también muy noble, el novillo que le correspondió fue sosote, flojo y rajado al final, no consiguiendo conectar con los tendidos. Además, erró repetidamente con los aceros.

Cerraba la tarde Francisco Fernández, de la escuela algecireña, quien manejó con soltura el percal y se mostró animoso con la franela ante el garbanzo negro del encierro, un animal que terminó parado y acobardado en tablas, donde cerró el trasteo.

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