17 de julio de 2008
17.07.2008
Fiestas

Málaga vive su jornada devota y marinera

17.07.2008 | 03:38
Fe y procesión entre las olas. Pedregalejo llevó al mar a su señora por excelencia.

Las barriadas de El Palo y Pedregalejo y los pueblos del litoral acompañaron a la Virgen del Carmen en su festividad.

La Reina de los Mares volvió a salir por las calles de los barrios de El Palo y Pedregalejo, acompañada por fervientes seguidores y por curiosos que se acercaron para vivir la intensidad y la fuerza de una procesión que desemboca en fiesta y da lugar a uno de los espectáculos malagueños más maravillosos del verano: la embarcación de la imagen en una engalanada barca llena de detalles florales, una vez finalizada la procesión. Como siempre, la parroquia de Nuestra Señora de las Angustias estaba preparada y llena de adornos florales para el gozoso ritual del estío.
Y siguiendo la costumbre, la Virgen salió del templo entre vítores y acompañada por niños vestidos con el atuendo típico: falda negra para las niñas y pantalón negro para los jóvenes paleños, adornado con un fajín de color rojo. Mientras, los vecinos de El Palo arrojaban pétalos desde los balcones como símbolo de fervor y fe por la Reina de los Mares.
Bajo la imagen, el redoble de los tambores y un ramillete de flores rosas sobre un trono dorado que brillaba especialmente encima de la multitud. Delante de ella, el paso con los estandartes y las banderas representativas, entre ellas la de España y la de Andalucía. El camino estaba lleno de personas que buscaban el más mínimo hueco para ver a su virgen y aquéllos que portaban el trono lo hacían descalzos. Tras la procesión, la figura entró por el pasillo que da a la playa, al lado de la Peña Malaguista de El Palo, en una plaza con un escenario dispuesto para la celebración. Y allí sonó la música; cómo no, una salve a la Reina del Mar. Y tras los vítores, volvió el redoble de tambores y las virgen llegó hasta la embarcación fabricada en madera a las 21.40 horas. A partir de ese momento, la fiesta se vivió en la playa, con una impresionante fila de malagueños dispuestas a ver, con sus hijos pequeños y sus mayores, el impresionante espectáculo: la barca con la virgen del Carmen, paseada por el litoral y rodeada por otras embarcaciones que la acompañaban entre el oleaje, custodiándola fielmente.
El Palo comienza ahora sus jornadas festivas en honor a la soberana de los marineros, un tributo compartido por el resto de Málaga, de punta a punta.

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