La desescalada de la tercera ola empieza a ralentizarse en Málaga después de un mes de febrero de bajada imparable que encaró el descenso de la incidencia acumulada de la provincia con una tasa de 1.007,2 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días y cerró con 172,8 casos.

A lo largo de febrero, con la activación de las restricciones de movilidad y las limitaciones a la actividad económica, la tasa de incidencia acumulada empezó a contraerse de forma espectacular, especialmente en la segunda semana.

Así, la incidencia acumulada se redujo en 185,7 puntos en la primera semana (1 al 7 de febrero), en 266,3 puntos en la segunda (8 al 14 de febrero), 220,6 puntos en la tercera (15 al 21 de febrero) y 116,1 puntos en la cuarta semana (22 al 28 de febrero), según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

Sin embargo, la primera semana de marzo muestra cómo ese ritmo de descenso semanal se ha ralentizado, bajando solo en 58,9 puntos, de manera que la incidencia acumulada descendió de 170,7 casos hasta los 111,8 por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. De hecho, incluso se llegó a notificar un leve repunte que acabó por corregirse y seguir a la baja.

Punto de inflexión

Con todo, la tasa actual, a 9 de marzo, es de 103,7 casos por cada 100.000 habitantes, la tercera más baja de Andalucía solo por detrás de Huelva (63,7) y Jaén (99,1), aunque esta ralentización supone que estos buenos datos se puedan revertir fácilmente.

«Estamos en una especie de meseta descendente, no terminan de desaparecer del todo los contagios», apunta el delegado de Salud en Málaga, Carlos Bautista, que recalca la delicadeza de la situación epidemiológica actual en la que una relajación excesiva podría provocar un cambio drástico en la tendencia después de un mes de duras restricciones.

«En el momento en que nos relajemos lo más mínimo, nos la estamos jugando. La cuarta ola es absolutamente posible, es una realidad que puede estar a la vuelta de la esquina», exclama el delegado.

Factores como la cepa británica, predominante ya en la Costa del Sol, o el escaso porcentaje de población vacunada en la provincia -solo unos 44.000 malagueños han recibido las dos dosis de la vacuna de una población de más de 1,6 millones de habitantes- podrían provocar una nueva escalada de contagios y, por tanto, el detonante de una cuarta onda epidémica.

«Todo lo que sea relajar la tensión es negativo, todo. Se han relajado un poco las medidas, se han ampliado un poquito los horarios, que en lugar de ser cuatro personas puedan ser hasta seis... pero aún así, la prudencia de todos debe ser nuestra principal regla», añade el delegado de Salud. «Ya habrá tiempo de celebrar las navidades, la Semana Santa, las vacaciones... Nos estamos jugando el futuro de nuestra tierra en estos meses».

Este posible punto de inflexión en la evolución de la pandemia en Málaga se conjura precisamente a las puertas de la Semana Santa, que se extenderá desde el 28 de marzo hasta el 4 de abril.

«La tercera ola directamente la achacamos a lo que se hizo mal en Navidad, eso está claro. Vimos que haciendo las cosas mal hemos tenido un desastre. La tercera ola ha matado a más ciudadanos que ninguna de las otras dos, lo que quiere decir que el virus está en la calle y que está donde está la gente», manifiesta Carlos Bautista, por lo que augura que el plan para la Semana Santa estará basado en la «sobreactuación, la anticipación y la prudencia».

Consejo Interterritorial

Sobre el plan nacional para establecer unas medidas y restricciones comunes en las 17 comunidades autónomas de cara a la Semana Santa, el Consejo Interterritorial de Salud se reúne hoy para ratificar la estrategia acordada en la Comisión de Salud Pública.

Esas medidas restringen la movilidad entre las comunidades autónomas, limitando todos aquellos viajes «no necesarios»; el toque de queda se fijará desde las 22 horas hasta las 6 horas; el máximo de las reuniones sociales será de cuatro personas tanto en interior y exterior, desaconsejando los encuentros en domicilios con no convivientes y prohíben la celebración de eventos «masivos».