03 de marzo de 2010
03.03.2010
Memoria Histórica

El informe final de San Rafael revela que los fusilamientos duraron más de dos décadas

Más de tres mil personas fueron asesinadas en los primeros 12 meses de represión

03.03.2010 | 01:26
Arqueólogos y voluntarios, durante la etapa de excavación del recinto.

Las ejecuciones llevadas a cabo en el antiguo cementerio de San Rafael se prolongaron durante más de dos décadas, según se desprende de las excavaciones del camposanto, que fechan inhumaciones que van desde el mes de febrero de 1937 al mes de mayo de 1957. La cifra da buena cuenta de la magnitud de la represión en el recinto, considerado como el mayor cadalso de la represión en el conjunto del país.
Los trabajos, pioneros en España, detallan la labor historiográfica y los trabajos de exhumación desarrollados en los tres últimos años, que han permitido recuperar los restos de 2.840 personas. Los cuerpos fueron localizados en diferentes estratos de un total de nueve fosas, la mitad de las consignadas en los archivos oficiales consultados por la Asociación por la Memoria Histórica contra el Silencio y el Olvido.
La investigación del colectivo, comandada por Francisco Espinosa, revela un cómputo de 4.471 fusilados, muchos de los cuales, registrados en primera instancia en San Rafael, fueron trasladados a otros lugares, entre los que podría figurar el Valle de los Caídos, de acuerdo con los archivos que obran en poder de la asociación.
El periodo de represión al que se circunscribe la memoria se limita a los restos hallados en el camposanto. Las fosas comunes, y su cotejo documental, demuestran que las ejecuciones se dilataron más allá del fin de la contienda, aunque de manera cada vez más dosificada. Buena parte de los restos corresponde a la primera etapa de la represión. Las semanas posteriores a la toma de Málaga fueron las más cruentas. La investigación recoge la eliminación de 3.002 personas en 1937 en lo que respecta únicamente en el cementerio, a las que se agregan los cientos de desaparecidos en la huida por la Carretera de Almería.
La crudeza de los meses iniciales de la represión tiene su correlato en la morfología de las fosas y la disposición de los cadáveres, que fueron encontrados en posturas aleatorias. Los enterramientos de 1937, ubicados, en su mayoría, en la parcela de San Francisco, destacan por la masificación y la urgencia de las aniquilaciones, que no repararon, ni siquiera, en confiscar los bienes que portaban los fallecidos. En las sepulturas se ha inventariado una ingente cantidad de objetos personales, de naturaleza tan distinta como crucifijos, monedas o peines.
Los trabajos concluyen la existencia de un número mayor de hombres que de mujeres en las fosas comunes de San Rafael, aunque resalta el hallazgo macabro de una fusilada en avanzado estado de gestación. La edad media de los fallecidos se inserta entre los 20 y 40 años. También se han rescatado los restos de más de trescientos niños, casi todos ellos hijos de republicanos que fallecieron en las cárceles o como consecuencia de la hambruna que asoló la provincia durante la posguerra.
La memoria de los trabajos de San Rafael, que se presenta hoy en el auditorio del Museo Picasso de Málaga, culmina un trabajo modélico, ejemplarizante, que será el referente legal de las exhumaciones que se articulen en el resto del país. La investigación ha contado con el respaldo de las tres administraciones y de la Universidad de Málaga.

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